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Francisco Rodríguez Criado

Yo, mi, me, conmigo

Poner el yo en el centro de todo, obviando los temas más acuciantes, no es nada nuevo

Una amiga me cuenta que ha dejado de seguir en Twitter a un crítico gastronómico por moñas narcisista. «Como crítico es muy bueno, pero cada vez habla más de sí mismo, y siempre con un tono lastimero. Al final ya no lo aguantaba». 

No es la única que ha cancelado (verbo de moda) a alguien por un yoísmo insoportable. ¿Quién no ha dejado de seguir a alguien en las redes sociales, incapaz de digerir esa sobreexposición ególatra que está tan de moda en estos tiempos? Comienzan hablando de un tema, a veces con interés, y terminan publicando a diario una exhaustiva colección de fotos en las que nos explican con quién están, qué comen, dónde pasan las vacaciones, qué tal han dormido o qué ropa se han puesto para ir al trabajo. 

Es un yo, mi, me, conmigo absolutista que a muchos les impide prestar atención a lo que ocurre en el mundo, o simplemente a lo que le ocurre al vecino. Al fin y al cabo, volviendo al crítico gastronómico, ¿para qué hablar de suculentos platos si puedes contarle al mundo que estás deprimido porque te ha dejado la novia o se ha muerto tu gato?

Poner el yo en el centro de todo, obviando los temas más acuciantes, no es nada nuevo. Recordemos a Kafka, que escribió en su diario el 2 de agosto de 1914, con tanto efectismo literario como frialdad: «Hoy Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar».

Ese gesto de poner al mismo nivel lo nimio (nadar) que lo grave (la declaración de una guerra que, como fue el caso, se cobró millones de vidas humanas) se percibe también, metafóricamente hablando y salvando las distancias, en las redes sociales, sede del campeonato mundial del narcisismo.  

Hoy nada es privado. O casi nada. Signo de la época que vivimos, un yo intempestivo y desbocado lucha por saltar al ruedo en busca de un Me Gusta o una respuesta de consuelo que nos haga olvidar que en el fondo no somos nada, que en el fondo no somos nadie.

*Escritor

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