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"SUS COMPAÑEROS LE QUIEREN Y PROTEGEN"

El Pilar se vuelca con Rafa

Toda la comunidad educativa del colegio participa en un bocadillo solidario para conseguir una silla de ruedas para un alumno de 10 años con síndrome de Duchenne, una enfermedad degenerativa

 

Apoyo 8 Compañeros de Rafa (en silla de ruedas) en un ‘photocall’ del bocadillo solidario. - TONI GUDIEL

RAQUEL RODRÍGUEZ
14/04/2019

«Sus compañeros son los pies de Rafa. Llevan con él desde los tres años y para ellos Rafa es lo primero, es sumamente importante en sus vidas». Lo afirma Silvia Sierra, directora del colegio El Pilar, que esta semana ha acogido un bocadillo solidario con el lema Caminamos Juntos.

Porque Rafael Alfonso Muñoz Moreno, de 10 años, tiene el síndrome de Duchenne, una disfrofia muscular degenerativa que le obliga a desplazarse en una silla de ruedas. La que tiene «no está adaptada para sus necesidades», según explica la directora del centro y, por eso, en colaboración con la Asociación de Madres y Padres, decidieron organizar el bocadillo, para conseguir dinero para una silla de ruedas eléctrica.

Y no solo el bocadillo, también una rifa, la venta de pulseras... Han sido actividades en las que ha participado «toda la comunidad educativa», incluso empresas que han donado productos para los bocadillos o han prestado su mano de obra y particulares que han hecho un donativo sin asistir al bocadillo.

«Ha sido increíble, tanta solidaridad para hacerle la vida más fácil a Rafa». Porque, sin contar con lo recaudado en la rifa y la venta de pulseras, han superado los 4.000 euros que necesitaban para comprar la silla. «Casi 4.600 hemos reunido con el bocadillo y donaciones».

Por eso, Rocío Moreno, madre de Rafa, no tiene palabras para agradecérselo. «La silla le viene fenomenal y él está muy agradecido. Le encanta ir al colegio porque es admirable la forma en que le tratan, le miman, le protegen... Es una clase espectacular».

Con sus compañeros empezó cuando tenían 3 años y Rafa andaba. Pero la enfermedad avanzó y él se rompió una pierna, por eso necesita la silla. Pero en el colegio, lo duro de esta enfermedad se diluye porque «son como una segunda familia. Se han portado fenomenal desde que Rafa entró», afirma emocionada su madre. Sierra destaca que tienen la capacidad «de ser capaces de conseguir lo que nos proponemos».