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CARTAS AL DIRECTOR

 

24/07/2003

Mercenarios del deporte

Mercenario, dícese de "asalariado que supedita de manera indecorosa su voluntad a la merced ajena, etcétera...". Pues sí, ésto es lo que en la mayoría de los casos son estos jugadores de fútbol de alto nivel como se dice. Hacen bien, les pagan y punto, incluso hay que reconocer que hasta hacen ser rentables dichas cifras. Pero también es verdad que juegan con los sentimientos de muchos aficionados, con palabras como que siempre soñé con jugar en tal o cual equipo, algunos besan cada año un escudo diferente y un largo etcétera... Pero encima no se quedan sólo en eso, también utilizan de costumbre un justificante para lo que cobran, llámese 100, 300, 800 o hasta 1.500 millones anuales de las antiguas pesetas, más otras clases de ingresos. "Mi carrera es muy corta, 10 o 12 años, y tengo que mirar por mi familia". Por favor, incluso el mejor asalariado que lea esto, que eche cuentas y a ver cuantos años de trabajo le salen multiplicando su sueldo. De vergüenza y encima algunos hasta se matan por un partido de fútbol. Y ojo, cuidado con la mala interpretación de mis palabras, sólo hablo de estos llamados figuras, cracks, etcétera.

FEDERICO JOSE MARIN RODRIGUEZ

Jerez de los Caballeros

La arena de un momento mágico

El suave tañido de ocho violines se aleja lentamente de la escena. Resuena más allá del peristilo, más allá de la noche, de esta estrella. Con ellos, los actores callan, cierran las voces de la vanguardia artística. Por unos segundos, las luces, tenues, bañan al Teatro Romano de Mérida de una tela naranja. El escenario descansa, y piensa en alto, 3.000 personas oímos sus desvelos, sus anhelos. Jamás se queja, jamás. Al contrario, pace tranquila deseando ser, volver a ser, la arena de un momento mágico.

Técnicamente genial, simbólicamente evocadora. Lisístrata, la cantante, la actriz, la obra, ha logrado aunar en el Festival de Mérida los distintos lenguajes plásticos y sonoros de un teatro comprometido. Comprometido con los sentimientos, la ira, el silencio, la risa, la sonrisa, el asombro, la sencillez, la música, la magia, el universo, el progreso y el atraso.

Estuve viendo Lisístrata el pasado sábado, una de aquellas noches donde uno se siente privilegiado de ser, de estar, de formar parte de un teatro como el de Mérida. De que nos dejen ser parte. Una noche donde el desenfreno nos lleva a pensar que estamos asistiendo el cambio del mundo de la historia, de nosotros mismos. Las imágenes, el viento, movimientos, percusiones, actores, bailarinas, barítonos... susurros de alto voltaje de una genialidad sin rostro. Enhorabuena. Un placer, de veras.

ASIER KRAHE

La reputación de los Testigos de Jehová

En alusión a la carta del 22 de julio sobre los Testigos Cristianos de Jehová, quiero expresar lo siguiente:

En Cáceres es de todos conocida la obra de predicación bíblica que llevamos a cabo los Testigos Cristianos de Jehová, pues desde la década de los sesenta se está haciendo esta obra de evangelización en Cáceres. No es nuestra intención incomodar a nadie y menos forzar a que nos escuche. Tratamos de seguir el modelo que Jesucristo dejó, ya que él fue el iniciador de esta obra de evangelizar o predicar el Evangelio es decir buena nueva alguien que lleva un buen mensaje y así es como la Biblia lo presenta.

Los Testigos Cristianos de Jehová nos esforzamos por llevar a cabo esta comisión porque creemos es muy importante en vista de que Jesús dijo en el texto bíblico antes citado "Estas buenas nuevas del Reino, se predicarán por toda la tierra... y entonces vendrá el fin", dicho fin de la maldad existente, dará paso según la Biblia a un mundo mejor en la tierra.

Los Testigos de Jehová son conocidos por su intachable reputación y por su interés en sus convecinos a llevarles gratuitamente estas buenas nuevas . Le digo también que nuestras visitas de casa en casa son educadas y muy respetuosas con las creencias de los demás.

Espero haber satisfecho no solo la incomodidad de la persona que se ha sentido molesta, lo cual no es nuestra intención, sino también a la mayoría de nuestros vecinos, muchos de los cuales reciben con gusto nuestras visitas periódicas.

C. HURTADO. Cáceres