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El Periódico Extremadura

Baloncesto. LEB Oro

La solución para el Cáceres, en la última jornada

Los verdinegros caen en Valladolid (92-75) y dependerán probablemente de ganarle al Granada, ya ascendido, para jugar la fase de ascenso

Mateo Díaz penetra en la zona del Valladolid. Luego se lesionó. Alba Martín / Real Valladolid Baloncesto

92 - Real Valladolid: Alec Wintering (12), Davis Geks (3), Dominic Gilbert (27), Jordy Kuiper (9), Kavion Pippen (14) -cinco inicial- Sergio de la Fuente (6), Melwin Pantzar (10), Sylvester Berg (9), Jaan Puidet (3), Justin Raffington (2).

75 - Cáceres Patrimonio de la Humanidad: Jorge Sanz (0), Devin Schmidt (23), Romaric Belemene (5), Duje Dukan (2), Ben Mbala (16) -cinco inicial- Mateo Díaz (4), Manu Rodríguez (4), Jaume Lobo (16), Carlos Toledo (5), Julen Olaizola (0).

Marcador por cuartos: 27-15, 50-34 (descanso), 69-56 y 92-57 (final). 

Árbitros: Bravo, García e Ibáñez. Eliminados: De la Fuente (min. 39), Pippen (min. 39) y Lobo (min. 40).

Incidencias: 3.000 espectadores en el pabellón Pisuerga en la trigesimotercera jornada de la LEB Oro.

El Cáceres Patrimonio de la Humanidad no pudo con el Real Valladolid y ni siquiera conservó el ‘average’ particular (92-75), por lo que tendrá que jugarse su clasificación para los ‘playoffs’ de la LEB Oro en la última jornada. La buena noticia de una noche aciaga en el pabellón Pisuerga fue que el equipo que dirige Roberto Blanco sigue dependiendo de sí mismo, ya que venciendo al Covirán Granada en el encuentro del próximo viernes en el pabellón Multiusos tendrá un puesto asegurado entre los nueve primeros.

Los andaluces llegarán ya como ascendidos a la Liga Endesa después de superar al Almansa con rotundidad (102-60) y se supone que llegarán con menos competitividad que la que han exhibido durante toda la temporada. Enfrentarse a un equipo relajado, que estará durante la semana celebrando su éxito, se ha convertido en la gran baza de los verdinegros, a los que podría suceder que no les llegase con 18 victorias en toda la liga regular para ir a los ‘playoffs’ en caso de perder.

Aun así, podría ser que incluso cayendo ante el Granada hubiese una vía alternativa para ser noveno: que o bien el propio Valladolid caiga en su visita al Palma o el Tau Castelló lo haga en su partido en casa frente al Acunsa Gipuzkoa. Ambas posibilidades parecen poco factibles en principio, sobre todo en el caso de los pucelanos, que se medirán a un rival ya descendido matemáticamente.

Sergio de la Fuente lanza ante la oposición de Duje Dukan. Alba Martín / Real Valladolid Baloncesto

El conjunto castellanoleonés, lanzado con seis triunfos consecutivos desde que dio el banquillo a Paco García, fue muy superior al Cáceres, arropado además por un público al que ha hecho recuperar la ilusión. Desde el principio salió con la suficiente agresividad como para lanzar el mensaje al Cáceres de que no solamente iba a por la victoria, sino a remontar los seis puntos desfavorables de la primera vuelta en el Multiusos (86-80). 

Apenas tardó la mitad del primer cuarto para alcanzarlos por primera vez (12-5, min. 5) y a partir de entonces lo que hizo fue defenderlos y, cuando le fue posible, aumentarlos, manteniendo prácticamente siempre una franja de seguridad. Más débil de lo habitual a nivel defensivo, el Cáceres no encontró respuestas en ese primer tramo, encajando una cifra inaceptable de puntos en una cita de esta importancia. Con 27-15 arrancó ya el segundo cuarto sin que varios de los referentes extremeños, como Duje Dukan y Jorge Sanz, desarrollasen ni mínimamente su juego.

Pelea inútil

No se puede decir tampoco que el Cáceres le perdiese la cara al partido, pero sus reacciones fueron más a golpes de corazón que de baloncesto. Encomiable fue la reacción que lideraron dos reservas como Mateo Díaz y Jaume Lobo para situarse 30-24(min. 13), pero Valladolid no consintió que su oponente se creciese más de lo razonable.

Sin necesidad de dominar el rebote pero sí mucho más intenso en determinadas acciones, entre Pippen y Gibert hacían un daño irreparable en la zona visitante, con lo que el hueco volvió a ampliarse para irse a los vestuarios con 50-34.

Quedaba mucho partido y también una ‘segunda batalla’: si no se podía ganar, al menos había que intentar llegar con opciones a la recta final con opciones de perder de menos de 6. Pero Blanco no contó con el número de jugadores enchufados en la misión para acometerla de verdad. Además, perdió a uno de ellos, Mateo Díaz, lesionado en el minuto 28 cuando la misión aún era posible (60-48).

Si hasta entonces había dependido más de las individualidades que del juego colectivo, a partir de entonces sí que fue una llamada ‘a la heroica’ de Lobo --actuando como base-- y Devin Schmidt que no llegó demasiado lejos. Cuando se vio amenazado, Valladolid apretó lo suficiente y el Cáceres, como le ha pasado tantas veces esta temporada, se obsesionó en exceso con las decisiones arbitrales. Lo bueno es que queda una bala con la que, si se acierta, resultará letal para los rivales.

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