LA HISTORIA DE ÓSCAR ALCÓN, QUE CONFÍA EN QUE LA PANDEMIA ACABE CUANTO ANTES

Vender ilusión en Hervás

Una operación de espalda le hizo llegar hasta la ONCE. Su oficio, repartir fortuna

El cuponero posa en Hervás, donde vende ilusiones.

El cuponero posa en Hervás, donde vende ilusiones. / ALBERTO MANZANO

Con una sonrisa de oreja a oreja el cuponero Óscar Alcón disfruta cada día de su trabajo en Hervás. Él es natural de Montehermoso y a diario va y viene desde su pueblo. Lleva dos meses repartiendo suerte y soñando con que alguna vez podría hacer inmensamente feliz a mucha gente.

Es vendedor ambulante de la ONCE y durante este corto período de tiempo atesora algunas buenas bondades, como son sus clientes cercanos y habituales del municipio. «Cada vez que me ven por las calles se paran y compran algún cupón. Las personas de la localidad son muy campechanas y simpáticas», asegura.

Ahora el vendedor confía en que la pandemia termine y puedan volver a venir los turistas hasta Hervás para que la venta vaya creciendo. ¿Qué le hizo llegar hasta aquí? «Una operación de espalda en la que no quedé bien del todo y me tuvieron que jubilar. Me ofrecieron trabajar en la organización y estoy muy contento».

«Se habla con muchas personas. Es un oficio agradecido»

Óscar Alcón

— Cuponero

Óscar destaca por esas indiscutibles cualidades que debe tener un buen cuponero. «Ser agradable es lo principal», indica con una sonrisa. Recorre diferentes calles de la población e igualmente suele emprender un periplo comercial por los locales de hostelería que dan comidas. Cuando atiende a este diario, rozando el mediodía, él ya los peinó a primerísima hora de la mañana. «Entre los clientes madrugadores, se vende genial», señala. «Me gusta mi trabajo. Se habla con muchísimas personas. Es un oficio agradecido», resalta.

Aunque la mayoría deja en sus manos la elección del cupón, entre sus compradores dispone de otros que juegan el número del nacimiento de su padre, que coincide exactamente con el de su hijo, y otros que piden terminaciones concretas, algunas que les parecen bonitas o que les produce alguna intuición de que la suerte les acompañará.

Ambulante

Sobre sus hombros sujeta su dispensario ambulante, toda una tienda a pie donde posee cupones, rascas… De la fundación ONCE solo tiene buenas y bonitas palabras, porque es consciente de la labor que realiza dentro y fuera de Extremadura para ayudar a personas con discapacidad. «Ahora cogen a gente que de no ser por esto no podría estar en otros sitios, porque subir escaleras, por ejemplo, no podrían. Hay un montón de personas con discapacidad que estamos trabajando aquí y el personal te enseña numerosas cosas», puntualiza. Una labor social que se ve acompañada de la ilusión que vende la diosa fortuna.