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El Periódico Extremadura

BALANCE DE LA 29 EDICIÓN DEL FESTIVAL INTERNACIONAL

Récord de asistencia en un Womad sin incidentes pero con quejas por los orines

140.000 personas disfrutan de la cita. El sábado se acordonó la plaza por seguridad ante el exceso de aforo. Organización y ayuntamiento califican la edición de histórica y los vecinos piden más baños en cabinas

Un momento del pasacalles que puso el broche de oro del festival internacional ayer por la tarde. CarlaGraw

Un Womad de récord. Ese es el balance de esta edición que ya se preveía histórica pero que, tras analizar los datos, ha superado todas las expectativas. Durante los tres días han pasado por el festival 140.000 personas, que han disfrutado tanto de los 19 conciertos programados como por los talleres y las actividades paralelas. Y, a pesar de las aglomeraciones, vuelve a tener dos denominadores comunes: la ausencia de incidentes y las quejas de los vecinos por los orines y excrementos en la calle. No se trata, no obstante, de la edición más multitudinaria, ya que en el 2019, la última que se celebró, hubo 155.000 asistentes, pero organización y ayuntamiento esperaban unas 100.000 personas, precisamente por haber estado dos años en blanco por el coronavirus, y se ha superado.

Según los datos aportados por la comisión de seguridad, reunida ayer por la mañana, entre Cruz Roja, DYA y ARA realizaron el sábado unas 40 intervenciones, pero todas de carácter leve (la mayoría fueron contusiones, mareos, dolores de cabeza e intoxicaciones etílicas; salvo una insuficiencia cardíaca y otra respiratoria). «Con esta asistencia nos encontramos que hay una reducción muy importante en el número de asistencias sanitarias y una reducción más importante todavía en el número de asistencias a menores de edad en cuanto a intoxicaciones etílicas. Hay un comportamiento muy cívico», aseguró ayer el alcalde, Luis Salaya.

«La decisión de cerrar la plaza fue por seguridad. Pedimos disculpas a los que no pudieron entrar »

Luis Salaya - Alcalde de Cáceres

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El momento más crítico se vivió el sábado, hacia la medianoche. Los cuerpos de seguridad tomaron la decisión de acordonar la plaza Mayor y cerrar el acceso porque se había superado el aforo de evacuación. En ese momento había en la plaza Mayor y en las calles aledañas 31.734 personas, cuando el límite fijado es de 28.000 personas solo en la plaza. La entrada estuvo cerrada durante una hora, hasta que se consiguió despejar la zona. Se vivieron momentos de tensión porque el público que se quedó fuera reclamaba poder acceder al recinto.

La plaza Mayor, abarrotada de público el pasado sábado. CarlaGraw

«La decisión que se tomó por la seguridad de los asistentes. Pedimos disculpas a quienes tuvieron que esperar o sufrieron molestias a la hora de entrar, pero la decisión va a ser siempre preservar la seguridad en un festival que tiene unos números importantes», ha incidido el regidor cacereño.

Este año, precisamente para mejorar en la seguridad, se puso en marcha por primera vez un sistema de conteo de asistencia, para conocer el número de personas que se agolpaban en la plaza en tiempo real. Se trata de cámaras, que estaban ubicadas en todas las entradas a la plaza Mayor y a San Jorge, que llevan asociadas un algoritmo encargado de contar el número de personas (las que entran y las que salen). El algoritmo hace después una estimación de la gente que hay en la plaza y alrededores. «Nos ha permitido tener datos objetivos para tomar decisiones como la de cerrar la plaza Mayor», insistió Salaya.

Otro de los récords ha sido la recogida de residuos, que se ha reducido a la mitad en comparación con la última edición celebrada, la del 2019. En concreto este año, durante los tres días, Conyser ha recogido 14.020 kilos de basura, mientras que en el último Womad fueron 28.000 kilos. Ha habido además una «ausencia total» de vidrio. «Esto nos demuestra que han funcionado los controles y que ha habido una importante reducción del botellón, que era una de las preocupaciones con respecto a Womad», dijo el alcalde.

«Seguimos reclamando baños en cabina en la parte baja de la plaza Mayor para evitar los orines en las calles»

Juan Manuel Honrado - Presidente de Ciudad Monumental

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De cara a las próximas ediciones Salaya se marca como objetivo, «no solo que sea más limpio, sino que sea una referencia en festival ecológico y que no genere residuos. Estamos en el punto perfecto para conseguirlo y trabajaremos para ello», aseguró el regidor cacereño.

Mejorar la limpieza es algo que piden también los vecinos de la ciudad monumental, que critican que, al haberse organizado esta edición a contrarreloj, no ha permitido instaurar el sistema de los vasos reutilizables, lo que habría ayudado a reducir, aún más, los residuos. Los residentes critican además que siguen soportando los orines y excrementos en las calles, sobre todo en Amargura, Gloria, Hornillos, Ríos Verdes y Nidos. «Seguimos reclamando baños en cabina en la parte baja de la plaza Mayor para evitar esto», insistió ayer el presidente del colectivo, Juan Manuel Honrado. No hay apenas quejas en cuanto a ruidos: «El Carnaval fue más ruidoso».

Por su parte, la directora del festival Womad, Dania Dévora ha incidió en que este es «un festival modelo». «No estamos satisfechos, sino absolutamente felices de que esta edición se haya desarrollado como se ha hecho», afirmó. 

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