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El Periódico Extremadura

LA MIRADA

Semana Santa

Todavía recuerdo como el domingo anterior al de Ramos y hasta la noche de la Vigilia Pascual, todas las imágenes de la iglesia del pueblo aparecían cubiertas con unas cortinas moradas o negras, como queriendo ocultarlas para que no distrajeran al personal de lo que iba a ser importante: los acontecimientos de la Semana Santa. Durante esos quince días había que olvidarse del cordón de San Antonio y pensar en otras cosas.

La Semana Santa, y sobre todo lo que los católicos celebran desde el Jueves Santo al domingo de Resurrección y después, son sucesos fundamentales de nuestra fe.

Todo acontecimiento fundante, suele desarrollar a su alrededor una serie de variantes que pueden ayudar a la comprensión del mismo o pueden desvirtuar su verdadero significado. Esto suele ocurrir muchas veces.

Como no admirar el realismo de las obras de arte que estos días pasean por las calles de todas las ciudades de España. Como no emocionarte al escuchar las composiciones de las bandas de música que acompañan a las mismas. Como no se nos va a poner la piel de gallina cuando oímos los sentimientos que se desbordan en las saetas que suenan en los balcones.

Desde el siglo XVI para acá las procesiones y otras tradiciones inundan todos los rincones de hasta el pueblo más pequeño. No se si esto ha contribuido a la aparición de las libertades en la historia de España, espero que los historiadores que son los que tienen que explicar todo esto, lo sigan haciendo, para que por lo menos nuestros niños y jóvenes sepan quienes son los personajes y por qué aparecen en lo que están viendo.

La profundidad religiosa, evangélica y creyente de lo que celebramos se vive en la eucaristía de la Cena del Señor el Jueves Santo, en lo Santos Oficios de la muerte de Jesús el Viernes Santo y en la celebración de la Vigilia Pascual el Sábado Santo al oscurecer. Estos son los actos centrales, la participación en los mismos es insustituible para la vivencia de la fe católica.

Otra cosa es como lo viva cada uno, eso ya depende de muchos factores que se nos escapan aquí. Pero hay que tener claro el tema, hay que saber que es lo primero y que es lo segundo.

Cáceres y provincia vestirán, después de dos años con restricciones, sus mejores galas, para ofrecer al visitante, la oportunidad de pasar unos días de descanso, o de profundizar en su vivencia religiosa, si son compatibles las dos, mejor.

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