La titular del Juzgado de Instrucción número seis de Palma, que este lunes se encontraba en funciones de guardia, ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, para la docena de detenidos que se dieron a la fuga el viernes en el Aeropuerto de Palma tras fingir un pasajero un coma diabético para forzar el aterrizaje de emergencia, según adelanta Diario de Mallorca, cabecera del grupo editorial Prensa Ibérica. La jueza respalda en su auto la tesis de la Fiscalía que consideraba los hechos constitutivos de delitos de sedición, favorecimiento de la inmigración irregular y desórdenes públicos. El caso, que ya ha sido bautizado como el del 'avión patera', preocupa a las autoridades porque se trata de una nueva modalidad de acceso a España de manera irregular. La mayoría de los detenidos por este motivo que ha sido puesto a disposición judicial se ha negado a prestar declaración. Solo al que se le atribuye haber fingido el coma diabético para forzar el aterrizaje de emergencia ha clamado por su inocencia. La defensa de los arrestados ha propuesto su devolución 'en caliente' a Marruecos. No obstante, esta solicitud ha sido descartada debido a la gravedad de los delitos en los que habría incurrido la docena de arrestados.

Así fue la fuga de los migrantes en el aeropuerto de Palma

La investigación del caso consolida la hipótesis de que todo fue un plan organizado de antemano para conseguir un aterrizaje de emergencia en suelo español del vuelo entre Marruecos y Turquía y no una huida improvisada. Además de las 12 personas que han declarado ya ante la jueza, las fuerzas de seguridad continúan buscando a otras 12 personas que escaparon y no han sido localizadas.

Entre seis y 12 años de prisión

La Fiscalía fundamenta la petición de sedición para los implicados basándose en la ley de navegación aérea, aprobada en 1964. El texto prevé penas de hasta seis años de cárcel para "los tripulantes, pasajeros, empleados o personas concertadas con ellos que, en aeropuertos o aeronaves, se alzaren colectivamente para [...] oponerse al cumplimiento de órdenes que dicten el Comandante de aeronave o Jefe de aeropuerto, en uso de sus atribuciones". En el mismo capítulo, establece penas de hasta 12 años de prisión "si el hecho se comete con la intención de interrumpir la navegación o de variar la ruta". Sobre la mesa hay también otra retahíla de posibles delitos, desde los desórdenes públicos hasta el favorecimiento de la inmigración ilegal o contra la seguridad aérea, además de los correspondientes expedientes de expulsión abiertos por su entrada irregular en España.

La investigación abierta tras el desembarco masivo del avión y la fuga a la carrera por las pistas del aeropuerto, que obligó a cerrar el aeropuerto mallorquín durante más de tres horas el viernes por la noche, implica por el momento a 24 personas. Entre ellas, el hombre de 32 años que cuando el avión se aproximaba a Mallorca fingió una grave dolencia y provocó así un aterrizaje de emergencia en Son Sant Joan. Fue trasladado al hospital Son Llàtzer junto a otro pasajero, que huyó desde allí.

Una hora y cuarto después, cuando el aparato estaba repostando y aguardaba para seguir su ruta hasta Turquía, 21 pasajeros salieron a trompicones del avión, bajaron la escalerilla y corrieron por las pistas hasta saltar una valla y salir del recinto. De ellos, nueve fueron capturados en Palma y Marratxí en las horas siguientes, pero otros 12 siguen huidos. A la lista de acusados se suma un pasajero que, tras la fuga masiva, agredió a un agente de la Guardia Civil en el interior del avión.

Los fugados pagaron 200 euros por el billete

Los fugados del aeropuerto de Son Sant Joan pagaron 200 euros para volar desde Casablanca hasta Estambul. Esta cifra contrasta con los 3.500 euros por trayecto que habrían pagado los migrantes que vienen a las costas de Baleares en embarcaciones marinas desde países como Argelia. Tanto la Policía como Aena han mostrado su preocupación por lo ocurrido ya que podría suponer un nuevo modo de actuar de las mafias. Hay que tener en cuenta que en el año 2020 se registraron más de 40.000 llegadas por mar a España. La peligrosidad de la ruta marítima abre nuevos debates sobre un hecho insólito en este país.