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nuevo programa de lucha contra la privación material severa

La 'tarjeta monedero' para comprar alimentos llegará a 20.000 usuarios

Se trata de una ayuda económica que sustituirá a las tradicionales bolsas de comida para «dignificar» las colas del hambre. Cuenta con un presupuesto de 5,1 millones anuales y se tramitará en los servicios sociales municipales

Banco de Alimentos de Badajoz. SANTIAGO GARCIA VILLEGAS

Objetivo: «dignificar» las colas del hambre. La Junta de Extremadura pondrá en marcha en 2023 una ‘tarjeta monedero’ para que las familias con dificultades económicas puedan realizar la compra en tiendas y supermercados en lugar de recurrir al tradicional reparto de alimentos. Se trata de un nuevo programa de lucha contra la privación material severa que afianza un cambio de modelo en el que entidades como Cáritas o Cruz Roja también han comenzado a trabajar ya.

«Con el dinero, el beneficiario puede ir a la tienda de su barrio, como una persona cualquiera; no se le estigmatiza, no tiene que hacer una cola para recoger una bolsa de comida que le señala como necesitado», defiende María Teresa Castellanos González, coordinadora del equipo de Animación Comunitaria de Cáritas Mérida-Badajoz.

La nueva tarjeta monedero se enmarca en la Estrategia Europea y Estatal de Lucha contra la Pobreza y está financiada por el Fondo Social Europeo Plus. El Ministerio de Derechos Sociales será el encargado de establecer unos mínimos para su funcionamiento en todo el territorio nacional. Según confirma la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales, los detalles aún no se conocen, pero sí la asignación que recibirá cada región: a Extremadura le corresponden 5,18 millones de euros para 2023, una cantidad que se replicará en 2024 y 2025. Con estas cifras, la previsión es llegar a unos 20.000 beneficiarios, entre titulares de la tarjeta y miembros del hogar. 

"Con estas ayudas no hay estigma, no hay que hacer cola para recoger una bolsa de comida"

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El departamento que dirige José María Vergeles explica que la tarjeta monedero viene a sustituir la tradicional entrega de bolsas de comida que realizan las organizaciones sociales por una ayuda económica para la adquisición de artículos de primera necesidad: alimentos, productos de higiene personal, medicamentos e incluso ropa. El importe de la ayuda aún no se ha determinado («se está estudiando y no hay propuesta todavía»), pero Sanidad sí aclara que se tramitará a través de los servicios sociales municipales.

«El ministerio va a convocar en breve una reunión con las comunidades autónomas para hablar de la puesta en marcha del proyecto, así como de otras cuestiones referidas a requisitos, cuantías, acceso a la prestación...», se indica. 

También las ONG

Esta nueva tarjeta monedero llega en un momento en el que casi la mitad de las familias extremeñas reconoce que tiene dificultades para llegar a fin de mes y en el que la necesidad, alentada por el impacto de la crisis energética y la inflación a causa de la guerra en Ucrania, amaga con volver a formar las llamadas ‘colas del hambre’. Para evitar la vergüenza social que supone formar parte de esas colas, dignificar las ayudas y dar autonomía para consumir los alimentos que uno prefiera y no «lo que te toque», nacen estas ayudas económicas. 

Las de la Junta todavía no están en marcha, pero en la región entidades sociales como Cáritas y Cruz Roja ya trabajan en este cambio de modelo y aplauden que la Junta también se sume. En el caso de Cáritas Mérida-Badajoz, ahora apenas son unas 439 las familias que reciben ingresos en cuenta o vales para realizar compras en tiendas y supermercados frente a las 2.300 que reciben bolsas de alimentos, pero la entidad ya trabaja para impulsar el cambio de modelo desde las diferentes parroquias. 

María Teresa Castellanos, coordinadora del equipo de Animación Comunitaria de Cáritas Mérida-Badajoz, augura no obstante que será complicado: primero porque para las Cáritas locales es más fácil trabajar con donaciones de comida que generar los ingresos económicos que se necesitan para dar estas ayudas, y segundo, porque es necesario sensibilizar a la población.

Con este fin, en las próximas semanas Cáritas lanzará una campaña de concienciación social «para que la gente entienda que dar alimentos tiene unas limitaciones», y que la manera de donar sea diferente. La entidad aspira a canalizarlo todo a través de donaciones económicas y que las tradicionales recogidas de alimentos a favor de Cáritas terminen desaparenciendo. 

«Es verdad que los voluntarios que entregan los alimentos lo hacen de la manera más digna que pueden, pero dependes de lo que te den, que no deja de ser una bolsa cerrada y generalmente con pasta, legumbres o arroz. No hay productos frescos ni perecederos y al final, sigue habiendo una necesidad de alimentación. La bolsa es un apoyo, pero no todo», dice Castellanos, que defiende que con la ayuda económica se facilita autonomía para que la persona compre lo que necesite en función de la edad de sus hijos, su cultura o las necesidades de salud, siempre con el acompañamiento y la supervisión de los técnicos. 

Puede requerirse a la familia que entregue el ticket para ver qué han adquirido e incluso hacerles recomendaciones sobre dónde los productos son más baratos o si se observa que hay «mucho procesado» o productos no saludables, pero Castellanos recuerda que también en el caso de las bolsas de alimentos se puede dar la picaresca. «Por ello nos basamos en una relación de confianza y un acompañamiento estrecho, porque si se sienten arropados es más difícil que caigan en esa picaresca», apunta.

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