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El Periódico Extremadura

LA MIRADA

San Juan de Ávila

Es el patrón de los curas diocesanos, es decir, los que no pertenecen a una congregación religiosa

¿Sabéis quién es el patrón de los curas diocesanos (o sea, todos los que no pertenecen a ninguna orden ni congregación religiosa) españoles? A algún sacerdote de nuestra diócesis le oí decir que esos éramos «los curas de San Pedro», la verdad no sé por qué, quizá porque somos como muy brutos, o por que nuestra única referencia es el de Nazaret, sin más complicaciones. No me hagáis mucho caso.

Pues sí, dicho patrón es Juan de Ávila, nacido en 1499 (como nuestro Pedro de Alcántara) en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y fallecido en Montilla (Córdoba) en 1569. En el siglo del renacimiento las tierras españolas se llenaron de una serie de personajes, que ya quisiéramos para ahora, que elevaron el nivel en casi todas las dimensiones posibles, también en la religiosa. Fue Pío XII, respondiendo a una solicitud de un obispo andaluz, quien los nombró hace unos 75 años como patrón del clero secular español. Además en el 2012, fue declarado Doctor de la Iglesia, lo cual es muy importante, porque cataloga lo que hizo y, sobre todo, lo que dijo como doctrina con «denominación de origen».

Pues bien, alrededor del 10 de mayo, todo el clero de nuestra diócesis se reúne (después de dos años sin hacerlo) para celebrar la memoria de este santo y como imagináis bien es una jornada festiva, cultural, religiosa y lúdica.

Digo cultural, porque siempre se adorna con alguna conferencia de algún personaje relevante sobre temas de actualidad, este año el sacerdote alcantarino Martín Grados Reguero, nos hablará sobre la dimensión espiritual de una obra de su paisano, el santo descalzo, que como dijimos fue contemporáneo del de Ávila.

Después de la misa correspondiente, este año presidida por primera vez por Don Jesús (que poco a poco va asentándose en la diócesis), la comida compartida sirve para homenajear a los sacerdotes que cumplen sus bodas de plata o de oro sacerdotales, este año con una dimensión especial, porque al no hacerlo desde el 2020 hay que recuperar lo que no se pudo hacer.

El día termina con una rica y llena de sorpresas velada literario-musical, amenizada por parte de los que saben hacerlo, que deleita a todos los presentes. Como digo es un día entrañable en el calendario del año pastoral, las anécdotas, los chascarrillos y los recuerdos aparecen en todas las conversaciones. 

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