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kárate // el gran momento de la deportista almendralejense

El gen ganador de Marta García

«Si yo voy a un campeonato es para ganarlo», dice la extremeña, que apunta al Mundial de Chile

 

El gen ganador de Marta García -

El kárate es una forma de vida. Así lo siente Marta García (Almendralejo, 29 de julio de 1999), que le ha entregado la suya. «Es mi estilo de vida, mi prioridad, a lo que dedico todo el día», cuenta la extremeña, que el viernes se colgó la medalla de oro en la Copa del Mundo en Croacia. Ese primer puesto le acerca un poquito más a su objetivo de este año, el Mundial de Chile de la categoría sub-21. En un mes sabrá si ha sido seleccionada. Antes le quedan muchas horas de entrenamiento y una nueva concentración con la selección los días 27, 28, 29 y 30 en el CAR de Sierra Nevada.

Cada día Marta le dedica al kárate entre seis y siete horas, «un trabajo», dice. «Es un deporte muy sacrificado y no solo por las horas que hay que emplear cada día, sino por las cosas a las que hay que renunciar», cuenta. Ella vive en Madrid, sola, alejada de una familia que le apoya al cien por cien: su hermana Paola también es karateca y su padre se ha convertido en un «friki» –palabra de Marta– del kárate. «Me estoy perdiendo los últimos años de mis abuelos, los primeros de mis primos pequeños. Pero estoy luchando por un objetivo. Lo primordial es el kárate, después todo lo demás», sentencia.

LLEGAR A LA CIMA / Ese objetivo es hoy llegar a lo más alto en el mundo del kárate, ser la número uno. Y por ello pelea cada día. A pesar de los reveses como la lesión de espalda que sufrió tras el Mundial absoluto de Madrid (donde fue plata por equipos) o la decisión del comité organizador de los Juegos de París 2024 de eliminar el kárate del programa olímpico.

Del primero está ya totalmente recuperada. Y no ha sido fácil. Del segundo va camino de hacerlo. «Lo de París ha sido un palo muy duro», reconoce, «cuando me lo dijo mi entrenador me puse a llorar». La motivación de asistir a unos Juegos Olímpicos era una motivación extra, «un sueño» al que de momento tiene que renunciar. El kárate sí estará en Tokio 2020, pero ahí España solo puede llevar un representante de kata y ese será, salvo sorpresa mayúscula, Sandra Sánchez, la número uno del ranking mundial. «Debe ir ella, todos la apoyamos, pero las que estábamos detrás soñábamos con París», se lamenta.

Podría el kárate volver a unas Olimpiadas en 2028, en Los Ángeles, y la extremeña mantiene viva esa llama, aunque sabe que hasta 2023 no se tomará decisión alguna al respecto. «Quiero y deseo con todo mi corazón que vuelva a ser olímpico y poder representar a España. Voy a luchar por ello».

Pero aunque no haya Juegos, a Marta no le faltan objetivos para motivarse: «Ahora estoy preparando con muchas ganas el Mundial de Chile, después el campeonato de España y a continuación el Europeo de Hungría. Y a espera que Sandra se retire para poder coger el relevo», añade la almendralejense entre risas. «Si yo voy a un campeonato es para ganarlo. Es muy difícil, porque hay mucha gente buena, pero si sigo entrenando así, con estas ganas, puedo conseguir medallas para España. Ese es el objetivo principal y voy a por ello».

LA LESIÓN Y LA FAMILIA / La lesión de espalda con la que despidió el año pasado es ya solo un mal recuerdo. Llegó tras el subidón del subcampeonato mundial en Madrid. «Vi un agujero muy negro», cuenta ella, que se perdió el campeonato de Europa absoluto. Y este año discurre como «olas marinas», dice en referencia a las subidas y bajadas, aunque últimamente sus olas solo van hacia arriba. «He demostrado en todas las competiciones que estoy totalmente recuperada, que pueden contar conmigo», reitera Marta, con la cita mundialista de Chile entre ceja y ceja.

A esa recuperación ha contribuido notablemente la familia, una familia con gen ganador, ya que además de Marta, está su hermana Paola, que en su categoría también se ha colgado la medalla de oro en la Copa del Mundo de Croacia. «Nosotras estamos todo el día hablando de kárate, en mi casa no se habla de otra cosa. Mi hermana y yo nos ayudamos mucho. Ella me apoya, me da consejos. ¡Y yo a mi hermana le tengo mucho miedo! Quiero que cuando ella sea sénior yo ya me haya retirado», cuenta la mayor de las García Lozano, «y que ella se quede con todas las medallas», concluye entre risas.