Tenis

La recompensa de Alberto Barroso

El montijano dice que su primer título profesional en individual le da energía para seguir adelante

Alberto Barroso, con su trofeo de campeón en el M15 Monastir de Túnez.

Alberto Barroso, con su trofeo de campeón en el M15 Monastir de Túnez. / CEDIDA

Los focos del mundo del tenis están en los Nadales, en los Djokovics, en los Federer, en todos esos monstruos que acumulan grandes trofeos en sus vitrinas. Pero detrás de ellos hay muchos luchadores que sueñan con poder emular algún día alguna de las gestas de esos gigantes de la historia del tenis. Entre esos miles de soñadores está un chaval montijano, Alberto Barroso (1996), que el pasado domingo ganó su primer torneo individual como profesional, el M15 Monastir en Túnez, una prueba del circuito ITF.

Es un «chute de adrenalina» para seguir luchando por su sueño, reconoce Barroso desde Badajoz, donde entrena (Sociedad Hípica Lebrera) desde el pasado verano. Antes, desde que volvió a España en 2019 tras un periplo de cuatro años en Estados Unidos, había estado en Alicante, en la Academia de David Ferrer. «Tras tanto tiempo, tantas horas, tanto trabajo detrás que la gente no ve, es un premio, una recompensa».

Es una motivación para continuar. «Estoy con más ganas que nunca. Ya mismo hay que volver a los entrenamientos, esto es un no parar, ahora no hay que relajarse». Portugal es su siguiente parada, donde en las tres próximas semanas tiene previsto disputar el M25 Faro, el M25 Portimao y el M25 Loule, tres torneos del ITF.

Subir en el ranking

Tras estas tres pruebas que ya tenía programadas, «iré viendo», cuenta Barroso, que ha subido en el ranking y eso le permitirá acceder a torneos más importantes. Tras ganar en Monastir se ha situado en el puesto 594 del ranking ITF y el 712 del ATP. En la primera de las clasificaciones está muy cerca de su mejor posición, el 591 en el que se situó en diciembre de 2020. En el ATP ha llegado a estar en el 708 a finales del pasado mes de enero.

Barroso, que empezó jugando Futures (los torneos que ahora se denominan ITF) cuando era cadete, lleva dos años dedicado cien por cien al tenis. Sus cuatro años en Estados Unidos («una experiencia que tanto a nivel personal como deportivo me ha hecho mejor», contaba a este diario en 2020) los compaginó con sus estudios de Comunicación y Marketing. Ahora vive para el tenis con el sueño de llegar algún día a meterse entre los mejores. Sus 25 años no cree que sean un impedimento. «Me veo muy joven aún, me quedan muchos años dándole a esto», dice el montijano, que tiene como referente la longevidad de jugadores como Nadal (35) o Federer (40). «Me queda mucha guerra que dar», reitera.

Un gran inicio de año

El M15 Monastir era el quinto torneo del año de Alberto Barroso, que antes, en enero, ya había conseguido alcanzar su primera final individual siendo profesional. Fue en el M25 Manacor, donde cedió en una final a tres sets (2-6, 6-2 y 3-6) ante el alemán Benjamin Hassan. El año también lo inició en Manacor, aunque en un M15 (la ‘m’ es de la categoría, masculina; y el 15 de la cantidad en premios, 15.000 euros). En esa primera prueba cedió en segunda ronda. 

Tras esos dos torneos en la cuna de Nadal, sus tres siguientes citas fueron en la localidad tunecina de Monastir, todas M15, donde a la tercera consiguió su primera corona como jugador profesional.

«La final fue más fácil de lo que esperaba. Sabía que iba a ser complicado, pero también que él (el checo Andrew Paulson) había tenido un par de partidos duros en cuartos y semifinales. Yo venía más fresco y sabía que si hacía un partido duro desde el principio, podría ser que pinchase física y mentalmente». Y así fue. Se impuso 6-2 y 6-0.

Ocho títulos en dobles

Es la primera individual, porque es en el dobles donde Alberto Barroso se ha lucido en más ocasiones. En las dos pruebas de Manacor llegó a la final, ganando la segunda junto a Imanol López. También con él alcanzó la final del última de los torneos en Monastir.

En total tiene ocho victorias en dobles en el circuito ITF. Dos las consiguió el año pasado, en Marbella (con Bejamín Winter) y Las Palmás de Gran Canaria (Albert Roglan). una en el 2020, en Villena (Benjamín Winter). Otras dos en el 2019, en Tavira (Roberto Ortega-Olmedo) y Xátiva (Benjamín Winter). En el 2018 reinó en el Spain F20 Futures junto a Eduardo Esteve, en el 2017 lo hizo en el USA F16 Futures (Alexandru Gozum) y fue en el 2016 cuando consiguió su primera victoria, en el Spain F23 Futures (Pedro Martínez). En el ranking de dobles ocupa la posición 114 en el ITF y el 356 (la mejor de su carrera) en el ATP.

El año de Alberto Barroso ha comenzado muy bien y cree que si sigue con esa progresión, podría acabar el 2022 mucho más arriba en la ranking y terminar dando el salto a los torneos Challenge, el paso previo a las citas ATP. «Este año he sumado ya 34-35 puntos, más que en el anterior. Si sigo esta progresión de cada dos meses conseguir 30-35 puntos, acabaré muy alto el año. Ojalá todo siga así. Pero paso a paso, no hay que tener demasiada prisa, pero yo estoy con muchas ganas, mejor que nunca, y creo que con esta dinámica van a pasar muchas cosas buenas este año».

Vivir del tenis es su objetivo. De momento no es nada fácil. Cuenta con la ayuda de tres empresas montijanas (Fuensana Bio, Construcciones Pérez Arroyo y Green Spirit). «También juego por equipos en Alemania y en Italia y eso me permite sacar algo de financiación para costearme otros torneos», explica. 

Paso a paso, así va Alberto Barroso, que ya tiene en sus vitrinas sus primer torneo individual. Confía en que no sea el único y que pronto esa estrella de metacrilato de Monastir pueda tener compañía.

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