La ciudad monumental de Cáceres ha estrenado el servicio de recogida de basura puerta a puerta y el concejal de Infraestructuras, Andrés Licerán, está satisfecho. Comienza indicando que se trata de una cuestión de adaptación pero que no hay otro remedio puesto que en la actualidad la ciudad recicla solo un 10% de sus residuos urbanos cuando la Unión Europea obliga a llegar al 50%, «por eso hay que adoptar medidas para atajarlo».

La primera experiencia la están viviendo en el recinto intramuros desde el pasado domingo, noche en la que se puso en marcha. Era lógico que el consistorio comenzara por esta zona de la capital, la más emblemática de todas, porque este sistema de recogida implica la eliminación de contenedores, algo que conlleva el embellecimiento de una de las áreas turísticas más visitadas del mundo: la ciudad monumental, declarada por la Unesco en 1986 Patrimonio de la Humanidad.

Adarve del Obispo Álvarez de Castro sin contenedores. CARLA GRAW

El ayuntamiento lleva días repartiendo cubos y bolsas para facilitar esta tarea de reciclaje que afecta a 2.400 residentes y 250 empresas, entre comercios y hosteleros.

Plaza del Doctor Durán, ya libre de basuras. CARLA GRAW

«Los vecinos que se han sumado han tenido una buena experiencia. Lógicamente sabemos que hay que hacer un esfuerzo de pedagogía, de mejorar la calidad del reciclaje, de conocer qué basura se introduce en cada cubo, pero esto es algo que, como todo cambio social, conlleva un tiempo y al final el sistema es muchísimo más cómodo. Pedimos a la ciudadanía que recicle mejor y a cambio recogemos la basura puerta a puerta», esgrime Licerán.

El área de intramuros, la noche del domingo. EL PERIÓDICO

Beneficios

Para el concejal el sistema implantado beneficia a personas mayores o con movilidad reducida, que ya no tendrán que llevar la bolsa al contenedor más cercano porque se la recogerán en su propia casa. Además, y con alivio, el responsable municipal ha dicho que «por fin vamos a olvidarnos de esas imágenes de los contenedores en la calle, en lugares como las traseras de San Juan, La Concepción o la plaza del Socorro, que eran un punto de olores e insalubridad. Les hemos dicho adiós y el impacto visual de los cubos en las casas es completamente menor a lo esperado. Entre todos tenemos que aprender y evolucionar y hacer que este proyecto piloto sea un éxito porque merece la pena el objetivo y al final lo vamos a agradecer».