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El Periódico Extremadura

Mercado laboral | Los empleos más demandados

Otoño encara en búsqueda de albañiles y camareros

La hostelería y la construcción siguen arrastrando una carencia de trabajadores, según Adecco. La falta de relevo generacional, las condiciones de trabajo o el despoblamiento, entre las causas

Domingo Pérez, en una vivienda que está reformando. CARLA GRAW

Son más de 30 los años que lleva trabajando en el sector de la construcción. Y afirma que nunca había visto una situación como la actual. «Tal vez puedo decir en la Guerra del Golfo, que la cosa se paró un poco porque la gente cogió miedo, pero ¿la falta de trabajadores que hay hoy en día? Nunca». Lo cuenta Domingo Pérez, de la empresa cacereña Construcciones Pérez. Habla tanto en primera persona como por lo que se comenta entre andamios: no hay mano de obra. «De la juventud no aprende nadie, algunos que dan los cursillos no son ni oficiales. Antiguamente había un margen y te enseñaban como peón, hoy ese margen no existe y cuando contratas a alguien tiene que ser un chaval con una base, que sepa hacer algo, porque no puedes permitirte tener a un tío ahí parado», explica. «Es muy difícil saber hacer de todo, tienes que alicatar, poner un tejado... Ahora que en el Casco Antiguo estamos poniendo tejas árabes, los jóvenes no tienen ni idea, y en las pequeñas empresas todos hacemos de todo. Además que este oficio no se aprende en tres ni en cinco años y los chavales no tienen paciencia y se van», añade.  

Similar es la situación entre copas y fogones: «La gente joven no está dispuesta a hacer determinados sacrificios», cuenta Miguel Valdés, socio propietario de ‘Las 7 Sillas’ y ‘La Tahona’, en Mérida. Este empresario cree que el principal problema está en los fines de semana: «En general somos gente razonable. Los días de diario el horario es de 12 a 4 y de 8 a 12, pero el problema son los fines de semana, donde todos pringamos y se descansa un día y medio a lo sumo. A un chaval eso le echa para atrás», reconoce. A pesar de esto, Valdés cree que en una ciudad con una «trayectoria dilatada» en hostelería y turismo como es Mérida y donde hay una escuela de hostelería se debería contar con mano de obra: «De la escuela deberían salir chavales que se quieran dedicar a esto, la pregunta del millón es dónde están. Hay gente de todo tipo y sitios donde se creen que esto es la esclavitud, pero somos muchos los que tenemos un entorno laboral agradable. En los últimos años o ha crecido la demanda de bares o cada vez hay menos gente que se quiera dedicar a esto. Y yo creo que es esto último», opina.

Valdés y Pérez son dos espejos de los datos que expone Adecco Extremadura en cuanto al mercado laboral de cara al otoño: «Se sigue arrastrando una alta demanda de trabajadores en la construcción, donde parece que no hay relevo generacional. El 80% de los expertos encuestados por el Adecco Group Institute en Extremadura consideran a los ‘soldadores, chapistas, montadores de estructuras metálicas, herreros’ y a los ‘trabajadores especializados en electricidad’ como perfiles de difícil cobertura», explica Nelia Pulido, directora de la compañía en la región. «Y también en la hostelería, un sector muy importante para nuestra economía y cuyos empleados no han vuelto porque se reubicaron en otros trabajos por la pandemia. El sector sufre carencias sobre todo por el tema de sus horarios, hay que trabajar cuando el resto se divierte», añade.

Así que, de acuerdo a los datos de Adecco, los perfiles «con mayor volumen de demanda» en la región son aquellos con una formación básica: «Por encima de titulaciones universitarias están los que necesitan de una FP. Más del 50% de los directores de Recursos Humanos nos dicen que no encuentran a gente», asegura.

Pulido remarca que esta situación es común en todo el territorio, si bien se deja sentir aún más en las zonas rurales: «Por la despoblación, cada vez hay menos gente y los jóvenes se están yendo cuando se necesita mano de obra. En la construcción, porque mucha gente ha vuelto a sus casas de antes tras la pandemia y necesitan rehabilitarlas, pero este es un sector que no atrae. En la hostelería lo mismo, y son negocios que se mueven mucho en los pueblos».

Miguel Valdés, en su local de ‘Las 7 Sillas’, en Mérida. JORGE ARMESTAR

Formación

Desde Adecco Extremadura detectan «lagunas» en la canalización desde la formación hacia las empresas: «Hay un cierto impás en este sentido pero también lo es que se están haciendo bastantes escuelas profesionales», dice Pulido.

Coinciden en esta carencia desde patronal y sindicatos, si bien los agentes sociales afirman que, junto con las administraciones, están intentando poner remedio: «Durante mucho tiempo los currículums no se han ajustado a lo que demandan las empresas pero con el diálogo social es algo en lo que se está trabajando y está dando resultados positivos, como por ejemplo con la FP Dual, se está avanzando», afirma Javier Peinado, secretario general de la Confederación Regional Empresarial Extremeña (CREEX). 

Desde el punto de vista de la patronal, la escasez de mano de obra es, principalmente, una cuestión de «falta de disponibilidad»: «Ya sea por ubicación, por horarios o por las condiciones. La construcción está mejor remunerada que profesiones con formación universitaria pero no es atractiva para la gente joven. En el caso de la hostelería, marca mucho el tema de los horarios. No es verdad que se pague poco, se paga lo que obliga la ley, salvo casos excepcionales, otra cuestión es que el sueldo satisfaga las necesidades», asegura.

Por esta razón, apunta: «Hay una dicotomía entre las altas tasas de desempleo y las altas tasas de vacantes, que antes o después se tendrá que resolver».

Matiza este punto Ricardo Salaya, secretario general de UGT-FICA Extremadura: «Cuando se habla de parados hay una tendencia a a referirse a ellos como si fueran una masa uniforme. El perfil en Extremadura por ejemplo es el de una mujer de unos 50 años que procede del sector servicios, no es una trabajadora que se pueda meter de albañil a una obra de un día para otro», expone. 

Salaya cree que la construcción todavía arrastra la crisis del ladrillo: «Está mejor pagado que otros sectores pero ganó mala fama. Miles de trabajadores se fueron al paro y la formación además se paralizó. Es también un trabajo que se considera duro y sucio, aunque esto está cambiando mucho», afirma. 

Más reacio es a opinar sobre la hostelería, cuyas condiciones define, en general, como «deplorables». Pero sí identifica varios factores comunes a este y a otros sectores en los que también hay vacantes, como la agricultura o la dependencia: «La gente que puede estudiar y formarse, prefiere hacerlo. En el sector primario se ha suplido con muchos trabajadores del Este de Europa pero ahora estos países están enmarcados en sus propios procesos de desarrollo y no hay tantos migrantes», explica.

En cuanto a la dependencia, es Peinado quien asegura que en verano han tenido «muchas dificultades» para suplir a los trabajadores en vacaciones.

Otros perfiles 

Además de la construcción y la hostelería, hay un tercer sector que destaca entre las cifras de Adecco como uno de los que más mano de obra precisa: el dedicado al reparto y a la mensajería: «El tema de los repartidores y conductores no ha perdido nada de impulso desde 2020, cuando explotó por la pandemia», detalla Pulido.

La representante de Adecco en la región subraya que, si bien mueven menos volumen de demanda, en Extremadura también se piden perfiles cualificados: «No todos son perfiles básicos, hay empresas innovadoras que también se están instalando aquí. Pero el problema es que ofrecen salarios muy poco competitivos que hacen que la gente no venga. Es cierto que el nivel de vida en Extremadura es más bajo pero al final se están aprovechando de eso y a cierto nivel de titulación hay que pagar un salario más elevado», señala.

Antonio Martínez

Antonio Martínez EL PERIÓDICO

Antonio Martínez: «Esto no se soluciona en cuatro días y vamos a ir a peor»

Antonio Martínez es el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería y Turismo en Extremadura. Afirma que hay «50.000 motivos» por los que el sector no encuentra trabajadores. En esta entrevista habla de los principales.

¿Por qué faltan camareros?

La problemática es muy complicada: la gente joven tiene carreras y quieren ejercer de lo suyo, como es natural; los horarios son pésimos para la vida social porque trabajas cuando el resto se divierte; entienden que no está bien pagado; y hay un concepto en general negativo, de que es un trabajo muy duro.

¿Qué perfil se necesita? 

Camareros y cocineros profesionales. Gente con aptitudes, con una educación en el trato, idealmente que sepan algo de inglés y portugués, como pasa al otro lado de la frontera... Aún manejamos unos conceptos muy antiguos. También es conveniente que se desenvuelvan con la tecnología.

¿Funcionan las escuelas de formación? 

En las escuelas empiezan muchos pero terminan muy pocos y una cosa es la teoría y otra la práctica. Igualmente hay que incentivar la formación de los empresarios porque el empresariado extremeño no se forma. También es cierto que si en el bar la mujer está dentro y el marido fuera, ¿cuándo tienen tiempo de formarse? Además, en muchos casos, los buenos se están yendo, porque es más rentable trabajar en Madrid que aquí.

¿Hay diferencia entre las ciudades y los pueblos? 

Hacen falta camareros tanto en La Vera como en Badajoz. Nuestro desarrollo turístico es eminentemente rural. Trujillo no sé si es ciudad o pueblo, pero también se necesita personal.

¿Alguna solución? 

Esto no se soluciona en cuatro días y vamos a ir a peor. Es importante que las administraciones públicas, los sindicatos y los empresarios nos pongamos de acuerdo. Ahora estamos trabajando en un plan de formación. La nueva ley de temporización lo ha puesto más difícil porque es menos flexible. Por otro lado, también habrá que examinar si todos los locales son rentables, porque muchos no lo van a ser.

Pedro Pérez Francés

Pedro Pérez Francés EL PERIÓDICO

Pedro Pérez Francés: «Los chavales relacionan la construcción con pico y pala»

Pedro Pérez Francés es gerente de la Fundación Laboral de la Construcción en Extremadura. Opina que uno de los principales retos del sector es romper con los estereotipos, aunque no el único.

¿Por qué falta mano de obra? 

Es un tema generalizado a nivel nacional, productos de las consecutivas crisis y las altas y bajas en el mercado.

¿Aún se arrastra la crisis inmobiliaria?

Aquí llegó más tarde, en 2011. Aquellos trabajadores expulsados organizaron su vida en torno a otro trabajo y quedaron defraudados. Y como contaban lo que había pasado, la FP no captó el relevo.

¿Cuál es la situación actual en los ciclos de formación?

En Extremadura hay cuatro IES --en Badajoz, Plasencia, Cáceres y Don Benito -- que no captan a suficientes alumnos. Empiezan pocos y terminan menos. Entonces nos encontramos que en una promoción salen a lo sumo 30 oficiales de nivel 2. Estamos trabajando en un plan especial de cursos para 2.600 alumnos, pero los que funcionan bien son los de perfeccionamiento, los básicos de construcción van regular.

¿Cuál cree que es la causa? 

A los chavales jóvenes no les atrae porque creen que es duro, hay que madrugar, te mueves de sitio, es al aire libre... Es duro pero no tanto, lo del pico y la pala ya no es más que un símbolo.

¿Arrastran estereotipos? 

Sí. Los chavales la identifican así. Cuando se les pregunta, solo conocen los trabajos de arquitecto o de albañil, cuando hay muchísimos puestos más que desconocen. También tenemos otros problemas, como una población envejecida que no da relevo. En Extremadura los sueldos son buenos pero por hacer lo mismo en Madrid o Bilbao te pagan el doble, así que muchos se marchan y los inmigrantes no vienen aquí.

¿Qué perfil se necesita? 

Ahora mismo hay una falta de mandos intermedios y cualificados. La construcción ya está muy mecanizada, por lo que no debería haber ninguna barrera ni de edad ni de género. Se ha mejorado mucho en formación, las administraciones se han puesto las pilas, pero generar mano de obra no es un trabajo de un día, sino de lustros. Por eso cuando las empresas ven a alguien bueno, se lo llevan.

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