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El Periódico Extremadura

Carmen Martínez Fortún

La curiosa impertinente

Carmen Martínez-Fortún

Imposiciones e insumisión

Apagar los monumentos emblemáticos y los escaparates afecta de lleno a la seguridad

Una insumisa Teresa Ribera rechazaba el 20 de julio la propuesta de ahorro energético de la Comisión Europea. Seríamos solidarios pero no tragaríamos imposiciones porque no nos pueden exigir un sacrificio sobre el que no nos han pedido opinión previa. No me levanté para aplaudirla cuando la oí por la radio porque iba conduciendo, pero, ingenua de mí, todavía me enorgullecí más de sus palabras al añadir que cuando se pide apoyo y ayuda hay que trabajar con aquellos a los que se pide apoyo y ayuda. Y terminaba con una rotunda afirmación: «Nos han dado un menú diseñado sin preguntarnos nuestras limitaciones alimentarias».

Flexibilidad, exigía la ministra de Reto Demográfico, y tan flexible fue que esas ¿meditadas? palabras cuatro días después mutaron a un sumiso: «Estamos obligados a decir que sí», tras unas conversaciones sin transparencia de vagos trajes a medida y una inexplicitada excepción ibérica condicionada a demostrar que se están utilizando los medios para redireccionar gas y ser solidarios.

El lunes pasado, después de promulgar el 2 de agosto un decreto unilateral, sin consultar a las comunidades a las que afecta de lleno, sin especificar los expertos en que se basa la norma, pero, eso sí, apelando perennemente a la unidad, la misma ministra firme en su defensa de las peculiaridades de cada cual a la hora de decidir un menú, se negó a aceptar las propuestas de dichas comunidades. Ni una sola excepción, andaluza, madrileña o catalana. Sin aplazamientos. Todo ello acompañado de la advertencia contra las insumisiones de Montero y la aportación de Sánchez, momentáneamente escapado de su paraíso de La Mareta para calificar a la oposición de negacionista y destructiva.

Apagar los monumentos emblemáticos y los escaparates afecta de lleno a la seguridad. Santander no es Cáceres ni su invierno es el nuestro ni su verano el de Sevilla. En los cines a 19 grados se congelan los pies en Pamplona y ya la prensa británica está desalentando a los ingleses porque se van a asar en España. Nada de esto cuenta. Porque la mala es Ayuso.

*Profesora

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