Dicen que el único animal que tropieza dos veces sobre la misma piedra es el hombre, pero hasta seis y, seguramente, siete, ocho y nueve, o hasta que se acabe el alfabeto griego para las futuras mutaciones del coronavirus, me parecen demasiados tropiezos, hasta para los humanos. Pareciera que queramos vivir al límite, de ola en ola, cual surfista de Tarifa, pero eso sí, obviando las desastrosas consecuencias, todo en aras de las arcas.

Créanme que de verdad era mi deseo sincero felicitarles el nuevo año con esperanzas de salir de esta pandemia, con enhorabuenas por lo vivido y padecido, encarando el 2022 con alegría, disposición, fraternidad, abrazos besos, y etcétera y etcétera, pero me da que vamos a tardar «un poquito», pero no por el coronavirus, porque no aprendemos ni queriendo.

"A día de hoy, por ayer, Extremadura ha batido récord con más de 3.800 contagios por covid-19"

A día de hoy, por ayer, Extremadura ha batido su récord con más de 3.800 contagiados, a día de hoy, por ayer, se rebajan los días de confinamiento por positivo, y a día de hoy, también por ayer, nuestro consejero de Sanidad, Vergeles, con centenares de aulas confinadas quince días antes de las navidades, se pregunta por su misma mismidad, cual filósofo contemplativo, si no fuera necesario retrasar la vuelta a los centros educativos después de tan alarmantes cifras.

Mire usted, con todo mi cariño y afecto, se lo advertimos y dijimos, no a usted, a nuestra administración educativa, pero con su consentimiento, que debiera primar éste sobre el otro según nuestra Constitución, igual que la toma de decisión sobre el retraso de la vuelta escolar después de las navidades, que debiera ser exclusivamente por razones de seguridad sanitaria, no sociales, asistenciales o económicas.

Sí, se lo dijimos. Mantengan los refuerzos en plantilla del curso escolar 2020/21 para garantizar que los centros escolares sigan siendo seguros. Mantengan la distancia, las ratios, los grupos burbuja, los desdobles, el personal no docente, los protocolos, el suministro de material preventivo y las mismas condiciones que en el curso escolar anterior, pero se hizo caso omiso y se prefirió el sunsum corda, arriba el corazón, la economía, la conciliación laboral de padres y madres al menor coste posible, antes que la Prudentia ac salutis securitatis, prudencia y seguridad sanitaria. De esos barros estos lodos. 

Y no crean que estemos molestos los docentes, por ser conocedores que para nuestra administración somos al parecer «carne de cañón», los sacrificables, que mientras estábamos encerrados con veinticinco alumnos en un aula, algunos sin mascarilla, no encontrábamos cita previa para poder entregar cualquier solicitud en cualquier administración, también trabajadores dependientes de la Junta de Extremadura, porque para garantizar la seguridad de los mismos ante el contagio o prevenir contagios, debíamos acceder uno a uno, a dos metros de distancia, con mampara y sin dar ni tocar un papel. 

Estamos molestos porque se atienden y escuchan todas las necesidades sociales y laborales, hasta las más nimias, de cualquier otro sector, que las urgentes del nuestro. Oiga, no somos carne de cañón, somos el cañón para seguir luchando, pero también de carne y hueso.