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El Periódico Extremadura

Lara Garlito

espejo convexo

Lara Garlito

Normal

El Partido Popular de NúFeijóo mientras nos enseña una cortina: ¡la economía, idiota! Pero tras ella está su pacto, la normalización del odio, la desigualdad, la destrucción de los servicios públicos

Es indudable que estos últimos tiempos son vaivenes lo que estamos viviendo, tras la crisis de la Covid-19, ha sido el estallido de una guerra invasora, sin obviar en nuestro país, fenómenos meteorológicos y naturales como Filomena y el volcán de La Palma. Todo nos ha alterado y altera la posible normalidad que tanto se desea. Y si de Estados Unidos importásemos el lema ¡Es la economía, idiota! Todo lo sucedido se ha traducido a la economía global. Hoy desde Davos nos llega: «Los bancos estaban sometidos a test de estrés para valorar su resistencia ante situaciones extremadamente adversas. Ahora es la industria la que empieza a pensar en hacer algo parecido para probar su resiliencia», explica María del Mar Martínez, líder global de Risk&Resilience de McKinsey & Company. Todo se ha puesto a prueba y todos buscan y buscamos seguridad: la banca, el sector energético, la industria… ¿Y nosotros? Supongo que también, desde luego la reacción a la crisis de la Covid-19 de una Europa unida y fuerte respondiendo de forma solidaria y cooperativa lo fue, la creación de los Next GenerationEU bajo la formulación de objetivos de políticas de futuro, lo fue, la reacción frente a Rusia, lo fue; por supuesto, no hay nada perfecto y si se pretende esto, será incansable el esfuerzo que habrá que realizar, pero merecerá la pena. 

Durante los meses más duros de la pandemia había otro lema en los balcones: «saldremos mejores». No sé si es el momento de hacer esa evaluación, Europa ha demostrado que sí, y cuando me refiero a Europa es la que se genera de las instituciones pero, ante todo, la que hacemos día a día, persona a persona en nuestra cotidianidad, sus valores, en cambio, y, no son pocos, quienes se empeñan y esfuerzan en demostrar que no solo no nos ha hecho mejores sino mucho peores; curiosamente, los mismos que se muestran contrarios a ella. La lógica estaría en comprender que frente a un proyecto común, un proyecto nacional, frente a la unidad del conjunto, la supremacía del individuo. Solo así podría comprender ese afán nacionalista y egoísta de toda índole que emponzoña la democracia, la intimidad de la sociedad y la libertad que genera la igualdad real.

Emilio Lledó afirma en su último libro: «La tesis inicial que ubica negativamente el nacionalismo es hoy, como demuestra la historia, un hecho destructor. Cuantas más divisiones surgen en el supuesto territorio nacional […] más fácil será destruirlo». Los prejuicios derivados conduce «a una de las mayores injusticias en el territorio». «Uno puede ser el individuo más decente, más inteligente, más generoso, más honesto; pero»… pero si no se es…

Pues si no se es, por ejemplo, VOX propone limitar la sanidad gratuita y universal, la considera una de las grandes lacras. «Hay que limitar o prohibir el acceso a la sanidad a la inmigración», dice su portavoz. Para continuar con la teoría de la división entre los que son y no son, elevarla a los que pueden y no pueden: «No tiene mucho sentido que el Estado destine dinero público a asesinar niños en el vientre materno». 

Invocan al patriotismo sin complejos pero ¿qué España quieren? Aquella que quien podía que pague la sanidad y la honra se paga en Londres. 

Hoy en Estados Unidos vemos la regresión a través de la justicia: la anulación del derecho al aborto y el derecho a las armas. 

La justificación de todos los analistas se encuentra en la polarización y radicalización de Estados Unidos. ¿Os acordáis de America First? ¿De la gracia de los gusanitos y la Cola Cola a las tres de la mañana a golpe de tweet?

La normalización de la barbarie conlleva que la barbarie sea normal, aún sigo consternada, horrorizada, estupefacta ante las palabras del Vicepresidente de la Junta de Castilla y León dirigiéndose hacia una procuradora socialista con discapacidad: “le voy a contestar como si fuera una persona como todas las demás”. Su tono con desdén y superioridad se hace irrespirable, intolerable. No puede resultar democrático.

El Partido Popular de Núñez Feijóo mientras nos enseña una cortina: ¡la economía, idiota! Pero tras ella está su pacto, la normalización del odio, la desigualdad, la destrucción de los servicios públicos.

No se trata del lobo que viene, se trata del país al que aspiramos.

Sé que hay una España que se pinta de color sobre el blanco y negro, y lo sé porque aunque con dolor hayamos despedido a Ouka Leele su obra y su ejemplo perdurarán.

*Filóloga y diputada regional del PSOE

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