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la mirada

Un seminario ‘volandero’

 

ANTONIO PARIENTE Párroco de San Blas
18/03/2019

El 19 de marzo, fiesta de San José, celebramos el ‘Día del Seminario’, y se me ha ocurrido el calificativo de ‘volandero’ porque la historia cuenta que el nuestro siempre estuvo yendo de aquí para allá entre las ciudades de Coria, cabeza de la diócesis, y Cáceres, como si fuera una pelota de ping-pong (deporte muy popular, por otra parte, entre los seminaristas).

Cuando don Pedro García de Galarza, para seguir los mandatos de Trento (1545- 1563), inicia los trámites para fundar la nueva institución en su diócesis, no tiene dudas que lo debe construir en Cáceres, desoyendo las indicaciones del concilio que recomendaba hacerlo en las ciudades cabeceras de las diócesis, en este caso, Coria.

No vamos a entrar a analizar las razones de su decisión, pero lo cierto fue que en los primeros años del XVII, el edificio de la actual plaza de Galarza inauguraba sus clases de Gramática, Matemáticas, Oratoria, Música..., para los diez o quince alumnos procedentes de cada uno de los arciprestazgos de la Diócesis, a saber: Cáceres, Coria, Valencia, Galisteo, Alcántara, Granada y Montemayor. Al ser un seminario diocesano, los alumnos, como no podía ser de otra manera, tenían que pertenecer a la diócesis.

La medida de don Pedro era claramente conflictiva, y dicho conflicto se mantuvo a los largo de los siglos XVII y XVIII, con continuas peticiones o intentos de los obispos sucesivos de llevar la institución a Coria. Por fin en la segunda década del siglo XIX, se consigue el traslado. Allí permaneció hasta 1954, cuando Llopis Iborra vuelve a llevarlo a Cáceres, pero solo una parte ya que el seminario menor se quedó en la ciudad del Alagón, hasta que en 1985 se trasladó también a Cáceres.

Con la renovación del edificio del seminario, éste se halla ya perfectamente acondicionado para poder seguir realizando la labor que Galarza comenzó hace seis siglos. La realidad de esta institución eclesial ha evolucionado como la propia sociedad, y aunque su situación no tiene nada que ver con lo que fue, sigue manteniendo su fin primero: formar de una forma rigurosa y científica a los que aspiran a llegar a ser sacerdotes.

Y en la actualidad, ¿cuántos seminaristas hay? uno en el año de pastoral, o sea, muy cercano a su ordenación, y cuatro más cursando los estudios de grado en Estudios Eclesiásticos. En el menor hay seis alumnos internos cursando Secundaria y Bachillerato.