Y pensábamos que el futuro más inmediato era el metaverso, pues no, ya lo descubrió Platón hace dos mil quinientos años y no precisamente con tanto entusiasmo, de hecho lo llamó la caverna. 

Reconozco que no soy muy dado a esto de las nuevas tecnologías y/o tendencias virtuales, sin ir más allá sigo siendo lo más torpe que hay en Facebook o Twitter, y precisamente intentando aprender a manejarlos con soltura me encuentro con, al parecer, lo último de lo último, «el metaverso». Para aquellos que como yo, les pille con el paso cambiado, se trata de entornos donde los humanos interactúan social y económicamente como avatares, a través de un soporte lógico en un ciberespacio, el que actúa como una metáfora del mundo real, pero sin las limitaciones físicas o económicas propias de la misma. En resumen sería como vivir otra vida, en una realidad virtual que yo mismo me cree a través de un avatar, es decir, una idealización de mi propia persona.

Imagínense las posibilidades infinitas, podría ser antivacunas y jugar el open de Australia, en la propia Australia, y hasta ganarlo, o siendo ganadero hacerme ministro de consumo, bueno, esa versión no está disponible aún en España, habrá que esperar a la próxima actualización, o salir disfrazado de oso polar en la cabalgata de Reyes de Cádiz con una tortícolis de caballo, o antes o después de la cabalgata, incluso podría decidir los presupuestos del Estado para Andalucía o Extremadura siendo de Esquerra Republicana de Cataluña. 

Fuera bromas, y aun reconociendo las posibilidades y recursos prácticos del que se pueda hacer uso, buen uso, quiero decir, en la educación, en la salud, etcétera, no es menos cierto que en el terreno personal o de interacción entre semejantes puede ser realmente dañino, especialmente para jóvenes sin las herramientas adecuadas. Lástima que casi hayan eliminado la filosofía de nuestros centros escolares porque al menos conocerían el mito de la caverna de Platón.

En un breve resumen, Platón describía a unos hombres nacidos encadenados en una caverna que sólo veían reflejadas por una hoguera en un muro vagas sombras de la realidad de otros hombres, que les distraían de ver su propia realidad por lo que nunca se desencadenarían ni saldrían de la caverna, pues la realidad les cegaría y querrían volver a ella.

El Metaverso, puede ser muy útil, no lo dudo, incluso nuestro futuro en breve a nivel económico, tecnológico, de servicios, progreso e infinidad de mejoras cotidianas, pero si ya nuestros jóvenes tienen problemas de autoestima, aislamiento, acoso o enfermedades psíquicas, entre otros producidos por la redes sociales, no quiero ni imaginar qué pudiera pasar con ese metaverso en un multiverso irreal y virtual donde se es lo que no se es.

A ver si queriendo expandir universos nos vamos a encerrar en cuevas, y sin un Platón que nos explique la realidad.

* Maestro