Quizá la última prueba sea Afganistán. Pero no es ese el único punto del mundo donde toque luchar por la democracia. Esa batalla, cree Pedro Sánchez, concierne a los cinco continentes y se libra "también en los países más desarrollados del mundo". Es una batalla "diaria", "contra quienes quieren imponer la desigualdad, beneficiando a unos pocos", contra quienes buscan "excluir o culpar a las minorías más vulnerables" o quienes "llaman al odio por razones de origen, sexo o creencia", o quienes prefieren levantar "muros y fronteras para impedir el avance de las ideas de igualdad, libertad y fraternidad" que inspiraron la Revolución Francesa.

"Sin duda, la democracia está amenazada". Fue la conclusión lapidaria del presidente del Gobierno a lo largo de su intervención, de casi media hora, ante la Asamblea General de Naciones Unidas (madrugada del jueves en España), en la apertura del 76º periodo ordinario de sesiones. El acto central de su cortísima presencia en Nueva York. Una agenda reducida al mínimo, a una presencia de tan solo un día, frente a las cuatro jornadas de trabajo previstas inicialmente, debido a la emergencia provocada por la erupción volcánica en La Palma. El presidente podría haber intervenido de manera virtual en la cumbre mundial, con un mensaje pregrabado, como han hecho otros líderes, pero él quiso trasladarse a la capital financiera del mundo y de la ONU para incidir en su apuesta firme por el multilateralismo, precisamente en un contexto de mayor tensión internacional. Apuesta que le une, además, con el secretario general de la organización internacional, António Guterres, que impulsa lo que denomina una agenda común, de respuesta coordinada a los desafíos globales.

Fue de hecho el dirigente portugués el que dio la voz de alarma este martes, en la inauguración de la Asamblea General de este 76º periodo: "El mundo debe despertar. Estamos al borde de un abismo y moviéndonos en la dirección equivocada", el mundo "nunca ha estado tan amenazado ni dividido". Ese fue el pie que retomó Sánchez en su propia intervención ante la ONU, al emplear esa expresión redonda, "la democracia está amenazada" como paraguas genérico y como broche de su discurso. La democracia, afirmó, está en peligro en todas las partes del mundo. Incluso también en España, vino a decir, al aludir al "odio" de ciertas proclamas que implícitamente asoció a Vox, a la ultraderecha. La democracia "no es un don que se nos haya concedido, sino una larga y esforzada conquista histórica que debemos cuidar y proteger", siguió. El líder socialista reclamó, de hecho, "elevar la apuesta por la democracia", ya que "no hay ninguna razón" que justifique la "mutilación de la libertad" y porque la democracia es el "sistema más eficaz para mejorar la vida de la gente, para aumentar su prosperidad, para crear oportunidades".

El aviso de Sánchez llegaba después también de que dedicara un pasaje de su discurso a Afganistán, a sus ciudadanos, sobre todo mujeres y niñas, cuya supervivencia está en peligro y depende de la ayuda del resto del mundo. Más aún, la crisis alimentaría que ya sufría el país asiático se ha agravado hasta el punto de que se cierne sobre él una "gigantesca catástrofe humanitaria" que ha de evitarse, dijo, a toda costa. Es la "máxima prioridad" que ha de tener la comunidad internacional. Igual que ha de serlo impedir que se convierta en un "nuevo refugio de terroristas". Están en juego la "paz y la seguridad internacionales", en cuya búsqueda España está "firmemente comprometida".

Aquel era el corolario de un discurso que tenía como corazón la defensa a ultranza del multilateralismo. En la línea de Guterres, con quien se había reunido antes de su intervención ante el plenario y con quien el lunes ya se había visto el titular de Exteriores, José Manuel Albares. La apuesta por una respuesta compartida a los retos globales se ha convertido en uno de los ejes de la acción de gobierno de Sánchez en la arena internacional, una parcela que se ha preocupado de regar desde su llegada a la Moncloa.

También para África y la vecindad sur

En ese sentido, no era baladí que el primer compromiso de su agenda en Nueva York, este miércoles, fuera una reunión con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Sánchez se ofreció a ayudar en el durísimo conflicto que enfrenta a Francia y Estados Unidos por la alianza militar Aukus (entre Washington, Londres y Canberra), que ha supuesto la pérdida para París de un importante contrato por la venta de submarinos. El telón de fondo es la pugna entre EEUU y China. La temperatura no ha escalado como en tiempos de Donald Trump, pero es alta. Tanto que llevó a decir al presidente norteamericano, Joe Biden, en el arranque de la Asamblea General, el martes, que no busca "una nueva Guerra Fría ni un mundo dividido en bloques rígidos".

Pedro Sánchez promete donar 30 millones de vacunas y vuelve a pedir una suspensión temporal de las patentes Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: EP

Otra herramienta que Sánchez quiso poner en valor fue la solidaridad de España en un desafío global como la lucha contra la pandemia. Como una señal más de que aquí también se palpa esa voluntad multilateral. Primero sacó pecho de las cifras de España —más de un 76% de la población inmunizada con pauta completa— para luego subrayar los esfuerzos que está haciendo: es el séptimo país (y el tercero de la Unión Europea) que más dosis dona. El Gobierno se comprometió a aportar 22,5 millones de vacunas a través del mecanismo Covax, de las cuales 7,5 millones se reservaron para países de Latinoamérica y el Caribe y ya se han entregado. Pues bien, otros 7,5 millones de pinchazos se destinarán a esa misma región, de modo que España donará a Iberoamérica un total de 15 millones de vacunas, el doble de lo inicialmente programado. El Ejecutivo hace valer los lazos que unen a España con el subcontinente y el peso diplomático que pretende conservar.

Además, 7,5 millones se enviarán a los países del África subsahariana y de la vecindad sur de la UE, ahora mismo con bajísimas tasas de inmunización. Y se harán llegar otros 7,5 millones a través de Covax para el primer trimestre de 2022. De esta manera, España contribuirá al proceso de inoculación mundial con 30 millones de dosis, frente a los 22,5 millones comprometidos en un principio. Este anuncio también formó parte del discurso pregrabado que Sánchez envió a la cumbre virtual sobre la superación de la pandemia convocada por Biden y de su comparecencia ante los medios en Nueva York tras su bilateral con Stoltenberg.

30 millones de euros más para clima

España hará también una nueva contribución, de dos millones de euros más, al pilar de tratamientos (Unitaid) de 'Accelerator Act', puesto en marcha por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El país contribuirá así a todos los pilares del trabajo de la iniciativa que pretende funcionar como una solución integral a nivel mundial contra los efectos del covid-19 y a la que el Gobierno ha inyectado 175 millones de euros. El presidente reiteró su propuesta de posible "exención temporal de las patentes de las vacunas" como vía para resolver los cuellos de botella y de distribución en el proceso de inmunización, ya que "nadie estará a salvo hasta que todos estemos a salvo". Un grito que ha lanzado la OMS pero que el primer mundo, inmerso en la discusión de si conviene una tercera dosis cuando en muchas naciones pobres la inoculación no llega ni al 1%, no quiere escuchar.

Sánchez remarcó que el virus no ha respetado fronteras, pero sí ha respetado las desigualdades, y estas "se agravan en las crisis globales". Y ahora que despunta la recuperación económica, es preciso que esta sea "justa" y "cierre las grandes brechas de desigualdad" que existen. Ese era uno de los ejes de su discurso, junto a la defensa de la democracia "frente a cualquier deriva totalitaria, excluyente e intolerante", la lucha contra la emergencia climática y la apuesta por la "cooperación internacional y el multilateralismo como la única vía para dar soluciones reales a los desafíos que afronta el mundo en la actualidad".

El presidente enseñó la receta de su Gobierno frente a la crisis y la de la Unión Europea, que al contrario que en la recesión de 2008 ha optado por una salida alternativa, el manguerazo económico para propiciar una recuperación "justa" y rápida y para "no dejar a nadie atrás". Celebró el "acuerdo histórico" alcanzado a primeros de julio en materia de tributación internacional —el mínimo del 15% en el impuesto de sociedades— y llamó a todos los países a sumarse a ese pacto y "hacer posible cuanto antes su implementación". Esa acotación era relevante en un momento en el que su Ejecutivo negocia los Presupuestos de 2022 con sus socios de Unidas Podemos, quienes le exigen incorporar ese 15% mínimo en el proyecto de ley. El propio Sánchez no cerró la puerta a esa opción este miércoles en rueda de prensa previa a su discurso en la ONU.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se dirige a la Asamblea General de Naciones Unidas. Reuters

Sobre emergencia ambiental, el presidente insistió en que ya "no hay espacio para el negacionismo" y en que hay que aumentar la ambición en materia de financiación climática. España, anunció, destinará 30 millones de euros al fondo de adaptación en 2022 y trabajará para que la COP26, que se celebrará en apenas un mes en Glasgow, "sea un éxito". La recuperación justa exige también una transición ecológica "justa", sin "ganadores ni perdedores", clamó.

UE y OTAN

En el capítulo consagrado al multilateralismo y los retos regionales, Sánchez citó dos clásicos a los que los jefes de Gobierno españoles suelen referirse en sus discursos ante la ONU: Sáhara y Gibraltar. Enfatizó que es necesario "alcanzar una situación política, justa, duradera y mutuamente aceptable sobre el Sáhara Occidental, tal como establecen las resoluciones del Consejo de Seguridad". España, añadió, sigue "defendiendo la centralidad de las Naciones Unidas" y apoya los "esfuerzos" de su secretario general, Guterres, para buscar el entendimiento de las partes. Fue una referencia breve, pero que servía para ratificar la posición española en el conflicto en un momento en el que el Gobierno intenta reconducir las relaciones con Marruecos tras la crisis de la pasada primavera, que se recrudeció con la acogida del líder del Polisario, Brahim Gali, en Logroño para ser atendido por covid por razones "humanitarias". Entrada que pudo haber sido irregular y por la que está imputada la anterior ministra de Exteriores, Arancha González Laya, cuya gestión Sánchez respaldó este mismo miércoles.

Respecto a Gibraltar, el jefe del Ejecutivo recordó que el pasado 31 de diciembre España llegó a un acuerdo con el Reino Unido en el contexto del Brexit, que debería ser la antesala de un acuerdo entre la UE y Londres en relación con el Peñón. Consenso, afirmó, que "deberá ser plenamente respetuoso con la doctrina de la ONU sobre dicho territorio", que Madrid comparte "plenamente", y "respetuoso" con la posición jurídica de España respecto a la "soberanía y jurisdicción" de la Roca. El Gobierno reclama de nuevo, así, en el máximo foro internacional, la soberanía sobre Gibraltar, aunque añade que a corto plazo el objetivo es crear un "área de prosperidad social y económica" que abarque el Peñón y el Campo de Gibraltar.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al secretario general de la ONU, el portugués António Guterres. Moncloa

Sánchez enhebró un discurso del que ya había adelantado, horas antes y ante los medios, los elementos más nucleares. Pero más allá de los anuncios, lo importante para el Ejecutivo era su presencia en Nueva York y también la insistencia en la necesidad de la cooperación en la salida de los conflictos, porque "el enemigo del multilateralismo es el extremismo". Y es en ese mundo multipolar en el que la Unión Europea, repitió, debe "asumir el liderazgo que le corresponde, con fuerza y con decisión". España quiere apuntalar la UE y también la OTAN, adaptándola a los "retos globales de hoy y de mañana", discusión que centrará la cumbre de la Alianza que Madrid acogerá, recordó, en 2022.

Tras un evento sobre multilateralismo copatrocinado con Sierra Leona, Costa Rica y Suecia y el discurso ante la ONU, Sánchez voló con su equipo de regreso a La Palma. La isla por la que arrancó, precisamente, su intervención ante la Asamblea General, para remachar que su Gobierno está "volcado" con sus habitantes e "impresionado" por cómo la naturaleza recuerda la medida de la "fragilidad" humana. Otra prueba más de que la acción "eficaz y coordinada" multiplica los esfuerzos, señaló. Es la lección que, a su juicio, también ha dado la pandemia o la respuesta a los desafíos colectivos.