Llega la Navidad, la época de mayor consumo y el tiempo en el que más nos agasajamos y, sobre todo, los niños que, en algunos casos, reciben tal cantidad de regalos que les sobreestimula y les genera el síndrome del menor hiperregalado.

Pero, ¿qué significa y cómo se trata?

España se sitúa en los primeros lugares en gasto para Navidad y los niños son a quienes se destina un presupuesto más alto. «Se piensa equivocadamente que los niños tienen más necesidad de recibir que de dar y por eso se los llena de objetos», alerta José Ramón Ubieto, profesor de Psicología de la Universidad Oberta de Cataluaña (UOC). Según el estudio, los españoles prevén comprar este año una media de nueve regalos para seis personas, pero en el caso de hogares en que hay niños se compran dos regalos más.

«Se regala mucho más de lo necesario y más de lo que la emotividad de un niño puede aceptar», afirma Francesc Núñez, sociólogo de la UOC. «Tenemos interiorizadas unas dinámicas consumistas que tanto los adultos como la sociedad trasladamos a los más pequeños». Algunas fuentes afirman que por Navidad los niños reciben diez veces más regalos de los que necesitan.

Una consecuencia es el síndrome del niño hiperregalado, que causa efectos como que no se aprecien los regalos, que se pierda la ilusión y que se vuelvan caprichosos, egoístas y consumistas.

Para el experto, un exceso de juguetes puede provocar:

  1. Niños sobreestimulados: «Son incapaces de prestarles la atención y el tiempo necesario, y acaban centrándose en uno solo y olvidando el resto», afirma Núñez. Añade que es normal que los niños deseen cosas, porque es la dinámica de las sociedades consumistas y piden sin medida; pero el problema, en realidad, es de los padres. «Son incapaces de contenerse y de asumir las consecuencias que puede tener negar regalos a los hijos ».
  2. Pérdida de ilusión: «Acaban tan saturados que hay una pérdida de ilusión; se explica en parte por la ley del rendimiento decreciente, el sexto regalo no les hace la misma ilusión que el primero y así sucesivamente», explica. Un exceso de regalos hace que no valoren lo que reciben y que pidan un juguete por la satisfacción de tenerla
  3. Bajo nivel de tolerancia a la frustración: «Si un niño es demasiado regalado, el día que no reciba tantos regalos quedará frustrado e insatisfecho», considera Núñez. Según el experto, los niños no valoran los regalos por su uso o por su valor simbólico, sino por la cantidad recibida. Se pueden convertir en individuos exigentes y egocéntricos. 

La regla de los cuatro regalos

Para combatir este síndrome, los expertos consultados recomiendan aplicar la regla de los cuatro regalos. Se trata de limitar el número de obsequios: regalar algo para leer; algo que pueda ponerse: zapatos, ropa, complementos…; algo que realmente necesitenalgo que deseen, el juguete que han pedido en todas las cartas de los Reyes y de Papá Noel. «Es una manera de poner sensatez y buscar una lógica que sea aceptable para las familias para poner límites a esta situación», afirma Núñez.

La publicidad, la sociedad y la época navideña hacen de los más pequeños un consumidor en el centro de las miradas de las grandes marcas. «El consumidor infantil es muy visible, hay mucha publicidad que se dirige a ellos aunque realmente no serán los que comprarán el producto; pero su capacidad para influir en la decisión de compra es muy alta», afirma Neus Soler, profesora de Marketing de la UOC.