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TRABAJOS EN EL COMPLEJO CULTURAL

Las Claras desvela partes del convento del siglo XV

  •  La rehabilitación del edificio ha sacado a la luz primitivos esgrafiados, arcos e incluso un aljibe


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    Vista general del claustro rehabilitado del complejo cultural Las Claras. TONI GUDIEL -

    RAQUEL RODRIGUEZ PLASENCIARAQUEL RODRIGUEZ PLASENCIA 18/04/2003

    De convento de finales del siglo XV ha pasado a complejo cultural en el siglo XXI. Los arquitectos Ignacio Feduchi y Jesús Temprano han sido los artífices del plan director del edificio de Las Claras, que ha permitido llevar a cabo una rehabilitación capaz de sacar a la luz elementos primitivos del monumento como arcos, esgrafiados, artesonados y hasta un aljibe, del que se desconoce su antigüedad.

    Construido en el siglo XV como convento para las monjas de Las Claras, en 1836 pasa a las Ildefonsas, para ser vendido en la época de la desamortización y después adquirido por el ayuntamiento en torno a los años 1972-73. Según explicó el arquitecto Ignacio Feduchi, desde sus inicios hasta hoy, el edificio ha sufrido diversas transformaciones, de hecho, se utilizó incluso para secar jamones y posteriormente fue sede de la escuela taller de cerrajería. "El edificio ha estado muy abandonado. Nos hemos encontrado vigas de hierro, muros muy deformados y hasta ganchos para los jamones".

    Por eso la segunda fase de restauración de Las Claras, que según sus cálculos comenzó hace aproximadamente un año, ha incluido el revestimiento de los muros con el fin de no dañarlos, o la construcción de diversas columnas independientes para sujetar el edificio.

    ESPACIOS EN DOS PLANTAS

    Además, una parte destacada ha consistido en rescatar elementos primitivos, como los arcos o un esgrafiado que se aprecian en la planta baja; partes del suelo y varios artesonados mudéjares que se han limpiado y restaurado, e incluso un aljibe o galería para la traída de aguas de seis metros de profundidad, que no se ha logrado datar. Junto a estos elementos antiguos resaltan otros más modernos como las barandillas de vidrio de la planta superior del claustro.

    Por tanto, la tradición y la modernidad se han unido en un edificio al que se ha trasladado la oficina municipal de turismo, situada en la planta baja junto a la sala de audiovisuales, el centro de interpretación, sala para consultar el BOE o el taller de arqueología. En la primera planta, se ubican la administración y dirección, la sala para consultas de historiadores, el centro de estudios hebraicos y el archivo municipal.

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