Con gesto serio y cabizbajos, los cinco integrantes de La manada volvieron ayer al juzgado de Sevilla a firmar y dar muestra de que siguen en la ciudad, conforme el auto que les concedió la libertad provisional y que les obliga a comparecer lunes, miércoles y jueves. Ninguno quiso valorar una sentencia que para ellos es un jarro de agua fría, puesto que siempre han mantenido su inocencia y que las relaciones con la denunciante fueron consentidas. Su defensa ya anuncia recurso ante el Supremo, y confía que el fallo será absolutorio cuando el caso salga de Pamplona.

José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Ángel Boza, Jesús Escudero y Antonio Manuel Guerrero fueron llegando ayer al juzgado a primera hora de la mañana. Éste último, incluso con cascos para intentar evadirse de las preguntas de los medios de comunicación. Ninguno quiso pronunciarse sobre el fallo que ratifica la pena de nueve años de cárcel por abuso sexual con prevalimiento. «No puedo valorarla», atinó a decir Prenda, quien sabe que todavía queda un largo recorrido judicial por delante. De momento, nadie ha pedido la ejecución de la sentencia, por lo que todos ellos continuarán en libertad y pasarán las Navidades en casa.

Agustín Martínez, abogado de cuatro de ellos, anunció ayer que agotará la vía judicial hasta «conseguir una sentencia justa en que quede acreditada su inocencia». El primer paso será ante el Supremo, donde alegará varios motivos. Primero, que las relaciones sexuales aquella noche en los Sanfermines del 2016 fueron «consentidas entre seis adultos» y no quedó acreditada la intimidación, siquiera la psicológica que apuntan los dos votos particulares. Y también porque el letrado insiste en que el caso estuvo condicionado desde el principio por la presión mediática y social. «Que se diga que no ha habido ningún tipo de presión social es no querer ser realista. Es un juicio mediatizado por estas actitudes. El tribunal cree en lo que ha dictado, pero a mi juicio no es ajustado a derecho», apuntó.JULIA CAMACHO