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motociclismo 3 gran premio de aragón

Cervera ya prepara otra gran rúa

Marc Márquez, vencedor de MotoGP, y su hermano Àlex, tercero en Moto2, ganan ventaja

 

Marc Márquez, tras ganar en MotoGP, sobre la pista de Motorland. - AP

Marc Márquez, tras ganar en MotoGP, sobre la pista de Motorland. - AP

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
23/09/2019

La rúa de este año en Cervera será sonada. tanto Marc Márquez como su hermano Àlex dieron ayer un paso muy importante para repetir la gesta, la proeza, el aquelarre del 2014, al lograr la victoria en MotoGP y el tercer puesto en Moto2. El mayor, el gigante, el heptacampeón, el que marca estilo y camino está ya a solo una carrera (Tailandia, 6 de octubre) de repetir título y ganar su octava corona. Total solo tiene que ganar o sacarle dos putos a ‘Dovi’ e Buriram, cosa que le será sumamente fácil. Y Àlex, que sale de Alcañiz con 38 puntos sobre Jorge Navarro, 42 sobre Augusto Fernández, que ayer se cayó, y 44 más que el suizo Thomas Luthi, tendrá que sudar (y esperar) algo más, pero es el claro favorito al cetro de la categoría intermedia.

Lo cierto es que ayer, en el circuito de Aragón, todos los ojos estaban depositados en Marc, que corría su GP nº 200, había dominado (casi de forma insultante) todo el fin de semana, les había metido un montón de décimas (casi segundos) a los demás y, sí, había dicho, por vez primera, que se veía capaz («por como ha ido todo, creo que debo») de escaparse y, además, buscaba la primera ‘pelota de partido’. Y todo, absolutamente todo, lo hizo en un plis plas. Visto y no visto. Se apagó el semáforo y Márquez se fue hasta desaparecer de la vista de sus perseguidores.

No hubo más. Primera vuelta: más de un segundo sobre Jack Miller. Cuarta vuelta, más de dos segundos sobre el joven australiano de Ducati. Séptimo giro, más de cuatro segundos sobre Maverick Viñales. Y se acabó el espectáculo, se acabó lo que se daba, la victoria. Marc rodaba en 1.48.5 con una mano y los demás sufrían para cruzar la meta, en cada giro, siempre por encima del 1.49 minutos. No había color. Como dijo Alberto Puig, jefe de Márquez en Honda, «cuando tú llegas a un circuito y, a los diez minutos del primer entrenamiento del viernes, les metes dos segudos a los demás, te esperas que, el domingo, ocurra esto. Marc es demoledor».

78 VICTORIAS EN 200 CARRERAS / Márquez, que cruzó la meta haciendo ver que lanzaba la caña al mar, pescaba otro título y recogía hilo, sumó, en su Gran Premio 200, su victoria 78 (ya está a solo 12 de las 90 de Ángel Nieto), su triunfo 52 en MotoGP (es decir, ha ganado el 63% de las carreras que ha corrido) y sumó su podio 129 (es decir, se sube al ‘cajón’ eñññl 72% de los grandes premios). Los demás, la verdad, lo único que quieren es que acabe este calvario.

Márquez, que fue tan rápido ayer como ese ese F18 del Ala15 del Ejército del Aire que nos dejó sordos antes de la salida, quiere el título cuanto antes. «¿Tailandia?, hombre, no está mal, sitio nuevo, he celebrado títulos en Australia, Japón y Valencia», dijo ayer Marc, que añadió: «Vale, pues lo intentaremos en Tailandia». «Yo, tal vez, tardaré un poquito más», suelta Àlex.