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EL PERSONAJE DE LA SEMANA

Javier Bardem, el psicópata ideal

 

Javier Bardem, en la Mostra de Venecia. - ETTORE FERRARI

NANDO SALVÀ
09/09/2017

Para Javier Bardem los festivales de cine vendrían a ser como el área pequeña para Messi: un hábitat natural. Unas veces visitarlos le sirve para aumentar su palmarés, y otras se conforma con acaparar el protagonismo. Esto último es precisamente lo que hizo esta semana en la Mostra de Venecia y lo que hará a partir de hoy en el Festival de Toronto, a bordo de dos títulos que prometen dar mucho de qué hablar. 

Uno de ellos es 'Madre!', la película de terror dirigida por Darren Aronofsky cuyas impactantes imágenes pusieron la Mostra patas arriba, y en la que Bardem da vida a un artista consumido por el ego. El otro, 'Loving Pablo', rememora el ascenso y caída del señor de la droga más famoso de la historia, Pablo Escobar, que llegó a amasar una fortuna de 30.000 millones de dólares introduciendo cocaína a EEUU y en el proceso sembró el terror en Colombia. Es un personaje que Bardem llevaba años queriendo interpretar –es uno de los productores de la película--, y se entiende: el Escobar de 'Loving Pablo' es una figura monumental, y no solo por la gigantesca barriga que el actor exhibe con arrogancia, casi siempre desnuda, en buena parte de las escenas.

A Bardem se le da de miedo dar vida a psicópatas. Entre sus personajes más celebrados figura el que encarnó en 'No es país para viejos' (2007) y que para muchos es el villano más fascinante de la historia del cine: Anton Chigurh, un asesino que es la personificación misma de la violencia más implacable, y cuyo peinado resulta tan pavoroso como la pistola de perno para matar ganado que lleva siempre consigo. Y quizá no ha habido en toda la saga 007 un antagonista tan memorable como Raoul Silva, el lunático de pelo color platino a quien él dio vida en 'Skyfall' (2012), y que mientras hacía el mal le tiraba los trastos a Bond con descaro.

DOS HABILIDADES

Pero el rostro de Bardem da para mucho más que encarnar el lado oscuro. Película a película, el actor muestra la movilidad entre personalidades propia de un esquizofrénico gracias a dos habilidades en particular. En primer lugar, es un hombre de aspecto rocoso pero capaz de transmitir gran fragilidad; y esa incongruencia ha servido de base a personajes como el yonqui de dentadura catastrófica de 'Días contados' (1994), el desempleado irremediable de 'Los lunes al sol' (2002) o el empresario de los bajos fondos barceloneses de 'Biutiful' (2010).

En 'Loving Pablo' exhibe con arrogancia una gigantesca barriga, casi siempre desnuda
En segundo lugar, sobre todo, está su habilidad para la transformación física. En 'Antes que anochezca' (2000) adelgazó 15 kilos para interpretar al escritor homosexual Reinaldo Arenas; en 'Mar adentro' (2004) envejeció varias décadas dando vida al tetrapléjico Ramón Sampedro, desesperado por reclamar su derecho a morir; y en 'Perdita Durango' (1997) se bastó de un corte de pelo terrible –los desastres capilares son una constante en su carrera– y un bigote plagiado a Cantinflas para convertirse en asunto de pesadillas. 

Pero la creatividad de Bardem no se debe solo a esos rasgos faciales que bien podrían haber sido cincelados a golpe de martillo, ni al maquillaje o la peluquería. Por un lado, empezó a tomar clases de interpretación a los 18 años y de hecho sigue haciéndolo de forma ocasional, siempre en manos del argentino Juan Carlos Corazza. Por otro, está claro que lo lleva en la sangre: su madre es actriz, su abuelo y su abuela también se dedicaban a la interpretación, y también sus bisabuelos. Su hermano es actor, también su tío y sus primos. 

RUGBY, PINTURA Y EMOCIONES

Él inicialmente se resistió a seguir la tradición familiar. Tras probar suerte con el rugby, ingresó en la escuela de Bellas Artes para dedicarse a la pintura; fue al darse cuenta de que todo cuanto le apetecía pintar eran rostros y miradas y cuerpos que comprendió que su gran interés era la recreación de emociones humanas. Y tras obtener un pequeño papel en 'Las edades de Lulú' (1990), enfiló su camino al éxito planetario dos años después con 'Jamón, Jamón' (1992), en buena medida gracias a que su química con Penélope Cruz resultó ser el equivalente cinematográfico a la Viagra.

Él y Penélope Cruz han pasado el verano rodando la nueva película de Asghar Farhadi
Veinticinco años después han formado una familia y le han cogido el gusto a trabajar juntos: han pasado el verano rodando la nueva película de Asghar Farhadi, y no tardará en saberse la fecha de estreno de 'Loving Pablo', en la que Cruz da vida a la que fuera amante del narco, Virginia Vallejo.

Hollywood, queda claro, sigue ocupando un modesto segundo puesto en la lista de prioridades de Bardem. Pese a su reciente participación en la quinta entrega de 'Piratas del Caribe' no parece que por el momento vayamos a verlo embutido en un traje de superhéroe o poniendo voz a un oso panda; seguirá dando vida a gente dañada, atormentada o genuinamente espeluznante. Quien conozca a alguien mejor en ese ámbito, que levante la mano.