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EL TESTIMONIO DE LOS AFECTADOS EXTREMEÑOS

«Que las víctimas no caigan en el olvido»

Este miércoles ha arrancado el juicio por el accidente del Alvia ocurrido en Galicia en julio de 2013 que dejó 80 muertos. Conchi Díaz era madre de David, el único extremeño entre los fallecidos. Óscar Mateos sobrevivió al siniestro

El extremeño David Martín falleció en el accidente cuando tenía 21 años EL PERIÓDICO

«En ese tren viajaban muchas personas válidas y sus sueños quedaron truncados. Queremos que esto no vuelva a suceder». El 24 de julio de 2013 Conchi Díaz volvía a Navalmoral junto con su marido, que tiene una empresa de autobuses, de un trayecto al aeropuerto. Llamó a su consuegra, gallega, para saber si su hijo, David, y su nuera, Laura, ya estaban en La Coruña, donde tenían previsto pasar las vacaciones: «Me dijo que los chicos aún no habían llegado y al rato me llamó mi hermana para decirme que había habido un accidente de tren en Ferrol. Me costó unos segundos procesarlo hasta que caí». Sin pensarlo, estos padres desviaron su camino directamente hacia Galicia. «Les llamábamos, sonaban sus teléfonos, pero nadie los cogía». Al llegar allí se encontraron con la fatal noticia: su hijo, de 21 años, natural de Bohonal de Ibor y por aquel entonces estudiante de Medicina en Lérida, y la novia de este estaban entre los 80 fallecidos que provocó el descarrilamiento del Alvia 04155 en la curva de A Grandeira, en el barrio de Angrois, a su llegada a la estación de Santiago de Compostela. Circulaba a 190 km/h en un tramo de 80.

Hoy, más de nueve años después, arrancaba el juicio. «Queremos que las víctimas no caigan en el olvido, que se haga justicia, aunque no creemos que se vaya a hacer. Y que se depuren responsabilidades», reclama Díaz. 

«Son los políticos los que dan luz verde a las obras. Alguno iría a inaugurar aquel trayecto», apunta por su parte Óscar Mateos. Este guardia civil en excedencia y profesor de FP en Jaraíz de la Vera estaba haciendo el Camino de Santiago durante sus vacaciones de aquel verano. Tomó ese tren desde Puebla de Sanabria (Zamora). Él fue uno de los 145 heridos. «Lo recuerdo como un viaje tranquilo, normal. Pero saliendo de un túnel, venía una curva y notamos un exceso de velocidad. Fue cuestión de milésimas de segundo. De repente hubo una nube blanca, muchos cristales y grava. Yo por suerte iba en el segundo vagón, que si ves el vídeo los vagones de delante no sufrieron como los de atrás, que descarrilaron. Me agazapé entre dos asientos. Al momento, se escuchaba a la gente gritando, el caos», rememora.

Óscar Mateos, superviviente del accidente del tren Alvia EL PERIÓDICO

Tanto Díaz como Mateos declararán en el juicio abierto por el accidente. La primera lo hará en mayo, junto a su marido y su hija, como familiares directos de un fallecido, y el segundo en febrero, como uno de los supervivientes.

Responsabilidades

«Tarde es y debería haber más personas en el banquillo, no solo el maquinista y el exdirector de Adif. Porque no fue solo por un error humano, falló la seguridad: ¿Por qué se puso la baliza después? ¿Tienen que morir personas para que se cuiden las infraestructuras? ¿Por qué no estaba conectado el sistema de frenado ERTMS? ¿Para que el tren llegara en hora y no tuvieran que pagar los billetes?», denuncia Díaz. «La señora Ana Pastor nos dijo que iba a hacer todo lo posible para esclarecer el accidente y, al contrario, solo puso trabas. Igual que el señor Pepe Blanco. No se hizo una investigación independiente, que es lo que hemos pedido. Y ellos, ni están en el banquillo. Y en vez de dimitir les han premiado. Es de república bananera», deplora. 

Por su parte Mateos señala: «Es de chiste que el juicio se haga nueve años después, ya hay mucha gente que ha fallecido y no se va a resarcir ni económica ni moralmente».

Vista de la sala en la que se celebra el juicio. EFE

Estos dos extremeños insisten en la importancia de recordar a las víctimas y en poner los medios para que sucesos como el acaecido a las 20.41 horas de aquella fatídica víspera del Día de Santiago no vuelvan a producirse.

El siniestro fue el accidente ferroviario más grave ocurrido en España en los últimos 40 años. La vista oral ha comenzado tras una prolongada instrucción con cambio de jueces, imputaciones y desimputaciones de cargos de de Adif y de Renfe, 44.460 folios y 669 testificales con dos acusados que se enfrentan a cuatro años de prisión. La reclamación por daños y perjuicios en materia de responsabilidad civil alcanza los 57,6 millones de euros. Casi una década esperando respuestas: «En todo este tiempo nadie nos ha llamado, ni para ofrecer ayuda psicológica ni para pedir perdón», recuerda Díaz.

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