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LOS problemas de salud de julián rodríguez, uno de los socios, han precipitado la decisión

Cierra Casa Sin Fin, referente del arte contemporáneo en Cáceres

El sábado fue la última jornada tanto en la sede de Cáceres como en la de Madrid

 

Una de las piezas de ‘Blow up blow up’, la exposición de Joan Fontcuberta con la que abrió Casa Sin Fin en 2010. - CASA SIN FIN

Rocio Cantero
15/01/2018

Uno de los referentes del arte contemporáneo en Cáceres no abrirá ya más sus puertas. La galería Casa Sin Fin se despidió el sábado de su público y cerró la puerta a «unos años muy estimulantes» como califican los responsables de este proyecto la andadura de este espacio en la ciudad y también en Madrid, donde abrieron la segunda sede que ahora también echa el cierre. La razón en ambos casos es la enfermedad de uno de los dos socios del proyecto, Julián Rodríguez «que le impedirá seguir al frente de la galería en Madrid como es debido», explica Juan Luis López Espada, la otra mitad. «En esta situación no podemos estar recibiendo a gente o cambiando cada mes y medio la exposición», detalla sobre las razones que les han llevado a optar de forma prematura por la clausura. En todo caso, «cerramos al público, pero continuaremos con los trabajos de diseño editorial y mantenemos la relación con los artistas y con las galerías», matiza el galerista.

Casa Sin Fin nació en Cáceres en el año 2010. El 19 de junio de ese año abría sus puertas en la calle Pizarro con la exposición Blow up blow up del fotógrafo catalán Joan Fontcuberta.

proyecto original/ «El punto del que partíamos era mezclar la literatura, arte y diseño», recuerda López sobre la esencia de Casa Sin Fin. De hecho esa primera exposición, por ejemplo, se complementaba con el volumen del mismo título coeditado junto a la editorial Periférica que dirige el propio Julián Rodríguez. La vocación siempre fue la de acercar los grandes nombres del arte contemporáneo a la calle. Primero se abrió la sede de Cáceres y poco después dieron el salto con la sucursal de Madrid, paradojicamente en ambos casos en las inmediaciones de la sede de la Fundación Helga de Alvear, que también se abría paso en esos momentos en Cáceres.

«Hemos tenido la suerte, a pesar de la juventud de la galería, de conformar una importante nómina de autores que incluye a los que son, para nosotros, algunos de los principales artistas españoles de este período: les estamos muy agradecidos a todos», recoge la carta de despedida que firman los dos socios. En ella ponen de manifiesto que durante su andadura «hemos trabajado duramente en un espacio que podríamos llamar los ‘intersticios del mercado’»; aunque matizan que la vocación «ha sido en todo momento el de mantenernos al margen del mismo lo suficiente, más interesados en la reflexión, e incluso en la evocación, que en la parte efímera de aquello que algunos llaman actualidad». Desde ayer Casa Sin Fin ya no está y sin ellos Cáceres pierde a uno de los referentes del arte en la ciudad.