SEMANA DE INCIDENCIAS EN EL TRANSPORTE FERROVIARIO

El tren extremeño no aguanta las olas de calor

Por encima de 40 grados se activa un mecanismo de protección que inhibe el funcionamiento de los equipos de climatización y las máquinas se paran, no funcionan

Tampoco se pueden reiniciar, hay que esperar a que se reduzca la presión del gas refrigerante 

En la última semana se han registrado 6 averías por las altas temperaturas

El tren, a su entrada en la capital cacereña.

El tren, a su entrada en la capital cacereña. / Silvia Sánchez

Extremadura es una comunidad acostumbrada a las olas de calor en verano. En la primera de esta temporada estival se han llegado a alcanzar los 43 grados en algunos municipios y varias localidades de la región se han situado como las más calurosas de todo el territorio nacional por registrar la temperatura más alta (el miércoles, sin ir más lejos, los termómetros de Badajoz marcaron a las seis de la tarde los 41 grados). En paralelo a estos episodios de calor extremo se han sucedido seis averías consecutivas en el tráfico ferroviario extremeño, algo también habitual en esta comunidad autónoma pero que parecía que en los últimos meses se había empezado a sufrir de manera más espaciada. Pero, ¿tiene algo que ver el calor con estas incidencias de los trenes? La respuesta es sí. Al menos las que están relacionadas con los sistemas de climatización porque directamente no funcionan por encima de los 40 grados; cuando en el exterior se sobrepasa esa temperatura, se paran, así lo reconoce Renfe.

Esa es la razón por la que en tres de las últimas seis averías concatenadas en las vías férreas extremeñas los equipos de climatización hayan fallado y los pasajeros hayan tenido que realizar el viaje sin aire acondicionado, en plena ola de calor. Esta situación genera además retrasos en los propios trenes pues obliga a detenerlos, apagarlos y volverlos a poner en marcha para comprobar si se reactivan esos equipos de aire acondicionado. No siempre es posible, de hecho ninguna de esas tres averías registradas pudo solucionarse.

 Según explica la empresa del transporte ferroviario la flota de trenes cuenta con más de 8.500 equipos de climatización en todo el territorio nacional, que generan «las condiciones de temperatura, humedad y limpieza del aire aptas para establecer un confort térmico junto con una buena salubridad y calidad del aire en el interior de los trenes». El problema es que solo «están preparados para soportar rangos de temperatura entre los -10 y 40 grados» por lo que cuando se superan dichos márgenes, se paran: «los equipos disponen de mecanismos de protección que inhiben el funcionamiento cuando la presión del gas supera los límites que están directamente vinculados a la temperatura exterior», precisan las mismas fuentes.

Los equipos tienen mecanismos de protección que detienen el sistema por protección para evitar averías mayores, afirman desde Renfe

Realmente el colapso se produce porque los equipos «no son capaces de enfriar la temperatura del gran volumen de aire que procede del exterior y que traspasa a la sala de viajeros de los trenes», esto hace saltar las alarmas, que activan directamente los sistemas de protección integrados en los equipos y que son los que obligan a detener el sistema por precaución. Y lo que es peor, este sistema impide también reiniciarlos hasta que no se consigue reducir la presión del gas refrigerante. Para ello es preciso esperar un tiempo hasta que se enfríen.

Tampoco soportan el frío

Según esta información facilitada por Renfe, los trenes tampoco están preparados para el frío extremo, pues si la temperatura exterior baja de los -10 grados también se pararan los equipos. La diferencia es que alcanzar esas temperaturas en Extremadura es complicado, mientras que llegar a los 40 grados en verano, límite máximo para el funcionamiento de la maquinaria, es bastante común.

«No podemos tener un ferrocarril que a partir de los 40 grados sea inutilizable» «No se hace el mantenimiento necesario porque faltan trenes, no hay de repuesto»

Miguel Fuentes

— Sector ferroviario CCOO

Desde los sindicatos no entienden cómo no se ha previsto esta situación. «Por encima de los 40 grados los aires se desconectan. Me gustaría saber si ocurre lo mismo en otros territorios donde también hace mucho calor, como Sevilla, Córdoba, Zaragoza...», se pregunta el responsable del sector ferroviario de CCOO en Extremadura, Miguel Fuentes. «Es extraña esa explicación porque los motores deben estar preparados para temperaturas más altas, no podemos tener un ferrocarril que a partir de los 40 grados sea inutilizable», insiste el delegado sindical.

Las averías en los sistemas de climatización se unen a la de los motores pues en la mayoría de los casos ocurren las dos a la vez. Estas últimas, precisa Miguel Fuentes, se deben principalmente a una falta de mantenimiento de los trenes. «Creemos que no se les hace el mantenimiento correcto por falta de trenes. Cuando llevamos el coche al taller y lo dejamos allí unos días se nos da un coche de sustitución pero si no tenemos ese coche de sustitución no podemos dejarlo. Eso es lo que ocurre con los trenes que, al no haber trenes de repuesto, se los mira por encima y vuelven a la vía, no tienen tiempo para poder repararlos», argumenta.

Tras los incidentes la empresa ha activado un protocolo que obliga a llevar agua y a dejar asientos libres para cambiar a los pasajeros de sitio

Según explica Fuentes, existen talleres en Badajoz, Sevilla y Madrid, ciudades por las que circulan los trenes extremeños. Pero es que incluso los que salen directamente de estos espacios de reparación, se averían. Fue el caso del convoy que ardió en Leganés, que ya salió de Madrid con un maguito que no estaba bien cerrado e iba vertiendo gasoil. O el del pasado domingo, cuando se averió el aire acondicionado. En este caso el Alvia acababa salir también de la capital de España (donde hay taller) con una fuga de agua, por lo que ni los váter, ni los lavabos, ni la cafetería disponían de ella. En el trayecto, debido a las altas temperaturas, el sistema de climatización falló y los pasajeros no solo viajaron sin aire acondicionado a más de 40 grados, sino sin agua en el interior.

Salen estropeados

«No entendemos cómo se dejó salir este tren desde Madrid, hay un Alvia que es el que hace los trayectos pero luego hay otro de repuesto y acaba de llegar un tercero. Lo que se nos ocurre es que los dos de sustitución se hubieran utilizado para otros trayectos y no quedaba otra que circular con el averiado», explica el delegado de CCOO, que pide que se convoque el Pacto por el Ferrocarril para pedir una comparecencia de los gerentes de Renfe y Adif para que den explicaciones.

Precisamente ante las sucesivas incidencias registradas en Extremadura la empresa de transporte ferroviario aprobó un protocolo que obliga a no vender todos los asientos para que, si el aire deja de funcionar en un vagón, los pasajeros puedan ser reubicados en otro. Llevarán además agua para poderla ofrecer en caso de urgencia.

El protocolo de Adif

Adif, por su parte, asegura que cada verano pone en marcha un protocolo de actuación para evitar problemas en las vías por el calor, sobre todo para prevenir en caso de incendios. Este año se activó el 1 de junio y estará en vigor hasta el 30 de septiembre (si persisten las altas temperaturas puede ampliarse).

El plan contempla, según el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, «la vigilancia especial de la infraestructura y la correcta situación del carril ante olas de calor, incendios ajenos a la infraestructura que pueden afectarla, riesgo de inundaciones o fuertes tormentas y de caída de rayos, entre otros eventos». Para ello, añade, «en virtud del convenio establecido con la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Adif cuenta como herramienta fundamental con las predicciones de ciertos fenómenos meteorológicos adversos proyectadas sobre la infraestructura ferroviaria».