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Opinión

Invertir bien para jubilarnos mejor

Pablo Lora y Carlos López Espuela, Family Bankers de Banco Mediolanum, nos cuentan qué hacer con nuestro dinero de cara a la jubilación.

Pablo Lora (izquierda) y Carlos López Espuela (derecha), Family Bankers de Banco Mediolanum.

Pablo Lora (izquierda) y Carlos López Espuela (derecha), Family Bankers de Banco Mediolanum. / cedida

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Nos da miedo perder nuestro dinero. ¿A quién no? Con lo que ha costado ganarlo… Y eso nos hace ser tremendamente conservadores. Pero no nos damos cuenta de que esa aversión a la pérdida nos está provocando, precisamente, el efecto contrario al deseado: una pérdida de poder adquisitivo por la inflación. Especialmente cuando se trata de un dinero que no necesitamos a corto plazo, sino para el futuro: formación, compra de vivienda, jubilación, etc.

Lo acaba de advertir el Banco Central Europeo en un informe: ante la presión del envejecimiento poblacional, los hogares de la zona del euro tienen que ahorrar para complementar las pensiones públicas de cara a la jubilación, pero gran parte de sus ahorros está en depósitos bancarios de baja rentabilidad o en cuentas que no generan ningún interés y que, por tanto, no compensan el impacto de la inflación.

En España, sin ir más lejos, cerca del 40% de la riqueza financiera está en ese tipo de herramientas. Mientras que el BCE plantea invertir ese dinero en soluciones con más potencial de rentabilidad a medio y largo plazo, como la renta variable, algo a lo que, por desconocimiento o por miedo a que la inversión pierda valor, solo se le dedica en Europa un 5% frente al 31% de Estados Unidos.

En román paladino: no solo hay que ahorrar, sino hacerlo mejor. Y, para ello, el acompañamiento de un profesional es fundamental.

Quizá no somos conscientes de que cuando nos retiremos, recibiremos una pensión que probablemente no será suficiente para cubrir los gastos que tendremos tras la jubilación. La brecha entre prestación y necesidades de esta etapa de la vida aumenta: disfrutar de nuestro ocio, ayudar económicamente a nuestros hijos o afrontar nuevas urgencias relacionadas con la salud, con el coste que supone si hay que hacer frente a situaciones de dependencia.

Además, somos cada vez más longevos, así que hay que mantener ese ritmo durante más tiempo. Aunque suene un poco descarnado, desde un punto de vista financiero, el problema no es cuanto vivimos, sino si sobrevivimos a nuestros ahorros.

En estas circunstancias, tenemos la responsabilidad hacia nosotros mismos de ahorrar e invertir más y mejor. No basta con dejar que nuestro dinero se devalúe lentamente en una cuenta corriente, tenemos que hacer que trabaje de manera rentable para no solo complementar la pensión pública que recibiremos y asegurarnos un nivel de vida adecuado en la jubilación, sino también para alcanzar otras metas financieras como la universidad de los hijos, estudiar un máster, amortizar la hipoteca o comprar una segunda vivienda, por ejemplo.

No es fácil salir de la zona de confort, vencer el miedo a que nuestros ahorros pierdan valor. Pero para la gran mayoría es la única opción. Y si estamos bien asesorados, en unos años nos alegraremos mucho de haber dado el paso hacia una estrategia de ahorro e inversión más pensada, diversificada e inteligente. De haberle dado tiempo a nuestro dinero.

Recuerda: el mejor momento para empezar a ahorrar e invertir fue ayer. El segundo mejor momento es hoy.

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