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El Periódico Extremadura

la cultura que nos viene

Víctor Chamorro, historia y algo de música

Víctor Chamorro en 2003 en Hervás. EL PERIÓDICO

«Está muy enfermo y ya no le puedo entrevistar», le dije al editor de Jarramplas dos días antes de que Víctor Chamorro muriera. Este señor ha estado mucho más presente en mi vida personal que en la laboral, de todos modos. Gracias a él le expliqué a dos valencianos y a un polaco, músicos profesionales, por qué somos como somos en esta tierra nuestra, por qué somos tan mansos, por qué hacemos competiciones a ver quién ha ido más destrozado a trabajar (no voy a ahondar en la vergüenza que supone) y por qué somos tan serviles con los señoritos y los poderosos, llaménse consejeros, presidentes de cualquier administración, patrones, jefes de sección o lo que quieran. Por qué adoramos tanto la inmovilidad.

Ya conté que estudiábamos lo de que en Extremadura se producía la mejor lana del orbe (lo de tratar a los animales como productos también podríamos debatirlo) pero que se prohibió cultivar no nos lo contaban. Supongo que es complicado reunir a un montón de alumnos y decirles: «Hoy, chicos, vamos a aprender por qué somos tan ñangotados, como dirían en Puerto Rico y qué podríamos hacer para evitarlo. Veréis, la historia se remonta varios siglos atrás...».

Y escribí esto mismo en estas páginas: «Yo sé que a niños de diez años, un profesor no va a decirles que resulta que los ricos de España, como pasa siempre, se quedaron con nuestras tierras y nos mataron de hambre y que aquí teníamos los ríos con los mosquitos más palúdicos de esta franja del planeta, África incluida, y no había acceso a la quinina porque ni siquiera teníamos para comer. (...) De eso una se entera de mayor cuando lee esa enciclopedia que se llama Víctor Chamorro».

Me he acordado de él cada 25 de marzo y en medio de muchos meses también. Y le oigo denunciar que Extremadura, «que se desvive por sus futbolistas y toreros», no toma en cuenta y desprecia «con el látigo de una absoluta indiferencia, a aquellos que, de forma tan digna y entre silencios y persecuciones trabajaron para el pensamiento y las artes y ofrecieron al mundo algo más que caciques, conquistadores e inquisidores». Hablaba aquí de Zurbarán.

Y denunciaba que el poder siempre ha impedido cualquier brote de conciencia colectiva de región explotada. 

Se murió Víctor Chamorro y yo me quedo con la impresión de que no se le ha valorado lo suficiente: de que debería ser como una Carolina Coronado, un Espronceda, un Felipe Trigo: estar en la memoria colectiva. Porque -no tengo pruebas y no lo he consultado con ningún psicólogo social- mantengo que los pueblos, en general y en conjunto, también tienen, como los individuos, su propia historia de aprendizaje: y esta historia es la que va conformando las capacidades de reacción y cómo se confrontan las injusticias. Incluso cómo se educa a los más pequeños también. El miedo se aprende.

Cuando le entrevisté, me pregunté si sus padres o él mismo sentirían miedo cuando se largó, con 15 años, a trabajar a las órdenes de Daniel Barenboim. Hablo de Ramón Ortega Quero, granaíno (no disculpen la ausencia de la «d»). Esta tarde, a las ocho, en Villanueva de la Serena, en su Palacio de Congresos (ese palacio del que dicen todos que parece una alpaca, pero a los que tenemos gatos nos recuerda a un rascador gigante) va interpretar su propio concierto para oboe sobre temas de Mozart junto a la Orquesta de Extremadura. La batuta la moverá Marzena Diakun, que es directora titular y artística de la Orquesta de la Comunidad de Madrid desde septiembre del pasado año. Grazyna Bacewicz y Erich Korngold completan el repertorio. El concierto se titula Excepcionales frente a la adversidad. 

El currículum de Ramón Ortega Quero es apabullante. Ahora se encuentra a las órdenes de Mariss Jansons y lo compaginó hace unos años con su participación en Los Angeles Philarmonic que dirige Gustavo Dudamel. Con Jansons, es el oboe principal en la Bayerische Rundfunk Sinfonieorchester. Y ha ganado el premio ARD dos veces: es el tercer oboísta en toda la historia que lo consigue. También le ha dirigido Riccardo Muti. Y sir Colin Davies. Y John Eliot Gardiner. Y Sir Simon Rattle. Y casi cualquier director mítico vivo. 

Es un placer enorme oírle tocar (tiene varios discos grabados), pero escucharle hablar de música hace que te enamores. Lo mismo ocurre con los Kabyart. Bueno, Jörg Widmann se enamoró tanto de ellos que les compuso 7 Capricci tras oírlos tocar. Y eso que había muchos cuartetos de saxofones que le habían pedido alguna composición. Si los escuchan tocar la Suite Pulcinella de Stravinski, se encontrarán pensando: «Oh, parece un clavicordio». El ensemble clausura esta tarde, a las 20:30 horas, el XIII Ciclo de Música Actual de Badajoz con un concierto en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC). En él estrenará una obra de la compositora extremeña Natalia G. Iglesias, que se titula Grabados sobre la fugacidad. Conciencia de la impermanencia y que habla, cómo no, del paso del tiempo. Eso tan aterrador, pero tan inevitable.  

la perla

Tocaron con la Orquesta de Extremadura y llenaron el Palacio de Congresos y regresan a Cáceres con su gira ‘Flores imposibles’: Second están de vuelta en nuestra región, con una propuesta escénica nacida de un disco del que solamente conocemos tres de los temas que lo componen. El grupo murciano ha contado en sus redes sociales que va a premiar a todos los que compren una entrada para sus conciertos. Lo harán compartiendo dos temas inéditos en exclusiva para los que vayan a verles. Y han dicho también: «En esta gira, nuestra intención es incluir cinco canciones del disco que está por venir, junto a las que ya sabéis que no pueden faltar de nuestra pequeña historia musical». Canciones inesperadas e imposibles para un directo con fuerza. 

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