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El Periódico Extremadura

Alberto Hernández Lopo

Extremadura desde el foro

Alberto Hernández Lopo

¿Avestruz o Fénix?

Es sorprendente la escasa repercusión que tiene enEspaña la información internacional

No deja de sorprenderme la escasa repercusión que tienen en nuestro país las noticias de más allá de nuestras fronteras. Es significativo que sólo una de las grandes cabeceras nacionales abra con la sección de «internacional» (algo usual en la prensa extranjera, especialmente en el mundo anglosajón). Fuera de cuestiones o eventos extraordinarios (en ocasiones: tampoco la cobertura del asesinato de Shinzo Abe ha sido casi marginal, pese a lo que nos dice de las tensiones en la zona), su lugar está detrás de la política nacional. Aunque sea de un mero rifirrafe parlamentario, con una trascendencia que no pasará de unas cuantas horas.

No es, por supuesto, un asunto exclusivamente nacional. Pero incluso países con los que guardamos similitudes (y en el que coincidimos en cierto «ombliguismo», como Italia) entienden que la única forma de comprender lo que ocurre localmente es a través de una mirada global. Analizando el tiempo y lugar dedicados en televisión, radio, prensa, redes y otros medios digitales, concluiremos con el abrumador dominio de la política nacional. Por encima del deporte. No digamos ya de la economía, invitado incómodo al que nunca parecemos saber cómo tratar.

El problema de la economía actualmente es que es «contraintuitiva». Para cualquier lector lego en la materia, los últimos años solo han servido para descolocar creencias que creía firmes. Los habituales causa-efecto, que servían de explicación, han ido paulatinamente difuminándose. Principalmente debido a la disrupción que ha supuesto, primero, la expansión de la política monetaria de los bancos centrales, y, segundo, la aparición de un acontecimiento altamente inaudito, la pandemia del Covid-19. Pero sí hay dos mantras que empiezan a calar: la economía funciona mediante conexiones que superan el ámbito nacional y los efectos que vemos visibles en nuestro día a día responden igualmente a movimientos geopolíticos.

Si preguntase entre nuestros lectores quién conocía que se estaban viviendo «corralitos» bancarios en ciertas partes de China seguro que el mayor porcentaje mostraría un asombrado desconocimiento. Y eso pese a que es evidente que hemos interiorizado de sobra la relevancia de China como potencia global. En no pocas ocasiones (Covid, cuellos de botella logísticos) el país asiático ha jugado el papel de canario en la mina.

En la última semana, varios bancos regionales han sufrido problemas de liquidez en China. Esto ha provocado un auténtico terremoto social, dejando imágenes propias de un pánico bancaria en varias zonas del gigante asiático. En Henan, miles de personas se agolpaban a las puertas de las sucursales en un desesperado intento por recuperar su dinero. En otras ciudades, multitudes se han dirigido -lógicamente enfurecidas- a las sedes del Banco de China reclamando soluciones. En China no existe el mismo mecanismo de protección de depósitos y cuentas que opera en la Unión Europea. Pero hablamos de una economía planificada. ¿Padecimiento puntual o síntoma de enfermedad?

En la última semana, varios bancos regionales han sufrido problemas de liquidez en China. Esto ha provocado un terremoto social

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El peso del sistema bancario en China en su economía supera al de Estados Unidos (el balance bancario en China representa el 350% de su PIB, mientras que en su homólogo occidental apenas supera el 100%) y está profundamente expuesto a la inversión inmobiliaria. Actualmente, se expanden las dudas sobre la viabilidad de los desarrolladores inmobiliarios en China. En lo que llevamos de año, se han producido más de 90 peticiones de quiebra. Incluso una compañía enteramente pública como Shimao ha fallado en el pago de sus bonos por primera vez, evidenciando los problemas de liquidez del sistema, insolventes en el corto plazo.

El banco central chino ha respondido drenando dinero de la economía, exigiendo a las entidades una drástica reducción del crédito a la economía real. Ahora tendrá que lidiar con las consecuencias sociales, una bomba de tiempo en una dictadura. Parece que la manta del banco central es corta: si tapa un problema, destapa otro.

En el caso de China la falta de transparencia impide juzgar correctamente la gravedad de la coyuntura. Sobre todo, avanzar los efectos en su relación con Europa y Estados Unidos. Hay una realidad: la política «covid cero» esta tensionando las estructuras del país. Quizás hasta límites que sea difícil distinguir ahora. 

Así que no sabemos si es una táctica de ocultación o la cortina de humo para un resurgimiento ante la debilidad occidental provocado por la continuidad del conflicto en Ucrania y el descontrol inflacionario. Lo que sabemos es que nadie nos lo está contando. H

*Abogado, experto en finanzas

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