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La posguerra iraquí El final de dos de los hombres más odiados del antiguo régimen

EEUU duda en mostrar los cuerpos calcinados de los hijos de Sadam

 

El fuego (al fondo) se apodera de la mansión donde se refugiaban Udai y Qusai tras impactar un misil -

M. HERVAS / NUEVA YORKM. HERVAS / NUEVA YORK 24/07/2003

Los responsables del Pentágono debatieron ayer si muestran las "horrorosas" fotografías de los cuerpos carbonizados de Udai y Qusai Husein, muertos el lunes en una operación militar en Mosul de la que se conocieron más detalles y a la que por primera vez se refirió el presidente estadounidense, George Bush. Flanqueado por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el administrador de Irak, Paul Bremer, Bush compareció en la Casa Blanca para afirmar que la muerte de los hijos de Sadam demuestra que "el antiguo régimen se ha ido y no volverá", y que ello debería dar tranquilidad a los iraquís.

"Las fotos son sin duda horrorosas, pero debemos mostrarlas", subrayó ayer una fuente del Ministerio de Defensa, que señaló que el objetivo sería convencer a los iraquís de que los hijos del dictador realmente están muertos. La misma fuente indicó que las caras de Udai y Qusai son reconocibles en las imágenes, pese a que "están muy mal".

RESISTENCIA "TENAZ"

Udai y Qusai murieron atrincherados en una casa de Mosul tras una "feroz batalla" con armas pesadas que se alargó cuatro horas, durante las cuales opusieron una "tenaz resistencia" a su arresto, según el relato del jefe del Ejército de Tierra de EEUU, el general Ricardo Sánchez. Sus cuerpos quedaron carbonizados y, según el general Sánchez, fueron identificados gracias a unas radiografías dentales y rayos X.

El secretario adjunto de Defensa, Paul Wolfowitz, sugirió la conveniencia de difundir las fotos de Udai y Qusai "dado el nivel increíble de sospecha y paranoia que hay en la zona". Wolfowitz, uno de los halcones del Pentágono, consideró que la muerte de los hijos de Sadam servirá para "ayudar a levantar la manta de miedo que tiene aún el pueblo".

También para Bush, la muerte de Udai y Qusai debería ser la garantía definitiva para el pueblo iraquí de que la dictadura no va a volver. El presidente estadounidense se refirió a Udai y Qusai como "dos de los principales secuaces del régimen, responsables de las torturas, mutilaciones y asesinatos de incontables iraquís".

La muerte de Udai y Qusai es para EEUU la mejor noticia en los más de tres meses de caótica posguerra. Pero los responsables del Pentágono debieron responder ya a preguntas sobre por qué se decidió asaltar la casa en vez de tratar de capturar vivos a los hijos de Sadam, puesto que podrían haber facilitado valiosas informaciones. "La clave del éxito es la rapidez y el secreto", dijo Wolfowitz para justificar el ataque.

EXPLICACION DETALLADA

Durante su comparecencia, el general Sánchez hizo un relato pormenorizado de la ofensiva en Mosul, que empezó a gestarse el lunes tras recibir un chivatazo sobre la presencia de Udai y Qusai en una casa del norte iraquí. La operación como tal empezó a las 10 de la mañana del martes con el cerco a la vivienda y la invitación a sus ocupantes a entregrarse y acabó a las 2 del mediodía, con la entrada en la casa de las fuerzas estadounidenses, donde, en el segundo piso, fueron hallados cuatro cuerpos: Udai, Qusai, un hijo de este último de 14 años, y un guardaespaldas.

En la ofensiva participaron 200 soldados, que protagonizaron dos intentos frustrados de tomar la casa. El primero, a los 10 minutos de iniciarse la operación, y el segundo a las 12 del mediodía.