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El Periódico Extremadura

galardón por su contribución a las ciencias terrestres, planetarias y espaciales

El ‘arqueólogo’ del Sol

El físico de la Uex Víctor Manuel Sánchez Carraco bucea en registros de Galileo Galilei y en textos de los últimos cuatro siglos para analizar la actividad solar a lo largo del tiempo y llegar a predecir su evolución. La Unión Europea de Geociencias acaba de reconocer su trabajo como Científico de Carrera Temprana Sobresaliente

Víctor Manuel Sánchez en el observatorio del campus de Badajoz de la Uex. ANTONIO HERNANDEZ

Llegó a la licenciatura de Física en la Facultad de Ciencias del campus de Badajoz porque ya de niño quería ser astrónomo; y recaló en Extremadura en 2004 porque aspiraba a compatibilizar esos estudios con ser futbolista en el Badajoz, donde estuvo jugando en sus primeros años en la universidad. Luego le tocó elegir, inclinó la balanza del lado de la ciencia, colgó las botas, agarró el telescopio y este año La Unión Europea de Geociencias (European Geosciencies), la organización más importante de las ciencias de terrestres y espaciales a nivel europeo ha premiado al físico de la UEx Víctor Manuel Sánchez Carraco (El Puente del Arzobispo, 34 años) como Científico de Carrera Temprana Sobresaliente en la división de Ciencias Solar-Terrestres. El mejor de Europa entre miles de candidatos. 

«Estaba dando unas charlas en el colegio de los Salesianos de Mérida, dentro de unas jornadas de divulgación. Al terminar miré el teléfono y vi el correo en el que me comunicaban el premio. Mi jefe estaba en otra charla en el mismo centro y quería contárselo, pero no era capaz de articular palabra. Le enseñaba el teléfono y le decía: «José (José Manuel Vaquero) mira esto»», recuerda de ese momento.

El premio es individual, pero Sánchez Carraco lo hace extensivo al grupo AIRE (Física de la Atmósfera, Clima y Radiación de Extremadura) de investigación en el que está integrado en la UEx «porque solo entiendo la ciencia de manera colectiva», y a la propia universidad: «el premio da una idea de que se están haciendo cosas bien», recalca.

Investigación básica

El galardón reconoce su trabajo en el campo del clima espacial. Igual que en la Tierra el clima estudia la evolución de los datos meteorológicos a lo largo del tiempo, en el caso del espacio «la meteorología sería hablar de que cuántas manchas solares hay hoy o de si se ha producido una tormenta solar y va o no hacia la Tierra». Siguiendo con la analogía, «la climatología espacial sería el estudio del número de manchas que hay en el Sol en los últimos 400 años», explica. «Y ese estudio del comportamiento del Sol es el que está abordando, buceando en la recogida de datos que inició hace 412 años Galieo Galilei. 

«No utilizamos las observaciones satelitales que se realizan ahora con telescopios que están mirando al Sol las 24 horas. Lo que hacemos es buscar en los archivos las observaciones que ya se han hecho en el pasado. Leemos los textos de Galileo y los analizamos para poder ir construyendo en base a esos datos los índices de actividad del Sol», explica. 

«Si queremos mandar a personas a Marte, tendremos que saber cuál es la mejor época en cuanto a actividad solar»

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La motivación de este físico es entender bien el comportamiento del Sol en estos últimos siglos para intentar predecir la actividad solar de futuro, que es fundamental por la incidencia que podría tener en la Tierra y sobre todo por la relevancia que tiene para planificar la actividad espacial. «Si queremos mandar en algún momento personas a Marte, que habrá que hacerlo, tendremos que pensar en cuál es la mejor época en cuanto a actividad solar, para que quienes realicen ese viaje estén lo menos expuestos posible a la actividad solar», apunta.

Y esa actividad solar se ha ido registrando a lo largo del tiempo en dos índices con datos de manchas solares y de grupos de manchas solares, que Víctor Manuel Sánchez Carraco (desde el grupo Aire) y otros grupos de investigación del mundo tratan ahora de revisar, actualizar y unificar, coordinados por el Instituto Internacional de Ciencias del Espacio de Suiza.  

Las manchas solares son unas regiones oscuras que aparecen en el Sol y que los expertos denominan las regiones frías porque solo están a 4.500 grados de temperatura, «frente a los 6.000 grados que hay la fotosfera solar o los millones de grados que se alcanzan en la atmósfera solar o en el núcleo» dice el investigador.

Las manchas del Sol

¿Qué muestran esas manchas solares? «Nos da una idea de la actividad que tiene el Sol. Cuanto mayor es el número de manchas solares, mayor es la actividad del Sol y más tormentas solares se pueden producir», apunta. Y esas tormentas solares son las manifestaciones de la actividad solar que más nos afectan en la Tierra. «Y nos afectan sí o sí, porque pueden interferir en el uso de la tecnología y causar problemas en los sistemas de GPS, comunicaciones, radares o incluso en el tendido eléctrico», cuenta. Hay varios precedentes sonados en EEUU y Canadá.

«No usamos las observaciones satelitales actuales. Buscamos en los archivos y leemos los textos de Galileo»

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En el análisis de las manchas solares que han llevado a cabo hasta ahora en esos registros han constatado, por ejemplo, que hay ciclos de 11 años en los que número de manchas solares va aumentando paulatinamente. Así ha funcionado el Sol en los últimos 400 años. Pero también han visto que no todos lo ciclos tienen la misma intensidad: «de hecho en la segunda mitad del siglo XVII (de 1645 a 1715 aproximadamente) el Sol entró en un gran mínimo de actividad solar que lo conocemos como el Mínimo de Maunder», explica. Y han detectado que hay que revisar los datos y rellenar los huecos que han localizado en las observaciones más antiguas, entre 1600 y 1850. Y en eso se centra ahora mismo su actividad, aunque como en todos los campos y actividades, también el estudio de la evolución del Sol a lo largo de los siglos se haya visto afectado por el parón de la pandemia. Ya está de nuevo en marcha «y hay mucho trabajo aún por delante», dice.

Pero si bien la actividad que indican las manchas solares dejan su huella en la Tierra, otra cuestión muy diferentes es que se le pueda atribuir alguna responsabilidad al clima espacial en el problema del cambios climático. Sánchez Carraco solo concede una mínima responsabilidad a la actividad solar. «Que haya una gran actividad o una actividad baja durante varios años como ocurrió en el Mínimo de Maunder (de 1645 a 1715) afecta poco al clima en la Tierra». Y sin embargo, «lo que está clarísimo es que el actual cambio climático es solo culpa de los seres humanos».

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