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Daniel Salgado

Es decir

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Oxitocina obliga

Todo lo que dice la ministra Irene Montero, como esto último de que los niños (y las niñas, por supuesto) “tienen derecho a amar y a tener relaciones sexuales con quienes les dé la gana”, resultaría más convincente si no lo gritara, si lo que dice no lo dijera gritándolo. No porque parezca enfadada, que lo parece, sino por la impresión de que está abroncando a quienes se dirige, yeso abochorna. Pero la ministra, sea en rueda de prensa, en el Parlamento o en un encuentro con los militantes, en cualquier lugar o circunstancia, siempre se desgañita. ¿Un tic de los mítines?

Hay teorías para todo, claro. En este caso, desde la que afirma quela ministra siente el desprecio y la indiferencia de los demás (sola frente a todos) hasta la que asegura que es una política con poca seguridad en sí misma y demasiado autoritarismo (su gestión ministerial ha dividido al feminismo, desde luego) o, simplemente, que es una mujer despechada, sin más. Teorías para explicar por qué se expresa como se expresa, o por qué es como es, más bien. Ninguna teoría, sin embargo, que explique lo fácil que resulta burlarse de lo que dice (niñes,todes, neutrois) y, sobre todo, de descontextualizarlo. He aquí, literal, la frase que la oposición considera motivo de destitución: “Los niños, niñas y niñes de este país tienen derecho a conocer su cuerpo, a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren y derecho a tener relaciones sexuales con quienes les dé la gana, basadas, eso sí, en el consentimiento”.

Para convertir esa frase en una inducción ala pederastia, basta con extraerle la pulpa y desechar el resto: “Tienen derecho a tener relaciones sexuales con quienes les dé la gana”. Aunque los hijos de entre 14 y 17 años no solo son menores sino que siguen siendo niños para sus padres (lo serán siempre), el error de la ministra es haberse referido a los adolescentes como niños, tal vez por el gusto de decir “niños, niñas y niñes”. Pero cualquiera comprende que no se refería a niños en sentido estricto. ¿La ministra Irene Montero haciendo apología de la pederastia? Hombre, hombre. Los menores de entre 14 y 17 años, por lo demás, al igual que conocen la masturbación (“derecho a conocer su cuerpo”, dice la ministra), también conocen y tienen relaciones sexuales. Lo llaman amor, pero es biología: progesterona y testosterona. O sea que para escándalo, el escándalo de las hormonas, no las palabras de la ministra.

Pero, ridículamente, la oposición pide su destitución por pederasta. Si se trata de disparatar, cuánto mejor habría sido pedirla por hablar gritando, cabreada.

* El autor es funcionario

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