Los primeros 13 días de agosto son fundamentales para conocer la climatología del año venidero. Esta es la fórmula en la que se basan las populares cabañuelas utilizadas de manera ancestral para predecir el clima.

El bombero conductor José Luis Fernández, que trabaja en la torreta de vigilancia del Infoex de Aguafría, en Monesterio, es un apasionado del campo. Un enamorado del patrimonio natural de su entorno, de la riqueza mineral de la zona, de las dehesas… Un termómetro, un reloj, un blog de notas y el contacto directo con la naturaleza son los únicos elementos que necesita para intentar pronosticar el tiempo que hará durante los próximos meses. Se basa en las ancestrales cabañuelas, y para ello es fundamental tener muy en cuenta la climatología de los citados primeros 13 días de agosto.

La comarca de Tentudía, al igual que la región y otras zonas de España, atraviesa por una de las peores sequías de los últimos años. Quizá la más acusada desde que se tienen registros. Ante esta situación y con las esperanzas puestas en las lluvias de otoño, Fernández hace la predicción, no científica, pero sí bastante acertada (casi en un 70% en años anteriores): augura un otoño húmedo, con lluvias en septiembre y noviembre, y un 2023 en el que su previsión de precipitación ayudará a salvar cosechas y ganadería, pero no serán suficientes para acabar con la actual situación de sequía.

El método

Fernández comenzó a recoger datos el 2 de agosto, pues el primer día del mes "sería un compendio de lo que va a suceder a lo largo de todo el año". El comportamiento de la climatología de esa jornada se corresponde con el mes de enero del año siguiente. El día 3 corresponde al mes de febrero, el día 4 al mes de marzo…, y así hasta el 13 de agosto, que equivaldría al mes de diciembre. Cada hora transcurrida en cada uno de estos trece días, equivale a algo más de un día del mes de referencia.

Fernández usa para su recopilación de datos la observación de distintos meteoros: las nubes, la temperatura, la intensidad y dirección del viento, el grado de humedad, el sol, la luna y el comportamiento de la fauna. Su radio de acción no va más allá de la zona, o la comarca de estudio; aunque en algunos casos la predicción puede llegar a abarcar "amplios territorios de más de un centenar de kilómetros cuadrados". Un método ancestral, heredado, que desde siempre fue "importantísimo para la agricultura y la ganadería".

Pronóstico

Según las cabañuelas de Juan Luis Fernández, el próximo mes de septiembre llegará con "ciertas precipitaciones". El mes de octubre "será frío y seco", y en noviembre "regresarán las lluvias, que incluso serán generosas durante los primeros días del mes". El año finalizará "con mucha nubosidad". Se augura un otoño lluvioso, "no con las cantidades que todos esperamos, pero sí lo suficiente como para salvar la próxima campaña agrícola".

El año 2023, objeto del estudio de las cabañuelas que finalizó el pasado día 13 de agosto, será "seco durante el invierno y lluvioso en primavera". El verano volverá a ser huraño en precipitaciones, aunque se prevén "bastantes tormentas". El año finalizará con lluvias "suficientes para el campo".

Reloj, termómetro, calendario y blog donde Fernández anota sus cabañuelas. Rafa Molina

Sequía

Para Fernández, las sequías "son y han sido siempre cíclicas". "En Córdoba, en 1911, se secaron todos los pozos". El naturalista baraja datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, que datan entre los años 1414 y 1995. Así, "una de las peores sequías en este largo periodo duró 17 años seguidos (comenzó en 1748). Otra, de 13 años de duración se inició en 1680". Hipólito Collado, paleontólogo de las cuevas de Fuentes de León, le contó cómo "en la Edad del Bronce se secaron todas las cuencas hidrográficas de España".

Analizando estos datos, elaboró una tabla con la que interpretar estos largos periodos de sequía. "Se repiten a lo largo de los años, aunque sus frecuencias no son exactas". Según este estudio, "actualmente nos encontramos en un periodo de sequías frecuentes, aunque no muy duraderas". Fernández incluso ha pedido a "algunos amigos matemáticos" la interpretación de estos datos con el objetivo de poder pronosticar la duración de futuras sequías. Los científicos respondieron que "averiguar con exactitud las fechas de los próximos ciclos es tarea imposible".

Teniendo en cuenta estas y otras reseñas, Fernández opina: "Nos encontramos en uno de esos largos periodos de sequía; la Naturaleza tiene sus ciclos, muchísimo más amplios que la duración de la vida del ser humano".

Pendientes de la luna

Aunque la predicción de las cabañuelas concluyó a mediados de este mes de agosto, todavía quedaría otra opción para la predicción directa de lo que climatológicamente puede suceder el próximo año. ‘La luna de octubre, siete lunas cubre’. Este viejo refrán especifica qué fenómenos meteorológicos se darán según aparezca la luna nueva en el décimo mes del año. "Si en cuarto creciente la luna está acompañada de nublados, habrá lluvias durante siete lunas más".

Pronósticos y refranes llenos de sabiduría. Mientras tanto las reservas de agua peligran y con ellas la industria, la ganadería, la agricultura y la vida cotidiana de quienes sufren este largo periodo de sequía.