España ha dicho adiós a una ola de calor extrema e histórica, aunque este fin de semana se espera un repunte de las temperaturas. La Agencia Estatal de Meteorología estima que ha sido una de las tres peores, tanto por extensión, duración e intensidad, desde 1976.

El calor tiene una incidencia directa en la salud de muchas personas, en especial, los más mayores, los niños, las personas que trabajan al aire libre y aquellos que sufren enfermedades crónicas.

El Instituto de Salud Carlos III estima en 1.000 las muertes atribuibles a la ola de calor. Los fallecimientos "observados y estimados" por causas atribuibles al exceso de temperatura tuvieron su pico el sábado, 16 de julio, con 150 fallecidos.

La ola de calor alcanza Alemania, con pronósticos de 40 grados en el oeste

Los golpes de calor y el agotamiento que provocan las altas temperaturas, pueden agravar algunas patologías previas, como enfermedades cardiovasculares, respiratorias y mentales.

Así que, como la prevención es esencial, el Ministerio de Sanidad ha elaborado una serie de recomendaciones sanitarias, para que las altas temperaturas a las que tendremos que hacer frente durante los próximos días:

  • Mucha hidratación. Hay que beber frecuentemente, preferiblemente agua. Da igual que no se tenga sed o que no estemos realizando un ejercicio físico que nos provoque más demanda de líquido.
  • Lo mejor es evitar las bebidas que contienen cafeína o con mucha azúcar, porque favorecen la deshidratación. Y por supuesto tener claro que ¡el alcohol no hidrata!
  • Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, hay que prestar especial atención a bebés, niños y niñas pequeñas, embarazadas o madres lactantes.

También deben ser especialmente vigiladas las personas mayores o con enfermedades que puedan agravarse con el calor (como las enfermedades cardiacas, renales, diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, patologías que dificultan la movilidad, demencia y otras enfermedades mentales, así como el abuso de drogas o alcohol).

  1. Siempre que sea posible, permanece en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refréscate cada vez que lo necesites.
  2. Puedes seguir practicando deporte, pero procura hacerlo evitando las horas centrales del día. A primera hora de la mañana o a última de la tarde el calor baja y el riesgo de sufrir los efectos del calor también.
  3. Usa ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
  4. Nunca dejes a ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado, especialmente a menores de edad, mayores o con enfermedades crónicas.
  5. Comunica a tu médico cualquier síntoma extraño que pueda estar relacionado con el calor.
  6. Mantén tus medicinas en un lugar fresco; el calor puede alterar su composición y sus efectos.
  7. Haz comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor. Es época de ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.
  8. Reduce los alimentos ricos en grasa.

Se estima que la ola de calor deja 510 muertos y acaba tras 9 días de altísima temperatura

Síntomas de un golpe de calor

Cuando la temperatura cambia, sea hacía abajo o hacia arriba, nuestro cuerpo está obligado a adaptarse para mantener la temperatura corporal normal. En el caso del calor, la adaptación implica que se sude más, que se dilaten nuestras venas…

Pero hay momentos en los que este esfuerzo es mayor. Durante una primera ola de calor del verano cuando el cuerpo todavía no está acostumbrado a las altas temperaturas. Cuando el calor continúa durante varios días o si los días y las noches son calientes y cuando hay mucha humedad y no hay viento.

Pero cuando a pesar del esfuerzo el cuerpo es incapaz de controlar la temperatura del organismo, se produce un golpe de calor cuyos síntomas son:

  • Fiebre muy alta. Puede alcanzar los 40º C o más.
  • Confusión mental, convulsiones, dificultades para hablar….
  • La piel está seca y roja.
  • Desaparece el sudor.
  • Náuseas y vómitos.
  • Respiración agitada.
  • Frecuencia cardíaca acelerada.
  • Dolor de cabeza.
  • Pérdida de la consciencia.

Cualquiera de estos síntomas nos alertará de que el paciente, o nosotros mismos, estamos teniendo un golpe de calor. Y ahora, ¿Qué hacemos? Desde el SAMUR nos facilitan algunos recursos:

  1. Aunque resulte muy obvio, lo primero que debemos hacer es retirar al paciente a un lugar con sombra o fresco.
  2. A continuación, tumbarle con las piernas elevadas para favorecer la llegada de sangre al cerebro.
  3. Retirar la ropa del paciente y tratar de enfriar su cuerpo usando paños fríos en ingles axilas y cuerpo.
  4. Si la persona afectada está consciente y orientada se le pueden dar agua. Sólo si está consciente.
  5. En todo caso, llamar a los servicios de emergencia.
  6. No aplicar hielo directamente porque podríamos quemar al paciente.
  7. Dar bebidas carbonatadas ni con alcohol para rehidratar a la víctima.