El Vaticano confirmó hoy que ha suspendido de su cargo y abierto una investigación contra un prelado miembro del Congregación para el Clero, que había confesado, bajo anonimato, mantener relaciones homosexuales. El sacerdote, del que no se ha dado a conocer el nombre, apareció en un programa del canal de televisión "La7", con la voz distorsionada y el rostro cubierto, pero el Vaticano ha podido conocer quien era debido a los detalles del despacho donde se grabó la entrevista, según publica hoy el diario "La Repubblica".

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, confirmó la noticia difundida hoy en ese periódico y añadió que "los superiores están tratando la situación con la debida discreción, aunque esta persona se haya equivocado". Lombardi añadió que "las autoridades vaticanas tienen que intervenir con decisión y severidad ante un comportamiento no compatible con el servicio sacerdotal y la misión de la Santa Sede".

Los medios de comunicación italianos no dan el nombre del sacerdote, de quien han difundido sólo las siglas T.S y su edad, 60 años. Estos aseguran que se trata de un alto prelado que trabaja en la Congregación para el Clero y que hasta hace algunos meses celebraba la misa para el canal religioso de televisión "Telepace" y tiene una página web con su nombre.

Sin sentimiento de culpa

La entrevista al prelado se emitió el pasado 1 de octubre en el programa "Exit", que trataba sobre la Homosexualidad en la Iglesia católica. El programa emitió vídeos, grabados con una cámara oculta, de los encuentros de tres sacerdotes homosexuales con personas conocidas a través de un chat en Internet y confesiones de religiosos que se sienten atraídos por personas del mismo sexo.

Uno de ellos era el miembro de la Congregación del Clero, que reveló que era un "homosexual activo" y que "no sentía que estaba pecando". En el vídeo se reconocía la puerta de entrada y el ascensor del edificio donde tiene su sede la Congregación del Clero, así como el despacho del prelado.

Tras la suspensión, ahora un tribunal vaticano estudiará el caso y probablemente decidirá su despido de la Curia vaticana, y posteriormente su expulsión de la Iglesia Católica. En 2005, el Vaticano dejó clara su postura ante la homosexualidad tras publicar un documento en el que se cerraba las puertas de los seminarios y del sacerdocio "a aquellos que practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyan la cultura gay".