LA NORMATIVA EN EL DEPORTE

La ley trans, un dilema de campeonato

La nueva norma colocaría al deporte español en una encrucijada. Las federaciones nacionales se verían en una encrucijada ante el COI, menos laxo

La ley trans, un dilema de campeonato

La ley trans, un dilema de campeonato

IRATI VIDAL

"No sé si lo han hecho de cara a la galería o si hay mucha presión por parte de las asociaciones LGTBI pero la nueva ley no piensa en todas, solo en la gente transexual". "Espero que acabe reinando la cordura y que rectifiquen a tiempo". El borrador de la nueva ley para la igualdad de las personas trans ha sacudido al deporte nacional, que mira de reojo al Congreso con miedo a un choque de reglamentos.

Porque el borrador, publicado a medidos de febrero, se ampara bajo el principio de autodeterminación de género respaldado por la Comisión Europea y el Consejo de Europa, que permite a las personas trans ser reconocidas legalmente sin necesidad de un diagnóstico o tratamiento médico. O lo que es lo mismo, cualquier persona mayor de 16 años será capaz de cambiar su sexo en el DNI sin hormonarse ni presentar documentación alguna. Todo un avance en términos de derechos humanos que deja al deporte en una encrucijada con muchos interrogantes.

El primero es cómo adaptar la legislación nacional a los estándares de la competición internacional. Porque el COI seguirá pidiendo demostrar unos niveles de testosterona por debajo de los 10 nanogramos durante al menos 12 meses antes de su primera competición. Y eso para Izaro Antxia, primera mujer trans de la historia de la Federación Española de Fútbol, es lo normal.

"Si en el dopaje hay límites, aquí también tendrá que haberlos. Si no controlas aspectos como la testosterona esto se va a convertir en un cachondeo", explica. Y recuerda: "Si hubiera jugado a fútbol sala femenino antes de haber iniciado la transición y sin haberme hormonado, hubiera metido 40 goles por temporada porque físicamente era un bicho. Además, en estos cuatro años quizá en el fútbol no lo he notado tanto, pero en lanzamiento de peso he bajado más de un metro de marca por las hormonas".

Su sentir y experiencia son los de María José Patiño, investigadora del Research Group GIES 10 de la Universidad de Vigo y una de las expertas de la Comisión Médica del COI. María vio truncada su carrera como atleta durante los años 80 cuando en uno de los controles de verificación de sexo se descubrió que tenía cromosomas XY. Su lucha permitió cambiar la norma y sus estudios le permiten ahora asesorar al Comité Olímpico. Por eso, insiste en la necesidad de pulir la propuesta del Gobierno en cuanto al deporte se refiere. "Me produce tristeza que digan que los niveles de testosterona no afectan a la competición cuando la ciencia del deporte dice que sí. Es algo muy estudiado y existe una normativa muy elaborada en base a reuniones y argumentaciones científicas que intenta ser lo más aperturista posible para acoger a las personas trans en la alta competición, pero no a toda costa, bajo unas reglas", nos explica.

¿Trampas o prejuicios?

No cree lo mismo Victor László, presidente de la Agrupación Deportiva Ibérica LGTBI+. Para Víctor la testosterona no es el único biomarcador relevante. Por eso, "entender que una persona con mayor testosterona tiene una ventaja deportiva es un prejuicio". "Estaría bien que la gente que está en contra de esta ley dijera abiertamente lo que no se atreve a decir. Y es que las personas trans hacen trampas y que su presencia supone un doping para la competición. Eso es lo que la gente piensa". Lo que él cree es que la ventaja relativa existe fuera de la gente transexual: "La tienen los zurdos en la esgrima, los boxeadores que compiten por debajo de su peso y la gente con cualidades físicas excepcionales como Usain Bolt y Michael Phelps. Pero nadie duda de ellos porque lo suyo es natural, como si la única identidad de género respetable fuera la natural".

Y entre ambas posturas está la ciencia, que según Katrina Karkazis, antropóloga y escritora del libro 'Testosterona; una biografía no autorizada', todavía tiene camino por trazar en cuanto a la testosterona se refiere. "El efecto que tiene sobre el atletismo no es sencillo, ya sea en hombres o mujeres. Ningún estudio ha demostrado que el nivel de testosterona sea un predictor concluyente en el resultado de eventos de velocidad o fuerza. Y aunque afecta a parámetros relacionadas con el deporte, incluyendo el tamaño muscular y la absorción de oxígeno, las relaciones no se traducen en un mejor rendimiento deportivo de una manera clara", nos cuenta.

Choque de normativas

De hecho, un análisis reciente concluye que "actualmente no hay investigaciones directas o consistentes que sugieran que las mujeres transgénero (o las personas masculinas) tienen ventaja atlética en cualquier etapa de su transición y, por lo tanto, es necesario reconsiderar las políticas deportivas competitivas que ponen restricciones a las personas trans". Katrina insiste en que las actuales regulaciones del deporte se basan "en la afirmación falsa de que la testosterona es el determinante más importante en la capacidad atlética. La idea de que la testosterona es una hormona sexual masculina responsable de todas las cosas varoniles y por lo tanto problemática en las mujeres es una idea que no morirá. Pero esta falacia de 100 años de antigüedad instiga regulaciones como las actuales y las permite sonar lógicas, racionales y científicas".

Sus estudios se oponen a la idea del COI. Y recuerda que ningún atleta transgénero ha ganado alguna medalla en todos estos años de regulaciones. La razón, jamás se sabrá. Lo que está claro es que la normativa internacional sigue manteniendo restricciones y eso es lo que debería incluir la ley española según María Patiño. "España es un país muy prudente, muy avanzado y pionero en muchas legislaciones y estoy convencida de que al final la cordura y la sensibilidad es lo que va a imperar. Si no es así de alguna manera veremos en poco tiempo algún caso que puede producir un verdadero quebradero de cabeza a alguna federación deportiva". Porque de entrar en vigor, la nueva legislación pondría entre la espada y la pared a las federaciones nacionales, que deben acogerse a la ley española pero que están obligadas a reconocer la normativa internacional de la cual dependen.

Algo como lo que pasa actualmente con las leyes autonómicas, pues excepto Andalucía, Aragón, Comunitat Valenciana y Madrid, todas disponen de una ley para dotar de derechos de protección a las personas trans y LGTBI. En total 17 leyes de las cuales 6 son completamente leyes trans. La mayoría de ellas emplean el término 'autodeterminación de género' y según Victor son "más progresistas y avanzadas que la nueva propuesta del Gobierno". Una propuesta que vendría a convertirse en una prolongación de esos derechos a todo el Estado. Al menos, en cuanto al deporte no profesional se refiere.

Campeonas marginadas

"Lo que va a regular la ley es que las personas que quieran, puedan participar en ligas escolares y autonómicas y en competiciones municipales. Y que las instalaciones deportivas no generen discriminación hacia las personas trans. Eso es lo que va a hacer la ley, dar servicio y reconocimiento al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas, no solo a los deportistas de élite", argumenta Victor. Pero el debate seguirá vivo en la élite, donde los deportistas trans seguirán sometiéndose a la regulación internacional si quieren seguir progresando a nivel deportivo.

"Va intrínseco en el espíritu de un deportista el querer más, nadie se va a conformar con ser campeona de España", resume María. Y ahí se sintetiza la cuestión. También los márgenes de mejora del borrador. La nueva ley promete ser aperturista. Y lo es. Pero vulnera la norma COI y podría dejar a campeonas de España sin margen para competir a nivel internacional.