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Miguel Herrero Uceda : Saberes de antaño

"Las construcciones tradicionales encierran una sabiduría que no hay que olvidar"

 

19/01/2013

TAtl entrar en una casa tradicional extremeña se nota una sensación de confort que no se encuentra en las construcciones realizadas actualmente. ¿Que secretos conocían los antiguos arquitectos que parece desconocer los actuales? Cada construcción encierra una sabiduría. Se me viene a la memoria el antiguo templo de Jerusalén, cuyo intento de recuperación del secreto de su construcción es el legendario origen de la masonería.

Entonces, ¿qué saber se encuentra en nuestras casas tradicionales? El secreto reside en nuestra propia tierra, en algo que no se da importancia pero que es fundamental para la flora y la fauna: las piedras. En efecto, al abrigo de las piedras pueden protegerse animales, como nuestro emblemático lagarto, o las aves que anidan en huecos escondidos en los muros linderos. De igual forma, muchas de nuestras encinas nacieron entre piedras, protegidas del aire, del frío y de los dientes de los herbívoros. Desde siempre se ha construido utilizando los materiales del entorno.

Extremadura es una región donde abundan granitos y pizarras, por lo que la piedra o la cantería han sido siempre elementos constructivos fundamentales. De igual forma que protegen y dan confort al mundo natural, las piedras aportan una característica muy deseada en las viviendas, el retraso térmico. Así al llegar la noche, las piedras guardan el calor del sol que por el día ha estado calentando la fachada. De igual forma, en las horas ardientes del mediodía del verano, las piedras transmiten el frescor nocturno, sin la necesidad de usar los insanos y despilfarradores aires acondicionados.

En las décadas anteriores se ha dado muy poca importancia al patrimonio arquitectónico de nuestros pueblos y lamentablemente se han tirado innumerables casas. Por ello, es urgente que desde todos los ayuntamientos se valore nuestra identidad, lo que tanto esfuerzo ha costado a generaciones pasadas y aprendamos a valorar los saberes de antaño, que eran necesariamente ecológicos y sostenibles. Dos conceptos sin los cuales ya no hay futuro posible.