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el bombo

Nos vamos de romería

 

Si es usted un catovi como Dios manda hoy nos veremos en el Paseo Alto, en la romería de los Mártires, que no sé si sabe usted que son san Sebastián y san Fabián. Estos dos mártires, san Sebastián doblemente mártir pues sobrevivió a las flechas y murió apaleado, van siempre juntos y con frecuencia tienen una ermita a su nombre en las afueras de la población, ya que están encargados de preservar de la peste y nada mejor que colocarlos en la entrada a la ciudad para que la detengan.

Es probable que le pueda la añoranza y no se resista a contar a sus nietos, hijos o amigos, sus hazañas infantiles en este paseo tan frecuentado por los cacereños, que subías corriendo amenizado por los sones de los ensayos de la banda del cuartel y vigilado por un soldado desde la garita. Las correrías continuaban por la ‘bandeja’ y se prolongaban hasta la ‘sartén’, al fondo del Paseo Alto, a cuyos pies había una fuente adornada con piedrecitas de colores y al fondo el polvorín. Al caer la tarde te despedía con un toque militar que llamaba a cenar.

Quizás hasta se atreva a hacer alusión a sus devaneos adolescentes e incluso no les prive de referirles sus primeras aventuras amorosas, bien al aire libre bien dentro de un auto. Pero a lo que íbamos. Hoy es día de romería, de patatera, de bailes regionales, de coquillos y de música de los ‘gorriatos’, aunque ya hace mucho tiempo que no oigo llamar así a la banda municipal. También es un buen día para que los concejales se luzcan.

No obstante le recomiendo que no se exceda porque este es el principio de una larga serie de acontecimientos populares que los cacereños han sabido conservar en muchos casos y recuperar en otros, a los que se han añadido novedades propias de nuestros tiempos y que en total llegan hasta junio. Por lo tanto, nos veremos en el ‘febrero’, en san Blas... Y si no tiene bastante acérquese a cualquiera de nuestros pueblos y nos vemos en las Carantoñas de Acehúche, en las Purificás de Monroy o el Jarramplas de Piornal.