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GRANDES INFRAESTRUCTURAS: INVERSIONES POR 33 MILLONES PARA SALVAR CAUCES EN LA PROVINCIA

Ponen fecha a los tres puentes estratégicos para Cáceres

Arrancan las obras del nuevo viaducto de Alcántara con 17 millones de € de presupuesto, que prevé estar en 2025. El puente sobre el Sever unirá Cáceres y Portugal en 2025. Cabezuela tendrá el suyo en 2023 para liberar el eje del Jerte

Una recreación del nuevo puente de Alcántara, a 200 metros aguas arriba del monumento romano.

Los tres son necesarios para subsanar graves situaciones que afectan seriamente a sus territorios, los tres llevan décadas de espera, y los tres se están resolviendo casi al mismo tiempo. Los proyectos de nuevos puentes en la provincia cacereña suman 33 millones de euros y estarán listos durante los próximos años. En Alcántara, el futuro viaducto espera canalizar desde 2025 el tráfico que viene soportando el histórico monumento, una situación del todo irracional. En Cedillo, otro puente de 9 millones evitará un rodeo de 200 kilómetros y ofrecerá una salida más directa desde Cáceres al Atlántico. En Cabezuela, un tercer proyecto de 6,5 millones, ya adjudicado, fulminará el cuello de botella que se forma en el Jerte.

Descanso para el monumento

El que ya está en marcha es el nuevo puente de Alcántara, que se situará entre el viaducto romano, próximo a los 2.000 años de antigüedad, y la presa de Iberdrola. La Consejería de Movilidad ha comunicado a este periódico que la obra se ha iniciado «y actualmente se trabaja en movimientos de tierras para preparar los caminos de acceso y poder comenzar los estribos del puente». De forma paralela se avanza en «la terminación del estudio geotécnico».

Un arranque también confirmado por el propio Grupo Rover, que se ha adjudicado en UTE la construcción del nuevo puente junto a SENPA y Placonsa. «La obra ha comenzado. Ahora se están realizando los movimientos de tierras a través de un ‘bulldozer’ para ejecutar los accesos», informan a este diario desde la compañía. Por delante tiene 27 meses de plazo a fin de llevar a buen término este proyecto, licitado por 17 millones.

Se trata de una obra crucial y especialmente relevante por muchos motivos. El propio coste lo deja claro. Creará un paso sobre el Tajo más fluido y acorde con una zona fronteriza de trasiego entre ambos países, un tráfico que por cierto se ha llevado por delante algunos elementos del puente romano cuando los camiones han virado. Y es que no puede concebirse que un monumento con veinte siglos continúe soportando el paso diario de vehículos (incluso de alto tonelaje), tratándose además de un puente sin parangón en todo el planeta, por ser el más alto del mundo de origen romano y el mejor conservado

ALCÁNTARA: EL ACERO DARÁ RELEVO A LA PIEDRA. «Durará mientras dure el mundo», dejó escrito el arquitecto del puente romano, Cayo Julio Lácer. Razón tenía, porque va camino de los veinte siglos y aún soporta el tráfico de coches y camiones. No hay una construcción igual de origen romano: se trata del más alto del mundo, del mejor conservador, y dobla en altura al acueducto de Segovia o a la Torre de Pisa. Ahora será relevado por otro puente que ha comenzado a construirse 200 metros aguas arriba, con 720 metros de longitud (en la foto se ve una recreación de la futura estructura, con un mirador al monumento).

Así, el principal objetivo del nuevo viaducto consiste en convertirse en el trazado de la EX-117 sobre el Tajo, liberando a la antigua estructura de su pesada carga. Pero como suele ocurrir con las grandes obras, han surgido dos inconvenientes en el arranque. En mayo se supo que la guerra de Ucrania estaba «perjudicando y modificando» las posibles vías de suministro de acero a nivel internacional, un material esencial para el puente. La cuestión se ha resuelto. El grupo Róver explica que «en este momento no hay problemas de suministros» y que el acero le llega en forma de piezas «por parte de proveedores nacionales».

«Otra cosa es el precio, que tras la pandemia y la guerra se ha encarecido sobremanera», lamenta la empresa. De hecho, este aumento ha motivado el retraso de las obras por la dificultad de casar los nuevos costes con el presupuesto aprobado de 17 millones. Pero también hay voluntad por las dos partes de ir subsanando el escollo. «Estamos en contacto directo con la Junta para llevar la obra a buen puerto», afirman desde la empresa. «La modificación, tanto de la normativa estatal como regional, da cobertura para que se pueda realizar la obra», subrayan desde la Junta, en alusión a posibles revisiones.

Así será el coloso

En definitiva, los trabajos ya están en marcha. Rover Grupo levantará el nuevo puente de tipología ‘arco metálico’ con 180 metros de luz, apoyado sobre 10 pilas de hasta 24 metros de altura. Incluirá una pasarela peatonal en un lateral con vistas directas al puente romano (por tanto servirá también de mirador), con una perspectiva inédita del monumento. La obra, con sus ramales de acceso, tendrá una longitud de 720 metros. La parte de viaducto medirá 410 y estará dividida en tres tramos. El más importante será el del puente sobre el Tajo (270 metros).

Frontera por días

El segundo puente pretende acabar con la denominada ‘última frontera de la UE’ o el ‘Finisterre extremeño’. Se construirá sobre el río Sever, afluente del Tajo, para unir España y Portugal desde la localidad cacereña de Cedillo a la lusa de Montalvao, dos municipios separados por 13 kilómetros pero obligados a dar un rodeo de casi 200 a través de la frontera de Valencia de Alcántara. O eso o las barcas, una peligrosa alternativa que se ha venido utilizado a falta de otra.

Sí es cierto que existe un paso en la zona, pero muy limitado. Se trata de la presa de Iberdrola, en la confluencia de Tajo y Sever, que desde 1995 solo permite el tránsito los fines de semana, cuando la actividad de la central hidroeléctrica se reduce. Curiosamente, ese mismo año, el acuerdo de Schengen liberó las fronteras de la UE. El alcalde de Cedillo, Antonio González, lleva desde entonces clamando por este ‘mundo al revés’ que se produce en la Raya.

SEVER: FIN A LA ÚLTIMA FRONTERA DE EUROPA. El puente sobre el río Sever, en la confluencia con el Tajo y con la presa hidroeléctrica, conectará Cedillo y Montalvao, dos pueblos a solo 14 kilómetros pero separados por un rodeo de casi 200 kilómetros, si no se dispone de una barca (la presa sobre el Tajo solo se abre el fin de semana). El nuevo viaducto hará de frontera, pero más bien la eliminará tras años de aislamiento entre las dos partes de la Raya. Y Cáceres tendrá una salida más directa al océano. CEDIDA

Sin embargo, la solución ya está en marcha. Hay fondos: 9 millones del Plan de Resiliencia de la UE otorgados a la Cámara de Nisa, que a su vez tendrá la cofinanciación del Ministerio de Cohesión Territorial de Portugal. Todo está firmado, incluso un protocolo con la Diputación de Cáceres, que además cuenta con el respaldo de la Junta para ampliar la Ex-374 (ahora llega hasta la central hidroeléctrica) con 600 nuevos metros que desembocarán en el futuro puente. La propia Consejería de Movilidad acaba de comunicar que ya se ha sacado «por tramitación anticipada la redacción del proyecto del nuevo tramo de conexión. Todo se hará en coordinación con la parte portuguesa», precisa. La obra se estima en 500.000 euros.

Esto significa que los pueblos de la Raya dejarán de darse la espalda, pero además abrirán una ruta más rápida desde la mitad sur de la provincia cacereña hacia las costas portuguesas de Peniche, Caldas da Rainha o Nazaré (las más cercanas). El nuevo trayecto permitirá ir desde Cáceres por la N-521 hasta tomar la EX-374 que lleva a Cedillo, atravesar dicho puente y desde allí cubrir unos 40 kilómetros por Montalvao y Nisa hasta la autopista lusa A23, que conduce a la costa atlántica.

Plano de la ubicación del puente y el trayecto de Cáceres al Atlántico.

Pero además, se abrirán importantes posibilidades para el desarrollo de esta zona fronteriza severamente castigada por la despoblación. El alcalde, de Cedillo lleva treinta años luchando «contra un estrangulamiento que no nos permite evolucionar», y ahora se alegra de que por fin llegue una solución. «Permitirá que pasemos de un lado a otro, que haya intercambios, relaciones, servicios...». Y lo más importante: existe un protocolo entre instituciones lusas y extremeñas con un calendario: estudio de impacto ambiental concluido en 2022, contratación del proyecto antes de fin de año, adjudicación de la obra en 2023, «y puente finalizado en el cuarto trimestre de 2025», precisa el alcalde, quien no valora tanto las fechas como el avance de un proceso ya con claras garantías.

El valle liberará su eje

El tercer puente está mucho más avanzado. Se trata de un nuevo viaducto sobre el río Jerte, en Cabezuela. La N-110, carretera que une todo el Valle, de notoria importancia para los vecinos de la comarca, el turismo, el transporte y la economía en general, discurre en la actualidad por un puente cuya antigüedad y dimensiones no permite cruzarse a los vehículos, de modo que un semáforo va dando paso a un sentido y otro, y genera largas colas. Este problema enquistado perjudica la fluidez y la seguridad, pero la solución también viene en camino.

«El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ya ha adjudicado por 6,5 millones el contrato de obras para el nuevo puente. La previsión es concluirlo en 2023», explica el diputado del PSOE en el Congreso por Cáceres, César Ramos, también portavoz de la Comisión de Transportes y Movilidad, satisfecho porque «han quedado desbloqueadas todas las obras prioritarias de carreteras en la provincia», como la variante de Malpartida, el primer tramo de la Autovía Cáceres-Badajoz, mejoras en Plasencia y este puente. «En 2018 nos encontramos con que aparecían en los presupuestos, pero nunca existían proyectos, era un engaño, ahora ya están todas en trámites», afirma.

CABEZUELA: LA ESPINA DORSAL DEL VALLE SE DESPEJA. La N-110, carretera estatal que discurre por el Valle del Jerte y que cohesiona sus municipios, ha sido objeto de sucesivas reformas pero faltaba un punto muy conflictivo: el estrecho puente sobre el Jerte en Cabezuela, que genera largas colas porque los coches deben pasar por turnos (no pueden cruzarse). Es un lastre para los jerteños, pero también una mala imagen para el turismo. El Ministerio de Transportes ya ha licitado por 6,5 millones las obras de un nuevo puente de 65 m. de longitud y una calzada de casi 400 metros que dará continuidad a la N-110 hasta el mismo. EL PERIÓDICO / MINMAT

Concretamente, el viaducto liberará el estrangulamiento de Cabezuela y en suma de la N-110, auténtica espina dorsal del valle del Jerte. Financiado con los Fondos de Resiliencia de la UE, se construirá aguas abajo del actual e incluirá un tramo de nueva calzada de 400 metros por la margen derecha del río, y una glorieta que entroncará con el nuevo puente. Este tendrá 65 metros de longitud con dos carriles de 3,50 metros, arcenes, barreras y aceras con miradores al Jerte. Será un viaducto singular, de diseño minimalista, para integrarse en el paisaje y evitar cualquier afección al cauce, que no se toca.

Además de aumentar la seguridad vial, el diputado recuerda que la obra mejorará la movilidad peatonal y ciclista con acerados en la futura estructura y sendas peatonales en las márgenes del río. Se completa así el acondicionamiento de la N-110, objeto de distintas obras, si bien Ramos anuncia que habrá una nueva reforma en el tramo desde Tornavacas hasta el puerto. 

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