Es el cáncer con mayor mortalidad del mundo y Extremadura, donde el 25% de la población fuma a diario, una de las comunidades donde tiene mayor incidencia. Los tumores de pulmón causan cada año unas 600 muertes en la región y su tasa de supervivencia es inferior al 15% a los cinco años del diagnóstico. Esto se debe a que en el 70% de los casos se detecta en estados avanzados y aunque a nivel internacional ya existe un programa de cribado para la detección precoz a través de TAC de tórax de baja radiación, por el momento el Servicio Extremeño de Salud (SES) no lo contempla «dado que no existe suficiente evidencia científica que avale su eficacia».

Según los datos que maneja la Asociación Oncológica Extremeña (AOEx), el cáncer de pulmón afecta al 7% de los enfermos oncológicos y su letalidad es del 21%, la más elevada entre los distintos tipos de tumores. La adicción al tabaco está detrás de más del 90% de los diagnósticos y en Extremadura, según datos de la última Encuesta Europea de Salud en España, el 25% de la población entre 15 y 64 años fuma a diario (frente al 19% nacional). Entre ellos, un 38% consume 20 cigarros o más al día.

En 2021 se registraron en la región 616 fallecimientos a causa del cáncer de pulmón, 515 en hombres y 101 en mujeres (la tasa de fumadores entre ellos se dispara hasta el 32%, frente al 18% entre ellas) . La franja de edad de 70 a 74 años es la de mayor prevalencia, pero en el último año se han diagnosticado casos a partir de la franja de los 30 años. La otra causa con la que se relaciona el cáncer de pulmón es la inhalación de gas radón y también en este aspecto Extremadura juega malas cartas: un 47% del territorio extremeño está clasificado como de riesgo alto por el Consejo de Seguridad Nuclear, el segundo porcentaje más alto del país por detrás de Galicia. 

Mandato de la UE

A diferencia de otros tipos de cáncer, en el de pulmón es más difícil la detección precoz porque el enfermo comienza a mostrar síntomas visibles cuando el tumor ya se encuentra en un estadio avanzado. El adelanto del diagnóstico es clave para aumentar la supervivencia: la cirugía es el tratamiento más efectivo, pero solo está indicada en los estadios iniciales y actualmente apenas el 25% de los pacientes se pueden someter a la operación. 

El Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer insta a los estados de la UE a implantar el cribado de cáncer de pulmón de forma escalonada a partir de 2025, amparándose en los avances y la evidencia científica de diversos estudios internacionales que demuestran que el programa es capaz de detectar la enfermedad y reducir el número de muertes que ocasiona. Pero como indica el SES, todavía su eficacia se cuestiona y precisamente, «para aportar evidencia y factabilidad», la Sociedad Española de Cirugía Torácica (SECT) ha impulsado un programa experimental cuyos resultados espera que sirvan para que finalmente se implante en el Sistema Nacional de Salud (SNS). 

El proyecto, denominado Cassandra (Cancer Screening, Smoking Cessation and Respiratory Assessment), cuenta con el apoyo de nueve sociedades científicas y comenzará a desarrollarse este año en 20 hospitales de todo el país, entre ellos el Universitario de Badajoz. Aña Castañar, neumóloga y responsable de una consulta monográfica sobre cáncer de pulmón en el centro pacense, explica que se basa en realizar un TAC de tórax de baja radiación para examinar los nódulos pulmonares y detectar el cáncer en estadios precoces que permitan practicar cirugías y tratamientos curativos. Todo ello acompañado de un programa específico para dejar de fumar con la colaboración de la Atención Primaria. 

La doctora Ana Castañar, neumóloga del Hospital Universitario de Badajoz. SANTI GARCÍA

¿El problema? Las dificultades para ponerlo en práctica en un sistema que ya de por sí está saturado. «La población diana sería toda la población fumadora. Y como la prevalencia del tabaquismo es alta, la población objeto del estudio es muy amplia», indica Castañar. A ello se añade que no se trataría solo del TAC inicial. «Muchas veces en esos TAC se pueden detectar lesiones que alomejor no son un cáncer, pero que ya obligan a hacer un estudio y pruebas complementarias para aclarar hallazgos que al final pueden no tener relevancia», reconoce. No obstante, no hay que olvidar que los casos van a más (sobre todo entre las mujeres) y que «la única forma de mejorar la supervivencia es adelantarnos al diagnóstico», recuerda la neumóloga.

Cribados de colon y mama

Extremadura sí tiene ya en marcha programas de cribado para la detección precoz del cáncer de colon y de mama. A lo largo de 2023 se implantará también el cribado general de cáncer de cuello de útero con la realización de citologías periódicas en los centros de salud, aunque todavía el SES no dispone de calendario de implantación. 

El programa de cribado con más aceptación entre la población es el de cáncer de mama, en el que participa el 75% de la población diana. En Extremadura funciona desde 1998 con un cribado poblacional dirigido a mujeres de entre 50 y 69 años, a las que se les realiza una mamografía cada dos años. Si se tienen antecedentes familiares de cáncer de mama en primer grado los estudios se adelantan a los 40 años y se hacen anualmente. 

En el último informe anual disponible, de 2021, se realizaron un total de 63.100 mamografías y participaron el 75% de las mujeres, que reciben una carta con la cita para hacerse la prueba en los hospitales o bien las unidades móviles que cada mes recorren los pueblos. El año pasado, según datos del SES, este programa de cribado detectó 220 tumores. 

Por su parte, el programa de detección precoz del cáncer colorrectal se puso en marcha en 2016. Actualmente va dirigido a toda la población de 50 a 69 años sin síntomas, sin antecedentes familiares ni enfermedades que aumenten la predisposición. Se realiza inicialmente un test de sangre oculta en heces (TSOH) y si el resultado es positivo (no implica cáncer) se deriva a una colonoscopia para emitir el diagnóstico. 

La implantación de este programa ha sido progresiva. La primera ronda de cribado se realizó de junio de 2016 a abril de 2019, para una población diana de 67.613 personas entre 60 y 64 años. La segunda se desarrolló de mayo de 2019 a diciembre de 2021, para un total de 168.431 personas entre 55 y 69 años. La tercera y última ronda de cribado se inició en enero de 2022 y finalizará en diciembre de este año, dirigida también a personas de 55 a 69 años. Hasta el momento se han enviado 127.416 cartas de invitación, indica el SES.

En la última ronda de cribado evaluada (la segunda), se han realizado la prueba de sangre oculta en heces un 40% de los invitados y la tasa de positivos obtenida en el TSOH ha sido del 8%.