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El Periódico Extremadura

RADIOGRAFÍA DE LA PROFESIÓN: EL ÚLTIMO INFORME DE SANIDAD

Las primeras cirujanas de Extremadura

Suponen el 54% del total de facultativos de la sanidad pública de Extremadura y llegan casi al 60% en la Primaria. Su presencia es menor en especialidades de cirugía o cardiología, pero despuntan en pediatría y ginecología

María José Alonso, cirujana pediátrica en Cáceres desde 1981 hasta su jubilación en 2017. María José Espada, la primera cirujana general de Badajoz, desde que empezó la residencia en 1983; se jubila este año

Una mañana, después de llevar una semana asistiendo a un paciente, subió a planta y una de las enfermeras le dijo que el enfermo estaba disgustado porque todavía no había pasado el médico a verle. «Llevaba toda la semana viéndole, pero no se lo podía creer que fuera una mujer. A partir de ese momento aprendí que me tenía que presentar con todos los familiares y pacientes desde el primer momento», cuenta María José Espada, la primera cirujana que realizó la residencia en Extremadura, en 1983.

Estudió en la Facultad de Medicina de Badajoz, su ciudad natal, se especializó en Cirugía General en el antiguo Infanta Cristina de Badajoz y allí ha dedicado prácticamente toda su vida profesional tras pasar unos años por Navalmoral, Don Benito y Mérida. Actualmente es la jefa de la Unidad de Mama del complejo hospitalario pacense y se jubila este mismo año después de toda una vida dedicada a lo que siempre quiso ser desde «chiquinina»: cirujana. 

Y la verdad, reconoce, nunca ha tenido ningún problema por ser una pionera en un mundo lleno de hombres en sus inicios. Tampoco en su casa, donde siempre encontró el apoyo de su familia a pesar de ser la primera médico. «Cuando aprobé el MIR un compañero me dijo que no fuera loca y que no hiciera la especialidad en Badajoz porque los cirujanos de aquí que eran unos machistas y que iba a tener muchos problemas. Y como ese mismo año me casaba y no me quería ir de Badajoz escogí la especialidad de Traumatología y Cirugía Ortopédica, por tocar algo de cirugía», recuerda. Pero su destino no estaba ahí. En su primer año de residente, en 1983, sin ella saberlo, le tocó hacer una rotación en el servicio de Cirugía General y durante una operación de varices recuerda que el doctor Francisco Tello le propuso quedarse en la especialidad con la que siempre había soñado. «Hicimos una carta a la comisión docente, aceptaron el cambio y por eso soy hoy cirujana, si no sería traumatóloga». 

Durante su formación como especialista estuvo bastantes años siendo la única mujer entre 20 hombres: «estuve sola mucho tiempo, durante los cinco años de especialidad no llegó ninguna mujer, después ya sí». Y ni antes ni después ha tenido ningún problema de discriminación o machismo. «Estando embarazada de mi hija mis compañeros querían quedarse con mi ‘busca’ cuando estaba de guardia, pero yo nunca lo consentí. No dejaba que me ayudaran, quería que me trataran como a los demás residentes y así lo hacían. Jamás vi ningún desprecio y me sentí respetada y considerada. Volvería a nacer y volvería a hacer lo mismo». 

La experiencia de otra pionera

Un par de años antes de que María José Espada llegara al hospital pacense, en Cáceres ya estaba trabajando otra cirujana pionera en Extremadura, la primera que pisó el Hospital San Pedro de Alcántara: María José Alonso Cabezas. Ella, natural de Puertollano (Ciudad Real), se trasladó a la capital cacereña en 1981 para poner en marcha el servicio de Cirugía Pediátrica, de referencia provincial, junto a su marido, también facultativo especialista. Pero no fue solo la primera cirujana pediátrica de la provincia, sino la primera cirujana en general de todo el hospital y posiblemente también de toda la comunidad. 

Desde bien pequeña tuvo clara su vocación por la medicina y por la cirugía y la escasa presencia femenina aquellos años en las facultades no la echó en ningún momento para atrás. «Cuando aprobé el MIR había gente que te decía que cogieras otra especialidad en lugar de cirugía, pero ni me lo pensé porque a mí me gustaba mucho la cirugía y también la pediatría, por eso elegí ambas a la vez. Algunas teníamos que ser las primeras». 

Cuando empezó la carrera en 1970 en la Complutense de Madrid tenía en torno a un 25% de compañeras en clase. Y cuando llegó la hora de hacer la especialidad de cirugía pediátrica en el Hospital Niño Jesús de la capital solo eran tres residentes. Luego la terminó en A Coruña, siendo la única fémina y en Extremadura estuvo sola entre hombres varios años también. Desde 2013 hasta su jubilación en 2017 ha sido, además, la jefa del Servicio de Cirugía Pediátrica de Cáceres. Y en sus más de 38 años de profesión y dedicación (en sus inicios en un mundo de hombres), asegura que nunca ha tenido ningún problema ni que demostrar más. «Es cierto que la población más mayor no estaba acostumbrada, pero no he notado jamás desconfianza. También depende del carácter de cada profesional».

En su servicio concreto no llegó una segunda mujer hasta el 2005, pero a los ocho años de su llegada en el 81 ya empezaron a incorporarse las primeras cirujanas generales residentes. «Y desde entonces no han parado de llegar mujeres. Creo que es un salto que se ha dado en prácticamente todos los sectores de la sociedad. Antes mayoritariamente las mujeres estudiaban Magisterio o Enfermería, pero ahora están en todas las carreras y profesiones. Ha cambiado toda la sociedad, no solo la medicina». 

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