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REPORTAJE

Más de un siglo en sus pupilas

La X Feria de los Mayores homenajea a dos ancianos con más de 100 años

A. M. ROMASANTAA. M. ROMASANTA
25/02/2007

 

Francisco Núñez Olivera nació hace 102 años en Bienvenida (Badajoz) donde ha pasado toda su larga vida. José Troca Vivas cumplirá 101 años el próximo 14 de agosto y procede de Cheles (Badajoz) aunque desde hace años vive en la barriada pacense de San Roque. Ambos acudieron ayer, agradecidos y orgullosos, al homenaje que se les rindió en la X Feria de los Mayores de Extremadura, que se celebra en Badajoz y donde estos dos ancianos, que se reconocen con una salud de hierro (aunque con achaques) se sintieron protagonistas por haber sido testigos de un siglo de historia y poder contarlo. Junto a ellos también se esperaba la presencia de Rosario Muñoz Martínez, de Guadiana (Badajoz), que es aún más longeva, pues tiene 105 años, pero ya había avisado de que "tiene días buenos y días malos" y ayer fue "malo", lo que le impidió acercarse a las instalaciones de Ifeba.

Francisco estaba como loco de contento. Para él el mejor premio había sido poder visitar esta feria, donde cientos de personas mayores disfrutaban de distintas actividades, tomaban migas, bailaban, o jugaban al bingo, en un ambiente distendido y alegre. Tanto era así que prometió volver el próximo año "voluntariamente", aunque no lo inviten. José se mostró muy agradecido, tanto que llegó cargado con un ramo de flores para la concejala de Servicios Sociales, Cristina Herrera. Ambos recibieron una placa y un bastón, como apoyo para sus innumerables paseos, principal actividad a la que dedican ahora sus días, después de una vida de mucho trabajo.

De lo que más se queja José es de la vista. Perdió un ojo "y veo menos que un pez frito" a pesar de que de joven debió tener vista de lince, porque ganó unos cuantos premios de tiro. Para él la vida "ha cambiado más del cien por cien". De joven fue pajarero y luego trabajó en el campo, el mismo oficio al que siempre se ha dedicado Francisco, que achaca su buena salud "a mi trabajo". Para él, el mundo de hoy "es extraordinario", nada que ver con el que se encontró: "Hasta los dos años no pude andar yo y hoy veo a esos niños tan guapos, y esas madres tan guapas...". Cuando tenía 90 años le quitaron un riñón y 10 años antes se operó de los ojos "porque me dijo el oculista: usted no tiene cataratas, usted tiene dos cortinas".