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El preso de Dachau que era de Madroñera

Al investigar la historia de mi tío abuelo me he sumergido en el sufrimiento de aquellos deportados

 

Grupo de españoles, del denominado Kommando Allach y del que formaba parte Isidro Sánchez. - Foto:

Juan Pedro Rodríguez Hernández, profesor tutor de Historia de UNED Madrid Sur
30/08/2016

Aquella mañana de 1936 mi bisabuela Magdalena se acercó a la cuadra en la que su hijo Isidro tras amanecer cogía los aperos para ir a trabajar. Sin embargo, lo aperos estaban allí e Isidro no aparecía. Magdalena pronto tomó conciencia de lo que sucedía y comentó a la vecina, "a mi Isidro nunca le volveré a ver". El ejército nacional se encontraba a las puertas de Madroñera y el ambiente y relaciones eran muy crispadas y amenazantes. A los pocos días los nacionales entraron en Madroñera sucediéndose los asesinatos. Magdalena ya nunca volvería a ver a su hijo.

Cuando comencé la investigación tenía muy pocos datos, tan solo que Isidro había estado en un campo de concentración, que sobrevivió y residió en Toulouse. Quizá por miedo, los contactos familiares se rompieron y mis abuelos emigraron a Getafe. En 2006 los historiadores Benito Bermejo y Sandra Checa hicieron un listado de personas ('El Memorial') con datos sobre deportados españoles a campos de exterminio nazis.

Revisando los datos había una persona, Isidoro Sánchez , del pueblo de Madroñera, en el campo de Dachau-Allach, que sobrevivió. Aunque el nombre me arrojaba dudas, era raro que hubiese más personas en ese momento y lugar que no pudiesen ser mi tío abuelo. Seguí adelante ya que además, aunque pudiese llevar la investigación como algo personal o sentimental, si el reo de Dachau era otra persona, igualmente estaba cumpliendo una deuda de investigación y con la memoria histórica.

En estas semanas he logrado reconstruir la historia de mi tío abuelo, comprobando en primer lugar que aquel Isidore de los franceses es Isidro, que nació el 14 de diciembre de 1909 como indica la documentación del campo de concentración y del registro civil de Madroñera. Escapó a zona de la República, incorporándose como miliciano y luego regularizado como oficial, posiblemente teniente.

Con la derrota de la República pasó a territorio francés. Fue hecho prisionero por el gobierno de Vichy en Tarascon sur Ariege, enjuiciado en Toulouse y sentenciado a dos años de prisión por colaboración con la Resistencia como miembro de las Fuerzas Francesas de Combatientes (FFC). Fue recluido en la cárcel central de Eysses desde octubre de 1943, siendo el preso número 2.626.

Hubo un motín que fracasó y en el cual participaron los reclusos españoles, siendo ejecutados varios de ellos. Junto a un grupo de 181 españoles fue entregado a los alemanes el 18 de junio de 1944, enviados desde Compiègne a Dachau, donde resistentes españoles, 67 de los 181, fueron enviados al subcentro de Allach, junto a Munich, siendo Isidro el recluso 73.986. Eran el Kommando Allach. El campo de concentración fue liberado por los americanos el 30 de abril de 1945. Isidro vivió en Toulouse desde entonces y allí falleció el 19 de agosto de 1977.

XLOGREx encontrar los datos previos a Dachau a través de la Fundación de la Resistencia, de su jefe de archivo, Fabrice Bourrée . También desde el archivo de Dachau han facilitado toda la investigación. A través del Ministerio de Defensa de Francia he podido consultar el reconocimiento de su pensión como miembro de la Resistencia. Y en la documentación del archivo de Madroñera he tenido la ayuda del concejal José Diego Casco , estando siempre pendiente otra persona del pueblo que vive en Madrid, María José Vaquero , el diputado nacional César Ramos y el diputado regional Fernando Ayala .

Con las investigaciones me he sumergido en los sufrimientos de aquellos españoles deportados y, aunque no soy persona de lágrima fácil, esa investigación se ha llevado bastantes lágrimas. Sufrieron caminatas, hambrunas, amenazas, ejecuciones y vejaciones de todo tipo.

Todo esto me ha hecho reflexionar sobre dos cosas que son evidentes, las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y la necesidad de respaldo de las instituciones públicas y otros colectivos, como los vinculados a la memoria histórica o a la Resistencia. También la necesidad de colaboración a nivel internacional. Sobre todo la necesidad de encontrar la comprensión y la sensibilidad, tanto de personas como de una nación.

Esta historia ha terminado bien, pero a día de hoy también se puede encontrar a otras personas, ya sea en archivos, en cunetas o a exiliados en el extranjero, a ellos o a sus familiares.

Yo solo soy una persona que ha intentado arañar al pasado a quien permanecía en el olvido. Somos personas que buscamos a personas, ayudados por otras personas, y a veces tenemos la suerte de lograr encontrarlas.