Gran parte de la juventud extremeña ve cada vez más difícil construir un futuro profesional en la región. La falta de oportunidades laborales, sobre todo en pueblos y localidades más pequeñas, es el detonante de la huida de estos jóvenes trabajadores.

Por otro lado, los que eligen quedarse no corren la mejor de las suertes. Extremadura ocupa el tercer lugar en las tasas de paro juvenil más altas del país. Según los datos del cuarto trimestre de 2021 recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se sitúa en un 46,38%, solo por debajo de Melilla y Canarias. Más de 12.000 personas menores de 25 años están registradas en el paro. La diferencia entre sexo y edades se puede visualizar en el siguiente gráfico.

Tasas de paro juvenil en Extremadura en el 4º trimestre de 2021. INE

La esperanza proviene del panorama nacional. A finales de 2020, la tasa de paro juvenil en España era la más alta de la Unión Europea, con un 40,1%. Actualmente, registra menos del 30%, lo que esclarece el futuro de los jóvenes que deben buscarse la vida fuera de la región, ya que la comparativa con el resto de comunidades deja mucho que desear.

Tasas de paro juvenil en España en el 4º trimestre de 2021. INE

La disminución de población joven en Extremadura no es de extrañar. A comienzos del siglo XXI, había más de 296.000 residentes entre 12 y 30 años. En 2018 cayeron hasta 217.000, casi 80.000 menos. Los últimos datos recogen alrededor de 165.000 extremeños jóvenes. «De continuar esta tendencia, en poco más de cuarenta años no habrá jóvenes en Extremadura», escribía Enrique Hernández en el libro Un futuro sin jóvenes sin futuro de 2019. Una teoría que poco a poco puede convertirse en un hecho.

Según el Instituto de Estadística de Extremadura (IEEX), Extremadura tendrá 44.345 jóvenes menos en 2035. El principal motivo es la caída de la natalidad, pero también influye mucho la emigración a otros lugares por motivos laborales.

Los jóvenes trabajadores que han accedido a contar su caso para este periódico presentan características similares. Entre 20 y 29 años, todos de sangre extremeña, han elegido diferentes destinos en los que construir su vida profesional y personal debido a la falta de oportunidades laborales en su tierra natal.

Las cacereñas Sandra Romero Fondón de 25 años, María Triguero Qraou de 24 años y Víctor Gil de 29 años, junto a los oliventinos Sergio Ayuso González y Javier Píriz Pacheco de 25 y 29 años respectivamente, encarnan el talento joven extremeño que la comunidad no supo cómo retener.

¿Cuándo te fuiste de Extremadura?

(Sandra) me fui a Gerona en octubre de 2020. Soy educadora social, trabajo en un Centro Residencial de Acción Educativa (CRAE).

(Sergio) vine a Málaga el verano pasado. Soy profesor en un instituto concertado.

(Javier) desde finales de 2019, trabajo de contratado local en la Embajada de España en Lisboa mientras realizo unas oposiciones.

(María) viajé a Holanda en 2021. Actualmente soy encargada de maquinaria en una empresa que se dedica a la exportación de frutas y verduras.

(Víctor) llevo cinco o seis años en El País Vasco, trabajando de financiero.

¿Por qué decidiste irte a trabajar fuera?

(Sandra) trabajaba en una empresa de asistencia familiar como auxiliar técnico educativo, que al final es uno o dos rangos por debajo de mi ocupación laboral. Cuando echaba el CV, me pedían mínimo dos años de experiencia y al no tenerla, es como vivir en un bucle. Entonces, me ofrecieron trabajo estable como educadora social en Gerona y decidí irme.

(Sergio) no tenía muchas oportunidades en Extremadura y no me cogían en lo que se me ofrecía.

(Javier) no hay ningún momento en el que tomara la decisión de irme a trabajar fuera. Estudié Historia en la UEx, hice un máster en Salamanca y las prácticas en Madrid. Con una beca llegué a la embajada de España en Lisboa y pude quedarme con una plaza.

(María) en todos los trabajos me pedían una experiencia, la cual no tenía. Además, lo único que me salían eran ofertas para trabajar en hostelería, campo y poco más.

(Víctor) no había nada de trabajo cuando salí de la Universidad. Decidí buscarme la vida como la mayoría de jóvenes extremeños.

¿Crees que hay una falta de oportunidades laborales para las personas jóvenes en la región extremeña?

(Sandra) evidentemente sí, sobre todo para las personas de trabajos más cualificados. Normalmente en Extremadura, en las empresas privadas, entidades sociales o asociaciones sin ánimo de lucro, no te hacen contrato de educadora social sino de integrador o de técnico educativo, por lo que las condiciones no son las mismas y en un futuro no puedes justificar que has sido educadora.

(Sergio) bastante. Casi siempre suelen buscar personas con experiencia o con alguna capacidad en especial.

(Javier) creo que sí y que no. En mi caso (historiador), el sector laboral es muy reducido en Extremadura. Es más fácil integrarte en ese sector en ciudades más grandes y dinámicas. Pero también entiendo que es normal que en comunidades como Extremadura, con unos núcleos de población dispersos, sea más difícil tener oportunidades.

(María) sí. Además, me animé a venir a Holanda porque no me exigían experiencia y me aportaban formación.

(Víctor) sobre todo al salir de la Universidad es casi imposible encontrar trabajo. Una vez ganas experiencia, puedes tener más oportunidades.

«Se está perdiendo una generación de extremeños muy preparados y que están bien valorados en otras partes de España»

Víctor Gil - Financiero extremeño en el País Vasco

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¿Conoces a más gente que haya tenido que irse de la región por falta de trabajo?

(Sandra) de mi grupo de 29 amigos, la mayoría nos tuvimos que marchar de Extremadura a Madrid, el País Vasco, Andalucía, Cataluña... Incluso algunos a Londres, Dublín o Edimburgo. Todo porque no hay oportunidades laborales allí y las que hay, no se adecúan a las condiciones mínimas exigibles.

(Javier) sí, y tengo la sensación de que la gran mayoría de ellos no lo han hecho porque no tengan trabajo en el sitio de donde proceden sino porque tienen interés en vivir una experiencia fuera. Además, el sacrificio no es tanto del que se va, sino del que se queda a pesar de saber que va a trabajar en el sector de la hostelería o del campo porque no encuentra trabajo de aquello de lo que ha estudiado.

(María) a varias.

(Víctor) a muchos. Se está perdiendo una generación de extremeños muy preparados y que están bien valorados en otras partes de España. Cada vez que vuelvo a mi tierra, quedan menos amigos porque a la mayoría nos toca salir fuera.

¿Te arrepientes de la decisión que tomaste o te gustaría volver a trabajar en Extremadura en un futuro?

(Sandra) ahora mismo no estoy dispuesta a renunciar a un sueldo digno adecuado a mis capacidades y mis conocimientos, pero me encantaría volver. Mi plan de futuro es hacer las oposiciones para trabajar en Extremadura. Básicamente, estoy a mil kilómetros exactos de mi casa ganando experiencia laboral para poder optar a oportunidades allí.

(Sergio) me gustaría volver en algún futuro no muy lejano porque la sangre tira, pero teniendo trabajo, que es lo más importante, me da igual en un sitio que en otro. 

(Javier) no me arrepiento porque todo fue una sucesión de hechos y en principio no tengo intención de regresar a Extremadura en corto o medio plazo. En el futuro va a depender más de que se me presente una oportunidad buena.

(María) para nada, no me arrepiento.

(Víctor) hice lo que tenía que hacer. Fue una decisión difícil dejar atrás a amigos y familiares pero me ha permitido tener más conocimiento, aprender nuevas cosas y ganar experiencia. Seguro que en un futuro, si se dan todas las condiciones necesarias, volveré a Extremadura.

Las medidas de retención de la Junta de Extremadura

El delegado del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Extremadura (UEx), Hernán Álvarez, no cree que tener una carrera garantice un puesto de trabajo pero sí que ayude a encontrarlo. Algo que al terminar el grado, es tarea difícil en la región: «lo ideal sería que todo el mundo tuviese trabajo en su tierra, no como obligación, sino como posibilidad de no tener que irse fuera». Deja claro que el principal incentivo que provoca que los jóvenes abandonen su lugar de procedencia es la falta de oportunidades laborales sin experiencia. «Para retener este talento deberían hacerse más planes de empleo joven desde las distintas administraciones, como el PIT», comenta.

Estas "medidas de retención" se llevan a cabo desde la Junta de Extremadura:

  • El Programa de Innovación y Talento (PIT), destinado a personas desempleadas menores de 30 años con titulaciones o ciclos, facilita la inserción laboral durante un año en áreas agroalimentarias, tecnológicas, sanitarias, económicas y turísticas, entre otras.
  • Subvenciones destinadas a fomentar la contratación en prácticas y su transformación en indefinidos.
  • Contratación de personal de apoyo a la investigación, destinado también a jóvenes con titulación y beneficiando. sobre todo, a centros de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I)
  • Ayudas destinadas a la contratación laboral de personas menores de 30 años, con titulación o FP, durante 6 meses. Deberán haber iniciado con anterioridad un itinerario personalizado de empleo en el SEXPE o entidades colaboradoras.

Algo que también perjudica a la motivación de los universitarios a la hora de construir una experiencia laboral son las prácticas curriculares. En la gran mayoría de carreras (y comunidades), las prácticas no están remuneradas. Álvarez apuesta por priorizar el trabajo y esfuerzo propio: «mal acostumbramos a las empresas a que el trabajo es gratis».