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El Periódico Extremadura

Juan José Ventura

Zona Zero

Juan José Ventura

Geopolítica y ‘chanelazo’

Las votaciones del Festival de Eurovisión no son fruto de un juicio sincero, sino que se mueven por intereses ocultos

Eurovisión es un concurso de canciones en el que lo menos importante son los temas e intérpretes. Además, es la pesadilla para cualquier realizador. El programa parece un día sin pan, hay decenas de conexiones por satélite, infografías en directo, cada participante requiere de un concreto seguimiento de cámara y efectos, hay hasta fuegos de artificio reales… Sin embargo, el megaespectáculo se ha convertido, a mi juicio, en un ejercicio de geopolítica ante una audiencia planetaria.

Las votaciones de los países participantes no son en realidad fruto de un juicio sincero, sino que se mueven por oscuros intereses. Uno de ellos es la proximidad, los países cercanos se votan entre ellos. También hay una política de bloques, pues está claro que los países del Este tienen una especie de entente. Después hay un grupo que podríamos llamar el ‘top five’ (Italia, Francia, España, Alemania y Reino Unido), algo así como los ‘mírame y no me toques’ del certamen. Finalmente, hay un nuevo criterio, que ha sido el vencedor este año, el de la compasión, que ha dado el triunfo a Ucrania.

Es indudable la excelente interpretación de Chanel, con un show propio de Beyoncé o de Jennifer López, y su bronce más que merecido. Eso es indiscutible. La letra, personalmente, me parece un pestiño en jerga pandillera y creo que no aguanta un mínimo análisis. Siento que tengamos que ser abducidos por la música yanqui y lamento el tufo a amaño del Benidorm Fest que justificó la elección de la artista. 

Hoy hay sombras de duda también sobre la votación internacional del pasado sábado. Y es que el voto telefónico, a 2 euros más IVA, significa muchísimo dinero a la organización. Lo dicho, la música es lo menos importante, lo que vale es el parné. Dinero y solo dinero. Nada de fraternidad, ni de naciones unidas por la cultura, aquí la pasta es la que manda. 

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