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ELENA CAMPOS. INVESTIGADORA

«Las pseudociencias crean enfermos dependientes»

 

Elena Campos. Investigadora - TONI GUDIEL

Elena Campos fue alumna del IES Gabriel y Galán de Plasencia y el viernes regresó al centro para hablar sobre investigación, pseudociencias y pseudoterapias, avalada por su trabajo en el centro de biología molecular Severo Ochoa, adscrito al CSIC y como presidenta de la Asociación de ámbito nacional para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas.

-¿Qué se siente al volver a su instituto y estar al otro lado?

-Lo estoy saboreando. Es muy bonito volver a tus orígenes, a la casa donde creciste, te formaste y tuviste modelos a seguir. Es un honor y, aparte, creo que hay que devolver lo que se te da.

-¿Charlas como la suya son necesarias para atraer a los jóvenes a la ciencia?

-Es uno de los objetivos. Ojalá pudiera ser un referente para potenciar vocaciones científicas entre mis paisanos. No tanto para que se dediquen a la investigación, sino para que despierten en curiosidad y espíritu crítico.

-¿Hay menos mujeres científicas que hombres?

-Accedemos a la carrera al 50% o más, pero acabamos reducidas a menos de un 30% a medida que se asciende. En el CSIC, se ha acentuado el desequilibrio a favor del varón a medida que se asciende y parecería que este techo de cristal coincidiría con la etapa de maternidad. Hay que implementar medidas que frenen esta pérdida de talento femenino y eviten obligar a elegir entre la familia o escalar profesionalmente. La sociedad debe exigirse a sí misma igualdad real y las mujeres debemos hacernos valer.

-¿Qué diferencia la ciencia de la pseudociencia?

-La ciencia intenta llegar a lo que más se aproxime a la realidad a través del método de ensayo-error, de manera muy protocolizada para que las conclusiones sean objetivas, robustas y aplicables en cualquier parte del mundo. La pseudociencia se aprovecha de la terminología científica para hacerse pasar por ciencia, pero sin demostrar absolutamente nada. Además, genera miedos con un objetivo lucrativo.

-¿Por ejemplo?

-El miedo a las antenas wifi. Te digo que son peligrosas por las radiaciones electromagnéticas y te vendo un parche antirradiación. La mayor fuente de radiación electromágnetica es el sol y se sabe que produce cáncer, pero nadie ha conseguido demostrar los efectos perniciosos para la salud de las antenas y hay gente que no sale de casa por eso. Con los móviles pasa lo mismo. Es más peligroso el calor que producen, que es mínimo, que la radiación.

-¿Por qué son peligrosas?

-Porque engañan a la gente. Se aprovechan de personas desesperadas o que desconfían del sistema y generan enfermos dependientes de su gurú. De hecho, muchas se utilizan como gancho para movimientos sectarios. En España, existen la bioneuroemoción, la nueva medicina germánica, la biodescodificación... Todas niegan la existencia de una enfermedad física y dicen que es una manifestación de un conflicto emocional y lo primero que te piden es que te alejes de tus seres queridos porque son quienes pueden habértelo provocado. Rechazan la quimioterapia y pueden llevar a la gente a la muerte.

-¿Y las pseudoterapias?

-Empiezan comercializando su producto. Lo disfrazan de ciencia sin haber pasado por las fases previas. No se ha demostrado que funcionen. La homeopatía, la acupuntura, la quiropráctica, el reiki... Hay que distinguir el efecto terapéutico por encima de la fe. Lo que pedimos desde la asociación es que pasen por los mismos filtros de calidad que los medicamentos porque , si no, es injusto y peligroso. Las venden como terapia alternativa y pueden llevarte a rechazar una oportunidad terapéutica. Con un resfriado no pasa nada, pero en un enfermo oncológico o con depresión, pueden llevar a que te suicides o a la extensión del cáncer.

-¿Con el rechazo a las vacunas pasa lo mismo?

-Como dice Médicos sin Fronteras, «hay algo que da más miedo que las vacunas, no tenerlas». No solo es cuestión de uno mismo porque los no vacunados son transmisores de enfermedades. Las vacunas son los medicamentos más seguros que salen al mercado, aunque no hay nada inocuo porque, si bebes agua por encima de cierto volumen, puede ser letal.

-¿Qué propone para reducir la desinformación y el que la gente recurra a las pesudociencias o pseudoterapias?

-Mayor responsabilidad de las autoridades sanitarias para hacer cumplir las leyes que existen; que los colegios velen por la buena praxis de los colegiados; que los jueces se formen en empatía; fijarse siempre en que los centros tengan un número de registro sanitario visible y el personal esté colegiado; ser más críticos y pensar en que, si algo suena raro, posiblemente lo sea y no acudir a internet porque es la mayor fuente de bulos.