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El sueño de la Copa del Rey

Santa Amalia, reyes en ilusión

El club amaliense está a 90 minutos de poder enfrentarse a un equipo de Primera División

Afición del Santa Amalia en el Francisco de la Hera. FELI MACHÓN

Santa Amalia, un pequeño pueblo de apenas 4.000 habitantes, espera ya ansioso la próxima temporada con la vista puesta en la Copa del Rey. Unos meses de espera que a buen seguro se harán eternos antes de que el equipo de la localidad, que milita en Primera Extremeña, afronte el partido más importante de la historia de su historia. 90 minutos para dirimir si el club amaliense se mide a un Primera División en el municipal de la localidad.

Tras ganar al Lobón en la final territorial de Copa, el equipo que dirige Manu Agudo ya descansa después de las emociones vividas en el Francisco de la Hera de Almendralejo. Días después, todavía colea la alegría. «Jugar la fase territorial ha sido una bendición para el pueblo», dice el técnico del conjunto verde, quien llegó a mitad de temporada y logró despertar a un equipo llamado a hacer cosas grandes. Y tanto que así fue. Para Agudo la Copa del Rey parecía «muy lejana», pero a base de esfuerzo han logrado llegar a las puertas de una oportunidad única para muchos. 

Para el entrenador del Santa Amalia la clave de todo ha estado en la ilusión que ha despertado entre los vecinos del pueblo el hecho de que su equipo pudiera jugar la Copa del Rey. «La afición ha sido una parte vital para llegar hasta aquí. Jugamos para hacer felices a muchas personas y generar la ilusión de niños y adultos ha sido tremendo», cuenta emocionado Manu Agudo. De hecho, el estar a solo un partido de recibir a un equipo de Primera ha despertado el interés de numerosos jugadores, que han llamado a las puertas del club para tantear la posibilidad de jugar ahí.

No en vano, poder jugar ante «los futbolistas que semana tras semanas vemos en la tele», como dice Agudo, sería un «sueño hecho realidad». Lo dice alguien que ha dedicado buena parte de su vida a los banquillos. Este joven técnico vive con tranquilidad y humildad los logros. «Para mí sería un partido más, pero para mi familia sería un gran regalo por todas las horas que les quito», confiesa.

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