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UN BALCON EN MARBELLA

 

UN BALCON EN MARBELLA -

FERRAN MONEGALFERRAN MONEGAL 14/09/2003

Este asunto del alcalde y la tonadillera está adquiriendo dimensiones sobrecogedoras. De la historieta de amor primavera-verano --todo junio, julio y agosto agarraditos de la mano y enseñando los dientes a los fotógrafos-- pasamos a la batalla por la alcaldía, derrota tremenda que ha dado paso a la guerra de guerrillas septembrina de Mila Ximénez. O sea que esta pareja lleva cuatro meses protagonizan do --por activa o por pasiva-- toneladas de programas de televisión. Ante tan extraordinaria gesta Los Morancos, el viernes, en su primer programa de la temporada (Qué lujazo de vacaciones! , TVE-1), les rindieron un homenaje. Salieron los hermanos Cadaval disfrazados de Isabel y de Julián sobre el balcón del Ayuntamiento de Marbella. Ella estaba apoteósica. Se palpaba los pechos y los ofrecía al pueblo ("Este pa vosotros . Este pa ustedes ", gritaba, con gran desprendimiento), y cuando paseaban por la playa pegó un respingo y exclamó: "¡Y aquí, Julián, que planten césped y geranios. Nada de arena. Hierba hasta el mar". ¡Ah! no sé si están enterados Los Morancos de que esta coña marinera suya, aparentemente surrealista, una vez llegó a ser cierta. El anecdotario de la isla de Mallorca cuenta que una familia millonetis, propietaria de una mansión junto al mar, sobre una cala deliciosa, ordenó quitar la arena y plantar césped hasta donde rompen las olas. Eran finísimos: no soportaban pisar lo que pisa un turista cualquiera.

La mili y la guerra --. En la rentrée de El tercer grado (La 2), escuchamos con interés a la exministra de Educación Esperanza Aguirre. Como que vive en la esperanza de ser presidenta de la Comunidad de Madrid, tuvo palabras duras --raro en ella-- para el candidato del Partido Socialista Rafael Simancas. Dijo que debería aclarar los dos chalets que posee. Tiene razón: la luz y los taquígrafos nunca sobran. Pero luego nos sorprendió: consideró la supresión de la mili como un éxito del Partido Popular. ¡Ah! alardean de antimili y luego llama Bush... ¡y a la guerra!